jueves 19 de mayo de 2022
CULTURA guerra y dolor
12-03-2022 01:57

Autores ucranianos en pie de guerra

Algunos jóvenes escritores de Ucrania nunca dejaron de mantener con Rusia una relación tensa. Acusados de espionaje, sufrieron cárcel. Y se quedaron en su país para combatir.

12-03-2022 01:57

“No hay nada que decir sobre el intento de Putin de ofrecer un fundamento jurídico a su agresión. Su mérito es nulo. Por supuesto, es cierto que Estados Unidos y sus aliados violan el derecho internacional sin pestañear, pero eso no ofrece ningún atenuante para los crímenes de Putin. Sin embargo, Kosovo, Irak y Libia tuvieron influencia directa en el conflicto de Ucrania.” Estas palabras las profirió Noam Chomsky el último día del mes pasado. Se trata de un extenso reportaje donde el “sin embargo” llevó al intelectual crítico a proferir ciertas sentencias que llevaron a su traductor al ucraniano, el escritor Artem Chapeye (40 años), a responder en redes sociales –mientras evacuaba a sus hijos de Ucrania: “Antes de derrocar al capitalismo, intente pensar en formas para que nosotros, los ucranianos, no seamos masacrados, porque cualquier guerra es mala. Les ruego que escuchen las voces locales aquí en el terreno, no a algunos sabios sentados en el centro del poder global. Por favor, comience su análisis con el sufrimiento de millones de personas, en lugar de movimientos de ajedrez geopolíticos. Comience con las columnas de refugiados, personas con sus hijos, sus ancianos y sus mascotas.” Chapeye, cuatro veces finalista al premio Libro del Año de la BBC Ucrania, quien siempre se declaró pacifista, regresó a Kiev luego de dejar a su familia en un lugar seguro para empuñar las armas. 

En su libro The Torture Camp on Paradise Street, Stanislav Aseyev (32 años), oriundo de Donetsk, denunció la tortura psicológica y física que sufrió (incluyendo la violación de las mujeres), junto a otros detenidos en Izolyatsia, vieja fábrica convertida en centro cultural, que las tropas prorrusas de la República Popular de Donetsk utilizaron como centro de detención. Acusado de espionaje, estuvo detenido allí desde mediados de 2017 hasta 2019, cuando fue intercambiado por el gobierno ucraniano a cambio de rusos detenidos. Ante la invasión rusa, Aseyev, una vez que ubicó a su madre en un lugar seguro, también regresó a Kiev y se enroló en las Fuerzas de Defensa Territorial.

En la novela de ciencia ficción The Second One is Also Worth Buying, publicada en 2020, Oleh Sentsov (45 años), nacido en Crimea, evoca la guerra del 2014 como una invasión alienígena que, en su primer capítulo, es una sombra sobre el cielo que deja sin energía a toda la región, especie de predicción de la actual ocupación de Chernobyl y la mayor central nuclear de Ucrania. Sentsov, conocido como cineasta, estrenó el año pasado un film postergado desde 2013, Rinoh, donde retrata a las bandas delictivas ucranianas luego de la caída de la URSS. El retraso se debió a que estuvo preso y procesado sin pruebas, acusado de terrorismo en Rusia, entre 2014 y 2019. Allí realizó una huelga de hambre de 145 días, y luego de innumerables pedidos (que incluyeron las firmas de Jean-Luc Godard, Pedro Almodóvar, Ken Loach y David Cronenberg), fue liberado por intercambio de prisioneros rusos. En un reciente video que publicó en Facebook, Sentsov se muestra con uniforme militar y afirma: “Ganaremos esta guerra porque no tenemos otra opción. Estoy muy agradecido por el apoyo de todo el mundo. Ahora todos se han dado cuenta de quién es Putin y de que es una amenaza no solo para Ucrania sino para el mundo entero.” 

Vasily Grossman, Mijail Bulgakov e Isaac Babel observan desde el pasado literario de Ucrania.

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