DEPORTES
jorge amor ameal

"Boca era un club sin alma"

El presidente Jorge Amor Ameal habla del club que encontró, del rol de Riquelme y de la reforma que se viene en la Bombonera. Dice que Bragarnik no le cae simpático, que a la Superliga le quedan “horas” y revela a quién voto en las elecciones de octubre.

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Ameal. Destacó la importancia de Riquelme y su equipo para recuperar la mística de un plantel que “estaba de brazos caídos”. | Piemonte

Mientras posaba para las fotos de esta nota, Jorge Amor Ameal vio que algunas butacas de la primera bandeja de la Bombonera tenían agua. Tocó una, tocó dos, y le dijo a uno de sus colaboradores que avisara para que fueran a secarlas. “Soy bastante hinchapelotas”, se justificó. Un rato después, mientras caminaba por uno de los accesos del estadio, les pidió a dos nenes que pateaban una pelota en un pasillo vidriado que se mudaran a otra zona: “El club es para los pibes, pero tienen que jugar en los lugares indicados”. 

Ameal dirá más tarde que esas escenas son una síntesis del cambio que significó su llegada. Y una antítesis del club que encontró: “Boca era un club sin alma”, dirá. Ahora, la Bombonera está llena de personas que van y vienen. Todas pasan o pasarán entre las estatuas de ídolos como Lorenzo, Bianchi, Maradona, Riquelme o Palermo. Pero casi nadie se detendrá en una pared alejada que tiene la foto de todos los presidentes de la historia del club. Arriba de todas esas fotos está él: un poco más joven, acaso de su anterior presidencia. A un costado, más abajo, está Daniel Angelici, su predecesor, el hombre del que habla sin nombrarlo. El de Ameal y Angelici son los únicos dos cuadros que no tienen el nombre ni el apellido abajo. Un detalle que podría significar algo.   

—¿Con qué club se encontró en estos dos meses?     

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—Estamos haciendo una auditoria importante tanto acá como en Ezeiza. También vamos a auditar la Fundación. Los 20 millones de dólares que supuestamente estaban en la caja no existían. Pero tampoco queremos hablar de algo que todavía no está del todo estudiado. Está trabajando la UBA. Cuando lo tengamos vamos a llamar a una conferencia de prensa. Pero el club que dijeron que había, no estaba. Miente y miente que algo queda, ¿no? Ciertos medios repitieron eso hasta el cansancio y la gente lo tomó como tal. Pero la realidad es otra.

—Más allá de la auditoría, ¿el dinero que Daniel Angelici dijo que había en caja no estaba?

—No estaba. Pero bueno, tenemos que ver el camino del dinero, qué fue lo que pasó. Las ventas. Esto lo estamos auditando para ser serios. Para decir nosotros tomamos el club en estas condiciones, ya sabemos por dónde vamos y adónde queremos llegar. Queremos tener un equilibrio, y a partir del equilibrio, obviamente tener un superávit, y que ese superávit esté en actividades sociales, culturales y deportivas, además de tener un primer equipo altamente competitivo.

—Por fuera de lo económico, ¿qué diferencias percibió en lo cotidiano entre aquel club que dirigió hace una década y éste?

—Era un club sin alma. Un cuerpo sin alma. Los socios no podían entrar. Hoy vos ves gente caminando por el club, que es lo que necesitamos: estamos en un barrio vulnerable, con muchos problemas, los chicos tienen muchas carencias y hay que abrirles las puertas del club para que, mediante el deporte y la cultura, tengan un horizonte. Esto no pasaba: el club estaba comprimido a distintas actividades y si no eran rentables, se cerraban. Como alguna vez dijo alguien con los ramales de los ferrocarriles, y después nos quedamos sin ferrocarriles. Nosotros vamos por otro camino. A medida que pase el tiempo vamos a sumar nuevas disciplinas. Boca se llama Club Atlético, no Club de Fútbol. Obviamente el deporte de bandera es el fútbol.  

—¿Ve una necesidad de los socios de volver a lo social?

