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CULTURA / boom editorial
domingo 18 agosto, 2019

La avanzada brasileña

Gracias a una política sostenida de ayuda económica comandada por la Fundação Biblioteca Nacional, la poesía, la narrativa y el ensayo brasileños se propagan como reguero de pólvora por todo el mundo. Argentina no es la excepción: una catarata de títulos permiten calibrar el potencial del país vecino.

Daniel Gigena

Boom editorial brasileño. Gracias a una política sostenida de ayuda económica comandada por la Fundação Biblioteca Nacional, la poesía, la narrativa y el ensayo brasileños se propagan por todo el mundo. Foto: Pablo Temes

La literatura de Brasil, el gran país vecino, siempre fue motivo de interés para editores, lectores e investigadores de la Argentina. Desde los fundamentales Joaquim Machado de Assis y Lima Barreto hasta Carlos Drummond de Andrade, Jorge Amado y Clarice Lispector, pasando por João Guimarães Rosa, Rubem Fonseca y Ana Cristina Cesar, narradores, poetas, cronistas y ensayistas brasileños habitan y enriquecen el ecosistema cultural local. Aun en tiempos de crisis en la industria del libro, que sufre una caída sostenida en la producción y venta de ejemplares desde 2016, la avanzada brasileña no se detiene. Nuevos nombres circulan de boca en boca y en las recomendaciones de críticos y especialistas. Adriana Lisboa, Ana Paula Maia, el combativo Ferréz, Bernardo Carvalho, la sensible Adélia Prado, Sérgio Sant’Anna, J. P. Cuenca y Ándrea del Fuego, entre otros, son algunos de esos nombres. Todos ellos son autores reconocidos internacionalmente y fueron traducidos en los últimos años en la Argentina.

Por la vereda tropical

“Actualmente, la literatura brasileña en el mercado del libro argentino es bastante más amplia y diversificada que pocos años atrás –dice Lucía Tennina, investigadora del Conicet y profesora de literatura brasileña en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires–. El primer gran impulso lo dio la editorial Corregidor, con la colección Vereda Brasil, que estuvo y continúa ligada a las investigaciones de los brasileñistas de la Argentina, con Gonzalo Aguilar y Florencia Garramuño a la cabeza, que no solo proponen títulos para incorporar en el plan de estudios de la facultad, sino que además acompañan las ediciones con ensayos críticos firmados por especialistas”. Esa colección impar dio a conocer títulos de Silvano Santiago, Oswald de Andrade, Ferreira Gullar y Sérgio Buarque de Hollanda, entre muchos otros.

Hasta hoy, Vereda Tropical lleva 35 títulos publicados. “Constituye algo extraordinario: es la única colección dedicada por completo a la literatura brasileña fuera de allí –señala María Fernanda Pampín, licenciada en Letras y doctora en Literatura por la UBA, además de editora–. Corregidor la inició en 1999, hace exactamente veinte años, al notar un vacío de publicaciones en el mercado latinoamericano: los lectores conocían muy poco de lo que se estaba publicando tan cerca”. Se difundieron títulos de narrativa, ensayo y poesía, en ediciones bilingües, desde el Barroco hasta la contemporaneidad, con traducciones latinoamericanas, prólogos y estudios. Entre los éxitos de ventas, están los libros de la Biblioteca Lispector, con ocho volúmenes publicados y cinco más en preparación (Cerca del corazón salvaje, Lazos de familia, Agua Viva, Felicidad clandestina y La pasión según G.H.), que serán lanzados entre octubre de este año y marzo de 2020. Corregidor comenzó a publicar a Lispector en 1973, mucho antes de que la autora de La araña fuera descubierta por editores españoles.  

“Hay otros autores que logramos descubrir e instalar como Ferréz, que es el mayor referente de la literatura marginal, y pasó hace unos días por Buenos Aires invitado a participar de la Feria de Editores en el Konex –agrega Pampín–. Entre los libros de poesía, destacamos a Ferreira Gullar, que escribió su Poema sucio exiliado en nuestro país, y Álbum de retazos de Ana Cristina Cesar, una enorme poeta carioca, traductora y activista de las diversidades sexuales, que se quitó la vida en 1983, muy joven”. Entre las novedades de 2019, se pueden encontrar en librerías Cobra norato, de Raúl Boop, el libro más importante de poesía del modernismo brasileño, nunca antes traducido al español, y Música popular brasileña y literatura, del musicólogo y profesor José Miguel Wisnik, con ensayos sobre Caetano Veloso, Chico Buarque y Gilberto Gil (este libro se emparienta con Otros carnavales. Conversaciones con músicos de Brasil, de Violeta Weinschelbaum, reeditado por Planeta a mediados de este año). Antes de fines de 2019, Corregidor publicará Divorcio, de Ricardo Lisias, la novela más polémica de los últimos años en Brasil, protagonizada por un recién casado que descubre (y lee a escondidas) el diario íntimo de su esposa.

