domingo 19 de septiembre de 2021
COLUMNISTAS en rosario
05-09-2021 04:11

Regalito sobre la hora

En un encuentro dinámico, con buen juego y gran actuación de los arqueros, Boca cortó una fecha repleta de empates y rescató tres puntos ante Central. festejó al final gracias a un gol en contra de Torrent.

Existe un consenso en el último tiempo de que el fútbol argentino nos aburre un poco más cada fin de semana. Y es por esa razón que hay que destacar lo que pasó anoche en el Gigante de Arroyito: Boca y Rosario Central jugaron un partidazo, con un ritmo más similar al de la Premier que a la abúlica Liga Profesional. Fue una caricia al buen gusto futbolero y a quienes pagan todos los meses 990 pesos para ver el torneo doméstico. 

Si este partido hubiese tenido un contorno como el que acostumbraba ofrecer Central de local, hubiera sido casi perfecto: al buen juego le faltó el fervor del hincha argentino en las tribunas. Pero todo no se puede: aunque hubo “allegados” en la platea que cantaron durante todo el partido, la postal del Gigante no era la mejor, al menos para vender nuestro fútbol al exterior. Faltan pocos días para que eso cambie.  

Adentro, en la cancha, sí hubo razones para tentar a cualquier persona que se interese en la Liga: hubo situaciones de gol, precisión en el manejo de pelota, destellos individuales, dinamismo, juveniles que prometen y arqueros que respondieron. Se repartieron la tenencia de pelota y las aproximaciones al arco rival.

Central llegó al gol de la manera que más le sale: con un pelota parada. Vecchio lanzó un centro lacerante que cabeceó Ávila. El local pudo estirar esa diferencia, pero Rossi lo evitó. 

¿Qué hizo Boca? Hizo daño a través de los centros a la brasileña que sacaba desde la izquierda Gonzalo Sandez. Primero Weigandt metió un cabezazo en el palo para anunciar lo que iba a venir unos minutos después, cuando Vázquez se desmarcó y empató el partido.

Al final, luego de que parecía que Fatura Broun era invencible (tapó un doble mano a mano), Weigandt ayudó a marcar el 2-1 que hizo delirar a los otros allegados: los de Boca. Fue justo por el impresionante despliegue de Weigandt, pero quizás injusto por todo lo que había hecho Central. Sirvió en todo caso para darle un último shock de adrenalina a un partido que tuvo de todo.

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