—Exactamente eso: una necesidad. La gente me agradece que le hayamos abierto las puertas del club. Se puede ver. Sería bueno dentro de seis meses ver dónde está el club. Nosotros tenemos un masterplan de todas las actividades que vamos a ir desarrollando. El club te demanda y a mi me gusta que me demande. Vengo y me voy contento. Me gusta estar, me gusta ver los cambios. Pareciera que estamos hace dos años. Al club hay que cambiarlo. Cuando vemos a los chicos acá, jugando, divirtiéndose, nos gusta. Obviamente no nos olvidamos del plantel porque era un plantel de brazos caídos. La llegada de Russo, el cuerpo técnico, preparadores físicos, Román, que tiene mucho que ver, Bermúdez, Cascini, Delgado, le han dado una mística distinta a este equipo. Logramos potenciar a nuestros jugadores. 

—¿La final de Madrid cambió algo en la cultura del hincha de Boca?

—No cambió nada. Se perdió un partido. Hay cosas peores. Se perdió un partido de fútbol. Nosotros somos muy grandes. El único grande (risas). Ya pasó, hay que mirar para adelante: porque si volvemos para atrás, podemos ir incluso más atrás.

—¿Qué le aporta Riquelme al club?

—El hace un trabajo muy silencioso. Seguramente para un sector del periodismo. Riquelme hace lo que tiene que hacer. Está abocado al fútbol profesional y al amateur. Tenemos un temita con Ramos Mingo que no es menor. Estamos trabajando en todos los frentes. Hablar de fútbol con él a mí me llena de orgullo. Y ver los resultados. Tiene una muy buena relación con el cuerpo técnico. Creo que se ha preparado mucho para esta etapa. Román transpira fútbol. Conoce vida y obra de todos los jugadores, ve todos los partidos. Yo creo que con el tiempo Riquelme será un gran presidente.

—¿Le gustaría que lo sucediera en el cargo?

—Sí, cómo no. Él tuvo muy buena voluntad. Nosotros veníamos hablando desde julio. Él quería empezar ahí, pero le dije que no porque lo iban a matar: esta gente tenía poder de fuego, tenía prensa, televisión. La gente quería un cambio en el club. No había cosas claras en función de proyectos o ideas. Faltaba la gente. Este es el club popular por excelencia, y siempre la gente tiene que estar adentro, no afuera.

—En la campaña, el tema principal fue la reforma de la Bombonera…

—Bombonera 360.

—¿No hay discusión, no barajan otras opciones?

—No hay ninguna otra opción. Estamos trabajando en lo económico. Nos hemos reunido con gente del gobierno chino, con nuestros sponsors. Tenemos optimismo, no tenemos seguridad. 

—¿El Banco de China va a financiar la reforma?

—A nosotros nos interesa cambiar fútbol por dinero. Los chinos tienen dinero, nosotros tenemos fútbol. Pero además de China hay otros países con los que estamos trabajando.

—¿Cuáles son los cambios en el corto plazo para la Bombonera?

—Primero, quisiera reinvindicar al Gobierno de la Ciudad. El jefe de Gobierno jugó con nosotros cuando sacamos los vidrios de la platea. La noche anterior no dormí pensando que podía pasar algo. Sin embargo no pasó nada, la gente está feliz y cuidando el lugar. Somos más ambiciosos. Queremos sacar los alambrados que están detrás de los arcos. Ahora estamos cambiando butacas, sacamos vidrios de la tercera bandeja, estamos reformando 90 baños. Vamos a ir volviendo a la Bombonera. La queremos y no nos vamos a ir. Algunos querían hacer canchas de tenis y recitales. Pero nosotros el único recital que queremos es nuestra gente alentando al equipo.

—Esta semana volvió la puja entre Superliga y AFA.

—La Superliga está terminada. No hay posibilidades de que esto avance. Por dos aspectos: el deportivo y el económico. En la parte deportiva nosotros planteamos que no se debía empezar el campeonato porque teníamos tres jugadores jugando en la Selección. Esto es una continuidad jurídica, pero no deportiva. 15 clubes querían que se postergara el inicio y eso no se tuvo en cuenta. En lo económico también es un desastre porque los ingresos no son los que debiéramos tener.

—Pero hay un contrato firmado.