Contra la herencia racista

En simultáneo, o en algunos casos poco después de la tarea iniciada por Corregidor, muchas editoriales empezaron a publicar de manera sistemática libros de escritoras y escritores brasileños conocidos por los lectores argentinos. Eterna Cadencia lo hizo con Machado de Assis y Guimarães Rosa, Emecé con Jorge Amado, Interzona con Augusto Boal y varias editoriales con la obra de Ana Maria Machado, destacada escritora de literatura para niños y jóvenes. Luego llegó el turno de los autores completamente desconocidos en el sur del continente americano. Beatriz Viterbo publicó relatos de Milton Hatoum y originales crónicas de Caio Fernando Abreu; Adriana Hidalgo, las frías y estremecedoras novelas de João Gilberto Noll y Altair Martins; Interzona, obras de Lourenço Mutarelli y Daniel Galera, y Tusquets, ficciones ambiguas de J. P. Cuenca y los cuentos completos de Rubem Fonseca. Por su parte, Edhasa ofreció cuidadas versiones en español de novelas de Adriana Lisboa, Ándrea del Fuego y Bernardo Carvalho.

“Esta ampliación tan fuerte hacia Brasil estuvo ligada, sin duda, a la existencia de una convocatoria de la Fundação Biblioteca Nacional, que milagrosamente aún sobrevive –indica Tennina–. Consiste en una ayuda económica, nada difícil de obtener, que brinda dinero para la traducción de libros brasileños a otras lenguas. Ese apoyo fue un gran estímulo para que muchas editoriales se animaran a incorporar a sus catálogos nombres del país lusófono vecino”. Desde el punto de vista de esta investigadora, en el sector editorial argentino aún tiene peso la herencia racista que también existe en Brasil. “En un país donde más de la mitad de la población es negra y donde por supuesto existen muchos escritores de autoría negra, los catálogos publican solamente a escritores blancos, con excepción de Machado de Assis, Lima Barreto (Mardulce) y Ana Paula Maia y Luiz Ruffato (Eterna Cadencia). Eso no es culpa de las editoriales argentinas, sino del racismo que todavía impera de manera fuertísima en Brasil en todos los ámbitos, incluso en los círculos letrados”, agrega.

Con el propósito de visibilizar ese vacío y difundir obras de otros autores, Tennina publicará próximamente una antología de autoría negra brasileña en el sello Tinta Limón. Ese libro continúa el trabajo abierto en la antología Saraus. Movimiento/Literatura/Periferia/São Paulo (Tinta Limón), de 2014. “Es una cartografía de autoría negra brasileña que toma en cuenta a autores que empezaron a fines de los años 70 con la colección Cadernos Negros, principal vehículo de divulgación de los escritores negros desde entonces hasta la actualidad, y también considera a otros más contemporáneos, ligados a los saraus y los slams –anticipa la autora de ¡Cuidado con los poetas! Literatura y periferia en la ciudad de São Paulo (Beatriz Viterbo)–. La idea del libro es múltiple: por un lado, mostrar la cantidad de autores negros que existen en Brasil y que no se traducen al habla hispana porque ni siquiera en Brasil circulan por los círculos letrados, y por otro, también queremos intentar ser fieles al concepto de cartografía, es decir que no solo haya autores del eje Río-San Pablo sino también de otras regiones, como Belo Horizonte, Salvador, Manaos e incluso Roraima”.

Varias editoriales argentinas abrevan en el rico acervo poético brasileño. Desde las míticas traducciones de poetas como Waly Salomão, Ana Cristina Cesar, Eduardo Jorge y Ferreira Gullar hechas por Teresa Arijón y Bárbara Belloc (ambas codirigieron, con Renato Rezende, la colección Nomadismos de Manantial) hasta la reciente Poesía reunida de Adélia Prado (Griselda García Editora), traducida por José Ioskyn, la poesía brasileña cruza las fronteras del idioma. En Adriana Hidalgo se publicaron antologías imperdibles de Manuel Bandeira y Vinícius de Moraes (traducidos por Rodolfo Alonso y Cristian De Nápoli, respectivamente) y Caleta Olivia presentó la versión en español de Baladas, de Hilda Hilst, hecha por Salvador Biedma. Además, Mansalva dio a conocer Zombar, de Guilherme Zarvos; Zindo & Gafuri, Historia inconclusa de la velocidad, de Renato Mazzini, y Bajo la Luna, La esclava que no es Isaura. Discurso sobre algunas tendencias de la poesía modernista, de Mário de Andrade. Este sello publicará próximamente una antología de siete poetas brasileñas.

