“Antes de cruzar los Andes con su ejército, San Martín montó una red de espías, agentes infiltrados y operaciones de desinformación. Uno de los casos más emblemáticos fue el de Pedro Vargas, quien asumió el papel de un supuesto espía español como parte de una operación diseñada para engañar a los realistas. Desde adentro, confundió al enemigo con información falsa sobre los planes del Ejército Libertador”. El texto pertenece a una publicación de la cuenta de X de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE), que prosigue comparando la gesta de San Martín y su ejército con la misión de sus agentes que 209 años después, afirman, “tienen la responsabilidad de continuar su legado”.
Pero los agentes actuales cuentan con una ventaja. El presupuesto estatal destinado a funciones de inteligencia creció un 409% desde el inicio de la gestión de Javier Milei: muy por encima de la inflación, que según la calculadora del Indec fue del 241,8% entre diciembre de 2023 y julio de este año (último dato oficial). En ese período pasó de los $ 66 mil millones a los $ 338 mil millones, de los cuales ya se ejecutaron $ 177 mil millones.
De acuerdo con el Manual de clasificaciones presupuestarias, se consideran servicios de inteligencia a las “acciones inherentes a la obtención, reunión, sistematización y análisis de la información específica referida a los hechos, amenazas, riesgos y conflictos que afecten la seguridad exterior e interior de la Nación”.
Los organismos que actualmente cuentan con recursos destinados a esta función son diez: la Secretaría de Inteligencia de Estado (que concentra casi la mitad del total, con $ 146 mil millones), la Gendarmería Nacional Argentina (con $ 53 mil millones), la Policía Federal Argentina (con $ 43,6 mil millones), el Estado Mayor General del Ejército Argentino (con casi $ 41 mil millones), el Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina (con $13,7 mil millones), el Estado Mayor General de la Armada Argentina ($ 13,1 mil millones), la Prefectura Naval Argentina (con poco más de $ 13 mil millones), el Ministerio de Seguridad Nacional (con $ 10,8 mil millones), el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (con $ 2.961 millones), y el Ministerio de Defensa, con un monto asignado de $ 617 millones.
El presupuesto que más creció en porcentaje durante estos años fue el de la SIDE (841%), seguido por el Estado Mayor del Ejército (455%) y el Estado Mayor de la Armada (287%). Como casos excepcionales están los del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (que este año pasó de cero a $ 2.961 millones) y el Ministerio de Defensa, que para sus gastos propios perdió en relación a 2023: de $ 702 millones a los $ 617 millones actuales (que en el comienzo del año eran en realidad $ 3.500 millones). En la primera decisión administrativa de 2026 (publicada el 20 de enero en el Boletín Oficial), el Gobierno formalizó la distribución de partidas previstas en el presupuesto y estableció, en el artículo 8, que “las jurisdicciones que posean asignaciones presupuestarias destinadas a la atención de gastos de inteligencia, incluyendo los gastos reservados, deberán contar con la conformidad de la Secretaría de Inteligencia de Estado”. También necesitan la autorización de la SIDE para efectuar cualquier modificación presupuestaria o para diagramar su ejecución.
La decisión vino a completar la que se había tomado con la creación del Centro Nacional Antiterrorismo (CNA) en octubre de 2025, un organismo dependiente de la SIDE que trabaja en conjunto con los ministerios de Defensa; Seguridad; Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto; Justicia, y con la Dirección Nacional de Migraciones. En el decreto que oficializa su creación el gobierno afirma que “el protagonismo asumido por la República Argentina en el escenario global como defensor de los valores republicanos y las democracias occidentales genera la necesidad de contar con los medios adecuados para enfrentar las amenazas que provengan de organizaciones terroristas internacionales”. Para que eso sea posible resalta la importancia de la colaboración con las provincias y la Ciudad de Buenos Aires, pero también con instituciones extranjeras.
El 7 de agosto la SIDE celebraba el inicio de un trabajo en conjunto con uno de esos organismos extranjeros, también en su cuenta de X. “La SIDE y el FBI han alcanzado un vínculo histórico que permite incorporar la experiencia y las mejores prácticas de una de las agencias más importantes del mundo. El CNA es hoy la herramienta central del Estado argentino para coordinar la prevención del terrorismo y el primero de estas características en América Latina”.
La publicación compartía un posteo del FBI, que en realidad parecía entender los esfuerzos de la Argentina de otra manera: “Defender la patria requiere fuerza más allá de nuestras fronteras. En Argentina, el Co-Director Adjunto del FBI Andrew Bailey se reunió con el Embajador de EE.UU. Peter Lamelas y altos líderes del Centro Nacional Antiterrorismo de Argentina para llevar la lucha a las redes terroristas y criminales en el extranjero” con la idea de detener las amenazas “antes de que lleguen al pueblo estadounidense”.
Durante su discurso en el acto por el 176° aniversario del paso a la inmortalidad del General José de San Martín, Milei retomó la idea mencionada al comienzo, y con la que de alguna manera justifica todas estas ampliaciones presupuestarias en un contexto de ajuste: “Hoy la libertad se enfrenta a un nuevo conjunto de enemigos, tanto internos como externos. Por un lado, nos encontramos en un mundo cada vez más complejo e incierto, donde las distintas potencias recurren a herramientas cada vez más sofisticadas para hacer valer sus intereses”, afirmó el Presidente. “El instrumento militar de nuestro país, encargado de hacerle frente a estas amenazas externas contra nuestras libertades, fue demonizado y desfinanciado”, continuó. También hizo mención a la necesidad de “luchar contra todas las formas de terrorismo”.
Nada dijo, sin embargo, sobre cómo los Estados Unidos entiende que esta lucha es, en realidad, una que ellos mismos aparentemente tienen la intención de trasladar desde su territorio al nuestro.
PERFIL consultó a las vías de comunicación que la flamante página web de la SIDE ofrece para responder inquietudes si se podían conocer más detalles sobre esta colaboración con el FBI, pero, hasta la publicación de esta nota, no obtuvo respuesta.