—Sí, pero hay una teoría jurídica que es la teoría de la imprevisión: vos no podés prever que el dólar saltara por los aires, que la plata dejara de ser plata. Entonces todos esos términos hay que reverlos. 

—En 2016, la AFA resignó la organización del torneo por la crisis institucional y económica que sufría. ¿Quién garantiza que dentro de tres años no estemos hablando de que hay que volver al modelo actual?

—La Superliga es un puente hacia la privatización de los clubes. Esa es la gran discusión. Nosotros no creemos en las sociedades anónimas. Te invito a ir al Registro Público de Comercio: hay cantidades de sociedades anónimas quebradas. Clubes como los nuestros, ninguno. Los que defienden sociedades anónimas en el fútbol defienden a la Superliga. A corto plazo nos vamos a dar cuenta de que es una cáscara vacía. Si vos en una votación 15 a 9 seguís adelante…Nosotros asumimos una postura en este tema y dijimos vamos por acá. Y bueno, yo creo que es cuestión de horas. El doble comando no sirve. El poder cuando es bicéfalo no es poder: se licua a sí mismo. Hay que organizar a la AFA: los campeonatos, los ingresos, qué pasa con el fútbol internacional y nosotros, el tema que muchos discuten que es el de las apuestas.

—¿Qué postura tiene con ese tema: el de las apuestas online?

—No me gusta. En un contexto de crisis, terminan empobreciendo a la gente. Para que los clubes tengan mayores ingresos pero con la gente pobre, no estoy de acuerdo. Vamos a oponernos a eso.  

—¿Cómo es la relación con Bragarnik?

—Ninguna. La figura de él monopolizando el fútbol no me cae simpática. Para nada.

—Él representa a varios jugadores del plantel y en el último tiempo había aumentado su incidencia en Boca.

—Ese es otro tema. Es una discusión de cara al futuro. Pero no estoy de acuerdo con el sistema que representa Bragarnik: una persona que tiene técnicos, jugadores, equipos. El fútbol es otra cosa, totalmente distinto. Se lo dije a él personalmente.

—¿Y qué le respondió?

—Nada. No le deje que me dijera nada. ¿Qué me va a decir? ¿Sabes cuál es el problema? No es Boca, es todo los demás. Porque él está detrás de un negocio siempre, no le importa ni el jugador ni el club ni nada. 

—¿Homenajearán a Maradona en la última fecha?

—Nosotros respetamos a los ídolos. Yo lo disfrute también a Maradona. Pero el fútbol es como la pelota, da vueltas: no hay lugar para fiestas. La fiesta es otra.

—¿A quién votó en las elecciones de octubre?

—A Alberto Fernández, voté a toda la lista del peronismo. Soy peronista, de eso no hay ninguna duda y no tengo vergüenza en decirlo.

—Como sucede en el país, ¿en Boca también hay una grieta?

—No hay grieta en Boca porque Boca es un sentimiento. Pero creo que en el país no se puede terminar con esa grieta. No hay posibilidades. Hay voluntad, pero la historia nos marca que siempre hubo grieta. Hay que convivir con eso y tratar de resolver temas. Y hay que darle una mano a la gente que está mal, que hoy por hoy es mucha.

—¿Considera a Boca un club peronista?

—Boca es Boca. No hay que mezclarlo con nada. A mí no me interesa la política. Nosotros no tenemos dirigentes políticos. La política es muy mala en los clubes. Eso pasó en la gestión anterior, y por eso terminamos jugando la Copa Libertadores de América en España.

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Su opinión sobre: 

D’ONOFRIO: “Es un muy buen dirigente. Charlé con él. Lleva a su club perfecto. Hemos coincidido en que hay que trabajar en muchas cosas”

MACRI: “¿Quién?”

TAPIA: “Ha aprendido mucho. Conoce mucho de fútbol, viene del Ascenso y lo considero un buen dirigente”

TINELLI: “Encontró un club complicado en la parte económica. Es un empresario inteligente. Debiera servir mucho para los nuevos contratos de televisión junto con nuestro vicepresidente, Pergolini. Son gente de los medios”

ANGELICI: “No lo conozco”

MASSA: “Es un muy buen dirigente, con mucho futuro. Como su mujer: una excelente amiga”