Bajo el imperio de la derecha evangélica

En 2016, cuando Jair Bolsonaro era apenas un oscuro diputado, casi desconocido en su propio país, el sello Debate lanzó el imprescindible Brasil. Una biografía, de las investigadoras Lilia M. Schwarcz y Heloisa M. Straling. En ese abultado trabajo, las autoras combinaban el género biográfico con la historiografía para examinar las características de una nación en donde, según ellas, “lo tradicional convive con lo cosmopolita, lo urbano con lo rural, lo exótico con lo civilizado”. La violencia, la desigualdad social, los rastros de la esclavitud en el presente, la importancia de las formas culturales y la transición a la democracia son algunos de los ejes de esa obra que, con cautela, se detenía en la década de 1990.También en 2016, Punto de Encuentro había publicado Estudios sobre Brasil, del sociólogo Aritz Recalde, que examinaba las miradas de intelectuales argentinos sobre la nación hermana.

Este año, Florencia Garramuño, investigadora del Conicet y directora del Departamento de Humanidades y del programa de Cultura Brasileña de la Universidad de San Andrés, publicó Brasil caníbal. Entre la bossa nova y la extrema derecha (Paidós), donde ensaya una introducción a la cultura del único país con pasado imperial en América Latina. Con una escritura ágil, la autora avanza sobre los años de Lula da Silva en el poder, el impeachment a Dilma Rousseff y las primeras escenas del gobierno del ultraderechista Bolsonaro.

“El libro fue escrito a lo largo de los últimos cuatro años –cuenta Garramuño, que investiga sobre cultura brasileña desde hace muchos años–. Mientras lo escribía, Brasil se veía envuelto en una serie de acontecimientos dramáticos: el impeachment a la presidenta Rousseff, los desastres ambientales que están cambiando radicalmente su paisaje, la pérdida irreparable de gran cantidad de artefactos culturales que se fueron con el incendio del Museo Nacional, el giro a la extrema derecha representado por el gobierno de Bolsonaro”. Garramuño, que también es autora de Modernidades primitivas. Tango, samba y nación (Fondo de Cultura Económica), viajó varias veces a Brasil durante la escritura de su nuevo libro y fue testigo directo de esas transformaciones. “Esa cultura en movimiento se estremecía ante mis ojos –detalla–. Cierta urgencia se apoderó del libro, de los editores y de mí misma”.

El sello Marea se puso al día con la cuestión brasileña con Bolsonaro. La democracia de Brasil en peligro, un estudio del investigador Ariel Goldstein. Doctor en Ciencias Sociales por la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA e investigador asistente del Conicet en el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe, Goldstein intenta responder en su trabajo un interrogante generalizado: ¿cómo fue posible que un candidato que ocupaba un lugar marginal en la política brasileña hasta 2016 llegara a la presidencia de la República?

 “Evalúo la construcción de la original alianza que lo catapultó al poder, conformada por ruralistas, evangélicos, militares y economistas neoliberales –dice el autor–. Cada uno de esos grupos tenía motivos particulares para rechazar al candidato del PT, Fernando Haddad. Bolsonaro aprovechó la potencialidad electoral de esa alianza mientras la izquierda miraba para otro lado, desorientada por la prisión de Lula. Esa alianza llegó para quedarse, tiene vida más allá de Bolsonaro, aunque hoy encuentre su expresión en el presidente de la República”. Goldstein, que publicó asimismo Prensa tradicional y liderazgos populares en Brasil (A Contracorriente), señala que el líder machista y homofóbico que gobierna Brasil está sintonizado con una marea de extrema derecha global que va desde Estados Unidos con Donald Trump hasta Hungría con Viktor Orbán, mandatarios admirados por el presidente de Brasil y sus acólitos. “Esto representa un gran cambio en la política exterior de Itamaraty”, advierte el especialista.

Por último, se puede sumar a una biblioteca brasileña, siempre en desarrollo, el flamante Lula y la izquierda del siglo XXI. Neoliberalismo y posneoliberalismo en Brasil y América Latina (Colihue), de Emir Sader. Con el foco puesto en Lula da Silva, el autor analiza la emergencia y el ocaso de varios líderes latinoamericanos asociados con la clase obrera y las luchas de la izquierda latinoamericana. Además de ser reconocido por su música, las playas celestiales y el fútbol bien jugado, “el país del futuro” según Stefan Zweig aviva sus contrastes y despierta grandes expectativas.


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