26th de February de 2021
COLUMNISTAS Defensor de los Lectores
13-12-2020 01:05

Que el debate sobre vacunas no empañe la lucha antiCovid

13-12-2020 01:05

Gran parte de la información periodística en esta crisis sanitaria mundial se crea y se mueve en el complejo triángulo ciencia-política-sociedad, en el que a menudo predomina la lógica del mercado, de la captación de votos y de la publicidad. La pandemia ha resaltado la importancia de una interpretación y contextualización de los datos por expertos y ha puesto de relieve la dependencia mutua entre expertos y periodistas, una relación que aún ha de consolidarse.

Estos conceptos integran un riguroso trabajo desarrollado por Astrid Wagner, científica titular del Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Madrid y miembro del Berlin Center for Knowledge Research. La catedrática abordaba en su ensayo la complejidad de abordar con rigor las noticias que se vinculan con la pandemia y sus consecuencias.

Es importante que los lectores de PERFIL tengan en cuenta estas definiciones para enfrentarse a la creciente ola de informaciones falsas, sesgadas o motivadas por intereses non sanctos, tanto en medios tradicionales –diarios, radios, televisión, portales de noticias en la web– como en las redes sociales. La proliferación de esas propuestas influenciadas por fundamentalismos de todo origen (religiosos, esotéricos, seudocientíficos) pone en riesgo lo mucho que se ha avanzado este dramático año en la lucha contra la pandemia. En estos últimos días, las noticias relacionadas con los avances evidentes en el desarrollo de vacunas eficaces para enfrentar el Covid-19 con éxito, han chocado contra los muros de desinformación que vienen construyendo los movimientos antivacunas y también medios y periodistas interesados en beneficiar algunos de los laboratorios en detrimento de otros. La realidad es que varios de los estudios en desarrollo (algunos ya en proceso de culminación con la producción masiva de vacunas) están a un paso de ser aceptados como válidos por los organismos nacionales e internacionales que regulan el mercado de medicamentos (la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, la FDA norteamericana, la EMA europea y la Anmat argentina, por ejemplo).

En algunos medios de nuestro país y para algunos comunicadores, parece haberse desatado una competencia entre las vacunas según sus orígenes. Se mezclan así cuestiones políticas con intereses económicos, que deben ser saldados con el más alto criterio científico porque lo que está en juego es la salud de la población.

La discusión no es nueva: en abril, cuando la pandemia apenas había comenzado su trágico desarrollo, la Red Argentina de Periodismo Científico alertaba ante el avance de “una desinformación peligrosa” en torno a las vacunas cuyos estudios apenas habían comenzado en su etapa experimental. Mencionaba la publicación de una nota en una revista con el título “Vacunas ¿sí o no?”, que ponía el foco en los movimientos antivacunas europeos que, históricamente, han afectado gravemente los sistemas de salud de muchos países por su virulencia. “Es cierto que hay europeos que no quieren vacunar a sus hijos, pero lo que no dice la nota es que mientras en América Latina se erradicaron el sarampión y la rubéola, por estas conductas en países como Francia los casos de sarampión están creciendo”. El artículo de la RAPC continúa: “La nota (de la revista citada) también recomienda a los lectores ‘decidir si quieren o no vacunar’ a sus hijos, como si fuera una elección personal”.

Sin fundamentalismos, sin explicaciones absurdas, con la mira puesta en la recuperación de la normalidad perdida, es compromiso de medios y periodistas llevar a la población la mejor y más rigurosa información.

En esta Nota