viernes 07 de mayo de 2021
COLUMNISTAS disputas
23-11-2019 01:30

Bella ciao

23-11-2019 01:30

Me llega una foto de Presidente Miau, con el jopo y la barbita cool de Marcos Peña. Sonríe de costado, confiado, mezcla de empresario banana, porn daddy y promesa de la Argentina nueva, blanca, moderna. Hace unos días se celebró el Día del Hombre, con fanfarria escasa: apenas se registró un sismo en el centro del país, la república de Chetoslovaquia.

Los festejos oficiales por el Día del Hombre no tardarían en llegar. El secretario de Salud, Adolfo Rubinstein, envió un protocolo actualizado para la interrupción legal del embarazo, un instrumento que facilitaba que se garanticen abortos legales para menores en caso de violación y riesgo de salud (ley que existe desde 1921). De inmediato, Marcos Peña le pidió la renuncia, y luego Macri revocó el protocolo. Como Helena de Troya, las mujeres quedaron rehenes de un conflicto político del poder de los hombres. En un episodio confuso, Rubinstein no fue destituido, pero la ministra Termo Stanley confirmó que se revoca el protocolo. Arguye que el secretario no consultó a la Secretaría de la Niñez, a la Agencia Nacional de Discapacidad, etc. El gesto “verde” abierto por Macri en la discusión del aborto se pierde entre balbuceos burocráticos, se cierra en forma explícita.

Así como cierto kirchnerismo agitó banderas de izquierda para hacer un gobierno autoritario y conservador, Presidente Miau se apropió de banderas liberales que desconoció por completo. Afable en las fotos pero verticalista hasta el final, el gobierno gatuno no fue liberal en lo económico ni en lo social. Aun con el Vaticano en contra, a días de terminar su mandato, la guardia neolítica de santurrones del PRO le entregó el comando al malvinero ínfimo Gómez Centurión, cuando ya no había votos que disputar.

El PRO alcanzó su mayoría de edad: en la foto hay un bebé abortado con la carita sonriente de Federico Pinedo, luciendo el escudo altivo del Colegio Champagnat. Bella ciao, Presidente Miau.

 

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