lunes 05 de diciembre de 2022
COLUMNISTAS CRISIS global

Especulación sin límites

"Chimérica", China más América, parece un matrimonio celebrado en el paraíso.

14-03-2009 07:43

"Chimérica", China más América, parece un matrimonio celebrado en el paraíso. El este chinamericano ahorra. El oeste chinamericano gasta, consume barato. Las importaciones desde el este bajan la inflación en el oeste. El ahorro de la Chimérica del este baja los intereses. Los salarios del este bajan los costos de trabajo en el oeste. Bajan el costo de endeudamiento y rentabilizan los negocios de las grandes compañías del oeste en el este”, y finaliza el párrafo: “… usted podría tener en el oeste una hipoteca sin ingreso, sin trabajo, sin bienes”. Esta es la hipótesis –una de las hipótesis– de Robert Skidely en su artículo “Can you spend a dime”, reseña del libro de Niall Ferguson The ascent of money: a financial history of the world (Penguin, 2007) en el New York Review of Books.

Unos días después, en Davos, cuando un periodista del Corriere della Sera consulta a N. Ferguson sobre la necesidad de reunir al G-20 para examinar la crisis, responde con toda franqueza: “Es inútil, sólo esta crisis tiene una magnitud mayor que la crisis de 1929”. George Soros declara: “En 1929 la deuda de Estados Unidos era de 130% del PBI y subió a 160% con la crisis. En 2008 la deuda es de 350% pero va a llegar a 500%, y esto sin tomar en cuenta los derivados financieros”. A su juicio, “lo inédito fue la quiebra de Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008, que adeudaba 70 mil millones de dólares. Fue la respuesta de un gobierno fiel a los mercados. Bien si gano. Mal si pierdo. Jugador excluido”. Receta de Soros: “Ahora los gobiernos son la única fuente de crédito y tienen un rol fundamental, pero es una situación de emergencia. Temporaria”.

La crisis ha comenzado, se intuye su magnitud, sin duda mayor que la crisis de 1929, pero se desconocen las causas y la profundidad. No es sólo la explosión de la burbuja inmobiliaria, tampoco exclusivamente la especulación financiera. La crisis de 1929 terminó con el régimen del patrón oro en Estados Unidos y Europa. En la Argentina terminó con el régimen constitucional, la creación del Banco Central, el abandono del patrón oro, y la creación de las juntas reguladoras de las actividades agropecuarias con el regreso de los conservadores al poder. Fue la mayor intervención del Estado en los mercados durante el siglo XX hasta ese momento. Un observador riguroso como Hernando de Soto apunta al núcleo duro del capitalismo cuando dice: “Lo que ha ocurrido sería algo sumamente interesante si no fuera tan pavoroso. Las 2 mil millones de personas que manejan la economía con valores compartidos, la economía globalizada, crearon un sistema de valores representativos, entre ellos los bonos subprime, que dejaron de ser registrados como deberían. La propiedad es un sistema legal cuyo objetivo es, según normas de derecho, dar claridad a la relación entre los sujetos y los objetos con los que la gente trabaja en el mundo”.

La primera ayuda estatal al sector financiero para restablecer los mercados derivó en 20 mil millones de dólares que se autoasignaron los CEO de las grandes corporaciones; para decirlo como Barack Obama: “Una vergüenza… legal”. No hubo límites para la especulación ni en el dinero ni en el petróleo ni en las commodities. Ni para la corrupción en los mercados (empresas quebradas seguían siendo calificadas up grade) ni en la sociedad civil. En el Estado as usual. Algo huele mal en Dinamarca, escribiría Shakespeare.

Debemos tomar distancia de la simplificación corriente en América latina de responsabilizar afuera por lo que pasa adentro sin advertir que adentro y afuera son dos caras de la misma moneda. No hay crisis unidimensionales, ni políticas ni sociales ni económicas. La llamada crisis global es la ruptura de un marco de relación entre el Estado y los mercados y el reconocimiento de una necesaria nueva rearticulación.

El mito de la autorregulación de los mercados es sólo comparable con otro mito: la neutralidad del Estado. La crisis no hace sino desnudar la naturaleza de uno y otro, y obligarnos a repensar sus términos desde aquí y ahora.


*Diputado nacional del Partido Nuevo Contra la Corrupción, por la Honestidad y la Transparencia.

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