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viernes 20 julio, 2018

Carta al padre

Cuando se publicó El mundo es así, la biografía de Patrich French sobre el escritor V. S. Naipaul, lo que rápidamente llamó la atención es que siendo una biografía autorizada el autor no tenía reparos en mostrar que su biografiado era un tremendo hijo de puta.

por Fabián Casas

Portal Perfil.com Foto: Perfil.com

Cuando se publicó El mundo es así, la biografía de Patrich French sobre el escritor V. S. Naipaul, lo que rápidamente llamó la atención es que siendo una biografía autorizada el autor no tenía reparos en mostrar que su biografiado era un tremendo hijo de puta. Con Luis Miguel, la serie, que acaba de emitir Netflix, pasa lo mismo. ¿Luis Miguel dio su autorización para que se lo muestre, ya grandecito en su carrera, e interpretado en esa secuencia biográfica de manera magistral por el actor Diego Boneta, como un nabo descomunal? Parece que sí.

Jugada maestra del intérprete nacido en Puerto Rico y, por consejo de su padre, falsamente mexicano, ya que el eslogan que sostendría su carrera sería: Luis Miguel, el sol de México. Uno de los temas que más famoso lo hizo fue la interpretación de Cuando calienta el sol. ¿Pero qué cosas calentaban al sol? Las mujeres, que se le aparecen a granel, las fiestas que hacía con sus amigos en su casa de Acapulco y, sobre todo, la conducta agresiva y demente de su padre, Luisito Rey –interpretado por un actor parecido a Don Ramón también con una calidad magistral–, quien no dudó en explotar el talento de su hijo para metabolizar sus frustraciones –él también era cantante– y sacar a la familia adelante.

La serie de Luis Miguel es sencilla, dividida en diferentes tiempos narrativos que van del pasado al presente donde empieza. La primera escena muestra a Luis Miguel en su camarín a punto de dar un recital y a un asistente diciéndole que su padre está a punto de morir. A él parece que le importa un pito. El comienzo de la biopic de Jonny Cash, interpretada por Joaquin Phoenix,  es bastante similar, está a punto de tocar en la prisión de Folson y recuerda la muerte de su hermano y cómo su padre siempre lo culpó por este suceso.

Hay muchos ejemplos de padres terribles. El padre de Luis Miguel estafó a su hijo, le hizo tomar efedrina cuando era muy chico para que pudiera cantar, actuar y ensayar sin respiro. El padre de Lionel Messi parece que no es muy afecto a darle plata al fisco y por eso su hijo terminó en los tribunales españoles (Netflix y el padre de Messi ya deben de estar pensando en una serie sobre la vida de la Pulga para cuando caliente el sol del retiro). El padre de Michael Jackson terminó convirtiendo al cantante en una especie de cyborg andrógino con el corazón partido. Lo curioso es que muchas de estas carreras –Messi, Jackson, Luis Miguel– no hubieran llegado a su eclosión sin la tracción del combustible del padre terrible.

Franz Kafka escribió un texto sobre la relación compleja que tenía con su papá, la Carta al padre. Y Jesús, nuestro señor, crucificado con un ladrón a cada lado, miró al cielo y dijo: “¿Padre, padre, por qué me has abandonado?”.


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