miércoles 07 de diciembre de 2022
COLUMNISTAS avanza "la corpo"

Montesquieu es destituyente

08-06-2013 08:07

Charles-Louis de Secondat, Barón de la Brede, Señor de Montesquieu ha vendido su pluma  a “la Corpo” y  escribe con intención destituyente respecto del gobierno de Cristina.

Lo que aquí denuncio se comprueba leyendo “El Espíritu de las Leyes” donde se describe la naturaleza y funcionamiento del gobierno “despótico” aludiendo de esa manera al Gobierno Nacional.

En el gobierno despótico –nos dice-  “…una sola persona gobierna sin ley y sin norma (y) lleva todo según su voluntad y capricho”.

Agrega que en los gobiernos populares “Cuando la virtud deja de existir, la ambición entra en el corazón de las personas capaces de recibirla y la codicia se apodera de todos los demás… si se era libre con las leyes, ahora se quiere ser libre contra ellas… Antes los bienes de los particulares portaban al tesoro público, pero cuando la virtud se pierde, el tesoro público se convierte en patrimonio de los particulares…”: claramente Montesquieu habla aquí de Lázaro Baez y de la familia Kirchner.

Va más allá cuando dice: “…en un gobierno despótico es necesario el temor: la virtud no se necesita y el honor será peligroso…”. Y esto es así porque: “…En los Estados despóticos la naturaleza del gobierno requiere una obediencia sin límites, de tal modo que, una vez conocida la voluntad del príncipe, esta debe tener un efecto tan infalible como el de una bola lanzada contra otra… Y no cabe moderación, modificación  o acomodo alguno, ni limitaciones, negociaciones o amonestaciones, ni es posible proponer nada igual o mejor. El hombre es una criatura que obedece a otro que manda. De nada sirve oponer los sentimientos naturales… la orden se ha recibido y eso basta…Donde quiera que el Príncipe se dirija hará inclinar la balanza y será obedecido.”

La descripción del gobierno “K”  continúa: “En los gobiernos despóticos, en los que se abusa del honor, de los puestos y del rango, se hace indistintamente un lacayo de un príncipe y de un príncipe un lacayo”: Aquí nos habla de Ulloa, de Lorenzino, de Baez, de Moreno, de Boudou, Berni, etc, etc.

“El Gobierno –continúa- no podría ser injusto sin manos que hicieran las injusticias; ahora bien, es imposible que esa manos no se empleen en su propio provecho. El peculado es pues natural en los Estado despóticos”. Nótese que aquí aparece su articulación con Lanata quien se empecina en denunciar el enriquecimiento de la familia “K” a pesar de que Néstor y Cristina fueron sobreseídos por Oyarbide. Lo mismo le pasó a Al Capone, quién fue objeto de  acusaciones nunca probadas, y tuvo la mala suerte de no tener a mano una Ley de Blanqueo, como la nuestra, con la cual hubiese estado nunca preso.

Montesquieu se mete con la vida privada de la Presidenta cuando dice que el gobernante despótico “…tiene tantos defectos que sería peligroso exponer a la luz del día su estupidez natural. Vive oculto y todos ignoran el estado en que se encuentra.”.

Este aislamiento se ve reflejado en la negativa de la Presidenta a dar conferencias de prensa, y en el ritual del acceso a su despacho: al que va a entrar Zanini les advierte: “Ya saben, a la Presidenta no se le habla ni se le pregunta, se la escucha y después se sale a hacer lo que ella dijo”.

Monstesquieu se ha embarcado en una aventura destituyente, es de esperar que, a la brevedad, la prosa clara, profunda, disciplinada y consecuente de Horacio González le dé la respuesta que se merece.
 

*Legislador de la Ciudad. Proyecto Sur.

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