El
euro batió hoy un nuevo récord frente al dólar, tras una seguidilla de malas noticias
económicas en Estados Unidos, que refuerza las hipótesis sobre un recorte de las tasas de
interés norteamericanas la semana próxima.
La
divisa europea subió hasta los 1,4375 dólares, el mayor nivel alcanzado desde su creación
en 1999. Desde el inicio de
septiembre, el euro ha subido casi 6%. En un año, registra una progresión de 14%.
Su último récord se remontaba al lunes, cuando se ubicó en 1,4347 dólares. Desde entonces, el dólar
se había beneficiado de una leve recuperación a raíz del temor a una desaceleración generalizada de
la economía mundial, lo cual condujo a los inversores hacia valores considerados como "seguros",
incluido el billete verde.
Pero la publicación ininterrumpida de malas noticias económicas en Estados Unidos puso fin a
esta recuperación de la moneda estadounidense, y los cambistas se concentraron de nuevo en las
perspectivas económicas y monetarias de ese país.
Las
señales de debilidad más alarmantes provienen sobre todo del mercado inmobiliario
estadounidense, golpeado por la crisis de los créditos hipotecarios de riesgo ("subprime")
el verano pasado.
La semana pasada, el mercado debió asimilar la noticia de una caída de más de 10% en la
construcción de viviendas, y el repliegue de 7% de los permisos de construcción en septiembre. Ayer
y anteayer, se enteró de que las ventas de viviendas nuevas y viejas también cayeron más de lo
esperado. La
degradación del sector inmobiliario se traduciría en una presión a la baja en el poder de
compra de los hogares, y por ende del consumo, el primer motor del crecimiento, destacan
los analistas.
Para Derek Halpenny, economista del Bank of Tokyo-MUFJ, el consumo de los hogares podría
desacelerarse a un ritmo de 2% interanual en el cuarto trimestre. Si a esto se suman posibles
liquidaciones de inventarios y una caída de las inversiones, incluidas las residenciales,
"tendríamos un crecimiento muy débil, o nulo, en el cuarto trimestre", anticipó.
"No podemos excluir una contracción de la economía", indicó, mientras la palabra "recesión"
es murmurada cada vez de forma más insistente en los medios económicos.
Mientras las perspectivas económicas se ensombrecen en Estados Unidos, la Reserva Federal
(Fed),
el banco central estadounidense, decidiría el miércoles 31 de octubre bajar su tasa de
interés directriz para estimular la economía. Guiada por esta lógica, la Fed ya recortó de
5,25% a 4,75% su tasa directriz en septiembre. Una mayoría de los analistas estima que la dejará en
4,50% el miércoles que viene.
Estas perspectivas contrastan con las de la Eurozona. Los funcionarios europeos reconocen que
las primeras dificultades ligadas al impacto de la crisis del crédito ya hacen mella y afectan en
particular la confianza de los medios económicos, pero piensan que la economía europea resistirá.
El comisario europeo para Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, estimó ayer que
las perspectivas económicas en un horizonte de dos años son "menos favorables" a lo que se
aguardaba antes del verano boreal. Pero subrayó que los fundamentos económicos siguen
siendo "buenos" y minimizó el impacto del euro fuerte.
El Banco Central Europeo (BCE) parece inclinarse hacia un aumento de su tasa de interés
directriz de aquí a fin de año, de 4% a 4,25%, para estimular aún más la moneda única. El BCE
también asegura a los exportadores que se quejan del euro fuerte que sus problemas se deben a la
falta de competitividad.
En los medios empresariales europeos, donde la fortaleza del euro es percibida como un
handicap a la exportación, los récords de la divisa probablemente no serán acogidos de la misma
manera.
Fuente:
AFP