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DEPORTES / en el sur
sábado 29 septiembre, 2018

River, un equipo invencible

Se aprovechó de un débil Lanús y lo goleo 5-1. suma 30 partidos sin perder.

R.P.

Goleador. Nacho Scocco, que había marcado en la Bombonera, abrió la cuenta en Lanús. Foto: NA
sábado 29 septiembre, 2018

River está dulce. Le sale todo, en todas las canchas, en todos los torneos. Con titulares y con suplentes. Anoche, lo demostró otra vez: goleó a Lanús como visitante por 4-1, validó el envión que le generó su triunfo en el superclásico y ahora espera la revancha contra Independiente por la Libertadores, el martes próximo, con esta actitud: la de equipo afianzado, sólido, casi invencible. De hecho, con la victoria en la Fortaleza granate, el equipo de Marcelo Gallardo suma ¡30 partidos! sin perder y empieza a acercarse al récord que tiene el Boca de Carlos Bianchi, con 40.    

El primer tiempo fue entretenido y dinámico. Y había empezado bien para Lanús, un equipo que hace meses entró en un tobogán que nadie sabe dónde ni cuándo terminará. Cambió el técnico –Luis Zubeldia asumió hace tres fechas en reemplazo de Ezequiel Carboni– pero ni la performance ni la actitud del equipo cambian. Lo que pasó al principio fue un espejismo: porque el local dominó la pelota y se puso en ventaja con un gol de Maciel. Pero la ventaja y la alegría duraron poco: River empató con un gol de Scocco, que además de sellar la igualdad, desnudó a la defensa de Lanús. La desnudó porque cometió una serie de errores propios de un equipo amateur. Primero le dejó tirar un centro a Moreira desde la izquierda, después dejó cabecear a De la Cruz y, luego, dejó que Scocco –casi en el área chica– tomara la pelota, se diera vuelta y pateara. A partir de ahí, fue todo de River.

La avalancha de goles que empezó en el segundo tiempo pudo haber empezado en el descuento del primero, si no fuera por una gran atajada de Ibañez a Scocco. Ibañez y su maldita suerte (le rebotó la pelota en la espalda luego de que pegó en el palo) hicieron que River se pusiera 2-1. Después, vinieron todos los goles juntos. Y de diversas maneras: con un cabezazo de Lollo, con un remate rasante de De la Cruz y con un toque a la red de Exequiel Palacios.

Lanús estaba vencido y humillado. Y su hinchada lo hizo sentir: empezó a insultar al presidente Nicolás Russo. River, por su parte, ya estaba pensando en lo próximo: que por lo general, es un triunfo.


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