7th de March de 2021
COLUMNISTAS opinión
06-12-2020 03:43

Prolongar la sobremesa

Además de las entrevistas, el libro incluye una serie de textos casi desconocidos –algunos de 1967, otros de los 80– y el poema que da título al libro.

06-12-2020 03:43

Lo primero que llama la atención de No más tadeos. Entrevistas completas y textos desconocidos, de Osvaldo Lamborghini (Ediciones Seré Breve, Buenos Aires, 2020) es la elegancia sobria del libro y lo bien editado que está. No me sorprende, porque de Seré Breve ya había leído su libro anterior (hasta ahora creo que editaron solo esos dos), Curiosidades persianas, de Gerardo Deniz, que es igualmente interesante y bien editado. Como indica el subtítulo, el de Lamborghini compila todas las entrevistas periodísticas que le realizaron, a lo que la edición suma reproducciones facsimilares de varias entrevistas, las tapas de los números de las revistas en que salieron (eso solo ya recrea de un modo formidable el clima de época, como la de Panorama del 22 de febrero de 1973, que informa de la reunión entre Lanusse y Francisco Franco, bajo el título de “Las incógnitas de Madrid”), fotos hasta ahora desconocidas de Lamborghini –tomadas por Pepe Lamarca– y una serie de “Notas del compilador”, perfectas para contextualizar las entrevistas, con la información justa y precisa sobre cada una. Además de las entrevistas, el libro incluye una serie de textos casi desconocidos –algunos de 1967, otros de los 80– y el poema que da título al libro.

Pero el plato fuerte, por supuesto, son las entrevistas (realizadas por Jorge Di Paola y Luis Thonis, entre otros). Para cualquier lector de Lamborghini, es decir para cualquier lector de literatura, estas entrevistas son tan imprescindibles como su obra. Porque Lamborghini dice. Tiene algo –o mucho– para decir. Y lo dice en voz alta. En un tiempo, el nuestro, en que los escritores parecen ya no tener casi nada para decir, y responden, mecánicamente, a preguntas igualmente mecánicas sobre estupideces acerca de cómo construyeron los personajes, cómo se les ocurrió la trama u otras cuestiones aún más idiotas, como la repercusión de sus libros o la figuración en redes sociales, el decir de Lamborghini en las entrevistas se vuelve un implacable y erudito trabajo de demolición de los lugares comunes del periodismo cultural y de la literatura en general. Buena parte de las respuestas de Lamborghini consisten en poner en cuestión las preguntas. Ante la pregunta, en Los libros: “¿Qué opina del llamado ‘boom’ de la literatura argentina”, contesta: “Por los medios de información nos enteramos de que ‘hay’ un llamado (como dice este cuestionario) ‘boom’ de la literatura argentina. Ahora, dudar se vuelve difícil. Equivaldría a poner en duda la información en general, y para poder hacerlo habría que desmontar cada uno de los mensajes que nos llegan de esos medios”. Por supuesto, también hay frases sobre otros temas, todas perfectas. Aquí algunas de ellas: “La estética del populismo es la melancolía”. O: “La mía es una literatura familiar: el deseo (y también las ganas) de prolongar indefinidamente la sobremesa”. Y también: “¿Querés que te diga la verdad? ¿Cuál es el enemigo? Es González Tuñón; los albañiles que se caen de los andamios, toda esa sanata, la cosa llorona, bolche, quejosa, de lamentarse”. ¿Un escritor que habla de enemigos? ¿De la literatura como un combate? Ideal para ser leído en una época, la nuestra… ¡En la que todos quieren ser amigos! Hay algo en Lamborghini, o mejor dicho todo en Lamborghini, que sigue siendo extraordinario, crucial, actual.

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