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sábado 2 diciembre, 2017

“En el norte, los qom pasan por lo mismo que los mapuches”

El líder wichi aliado a Félix Díaz estuvo seis meses detenido en Formosa. En los dos conflictos se discute la propiedad de la tierra y también el accionar de las fuerzas de seguridad.

por Agustina Grasso

Fuerzas de seguridad. Los organismos de DDHH tienen una mirada especialmente crítica sobre la actuación de Prefectura en los desalojos en el lago Mascardi. Foto: Telam
“Lo que pasa con los mapuches en el sur es lo mismo que sucede con los qom en Formosa”, asegura el referente wichi Agustín Santillán, luego de estar detenido seis meses, arresto que califica de “ilegal”. El representante de la comunidad Barrio Viejo denuncia este método utilizado por el Gobierno y las fuerzas de seguridad para callar e intimidar a los miembros de los pueblos originarios. A este reclamo, en los últimos días se sumaron las voces de organismos de derechos humanos, como Amnistía Internacional: “La experiencia demuestra el uso de causas” por delitos simples “como estrategia de intimidación y silenciamiento”.

Tierras. Santillán explica que, en el fondo, el tema central es el territorio. “Nosotros en Formosa pasamos lo mismo que los mapuches. Lo que pasa en la comunidad de Félix Díaz (La Primavera) es similar. El Gobierno usa las fuerzas de seguridad. Dicen que estamos armados, que nos enfrentamos a ellos con armas. Pero el maltrato es el mismo. Estos días, muchos festejaron la muerte de un mapuche. Lo mismo que pasa en Formosa. Por ejemplo, cuando yo fui detenido, lo festejaron con una caravana y todo”.
—¿Por qué te detienen?
—Todo empezó porque tenemos un problema en mi comunidad (Barrio Viejo) por las inundaciones. Hicimos una protesta (el 23 de marzo pasado) para pedir colchones y cosas en la puerta de la municipalidad de Juárez. La gente tomó la municipalidad y yo pedí hablar con el intendente. Lo logramos y nos dieron cosas. Después me llamaron a una reunión (el 14 de abril) y me detuvieron. Yo no sabía nada de que me querían detener. Me habían armado como siete causas por robo en poblado. En ese momento, me di vuelta y me pegaron algunos policías de Juárez con la culata de la escopeta, y ahí caí.

Proceso. Su detención preventiva se dio por el procesamiento abierto por el juez de Instrucción y Correccional de Las Lomitas, Marcelo López Picabea, que seis meses después la Cámara de Apelaciones de Formosa desestimó “por falta de pruebas”, según el abogado de Santillán, Daniel Cabrera.
—Dijiste que habías ido a esta protesta con un grupo, pero ¿te detienen a vos solo?
—Sí, me detuvieron solo. Yo antes había tenido un diálogo con el gobierno provincial y el ex intendente Cristino Mendoza, el ex diputado provincial José Fernández y el intendente actual, Rafael Nasis. Ellos vieron que el gobierno provincial quería trabajar directamente con las comunidades porque había internas entre ellos. Y como vieron que yo podía trabajar bien con los jóvenes, empezaron a generar problemas. Maniobras de ellos para que me metieran preso.
—¿Cómo fueron los meses en Lomita?
—Me llevaron directamente al calabozo. No me dieron una celda común con baño. Después de dos meses, hice huelga pidiendo una celda que tuviera baño. Ellos hicieron lo que quisieron con mi vida. Después me trasladaron al centro de Formosa con 14 presos. Traté de cuidarme, no meterme en problemas. En el medio vino a visitarme (el secretario nacional de DD.HH. Claudio) Avruj porque Félix Díaz y todos pidieron que él fuera y conociera nuestra comunidad, y justo yo caí preso y obligadamente tenía que ir a visitarme.
—¿Cómo fue que saliste en libertad?
—Se pudo demostrar que yo no robé nada al presentar la nota que decía que los objetos nos los había dado la municipalidad.
—¿Cómo está la comunidad hoy?
—No hay agua, no hay atención médica. Y ellos prometieron hacer obras por las inundaciones, pero no pasó nada. Se burlan de la gente. Con las inundaciones hasta murieron chicos. Les salen granos en la piel y, al no tener la atención médica, se infectan. En la comunidad, la droga y el alcohol se venden como caramelo. Ahora estoy libre y cuidándome porque por cualquier cosa me pueden armar una causa. La presidenta del INAI se comprometió a pagarme los honorarios del abogado y no cumplió.

Formosa. Lo que sucedió estos días en Villa Mascardi, luego de que 300 agentes de Prefectura, Policía Federal y Gendarmería participaran de un operativo de desalojo de la comunidad Lafken Winkul Mapu que terminó con la vida del mapuche Rafael Nahuel, se puede relacionar con uno de los episodios más fuertes de los últimos años en Formosa. Fue el 23 de noviembre de 2010, después de cuatro meses de corte de ruta por parte de miembros de la comunidad La Primavera, en reclamo de dos mil hectáreas que anteriormente les habían pertenecido. Una de las detenidas fue la mujer de Félix Díaz, Amanda, quien recibió golpes de cachiporra y gas lacrimógeno. Ese mismo día murieron Roberto López, un primo de ella, y Heber Falcón. “Morite, india de mierda”, cuenta a PERFIL que le gritaban ese día.
Félix denunció que, además de la muerte de Roberto López, el primo de Amanda, hubo muchas otras pérdidas de miembros de la comunidad. El Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas (ODHPI) comunicó que existen decenas de muertes dudosas en Formosa. La mayoría, víctimas de enfermedades evitables, desnutrición y un mecanismo reiterado: autos que los atropellan y se dan a la fuga. En un caso, hasta fue la misma gendarmería la que los atacó, y Félix no fue la excepción. “El 9 de agosto de 2012, una camioneta empujó mi moto al costado de la ruta, a la altura de Laguna Blanca”, recuerda.
Desde ese momento, Félix no se traslada solo por la ruta. Suele pedirle a alguien que lo acompañe. Además, su familia se transformó en un blanco fácil: uno de sus hijos fue atacado a golpes, y un sobrino apareció muerto al costado de la ruta en enero de 2013.

Amnistía Internacional, preocupada por la represión
Luego de los hechos en Villa Mascardi, Amnistía Internacional manifiesta su “máxima preocupación” y convoca a las autoridades a abrir canales de diálogo para resolver los conflictos territoriales. También solicita información pública sobre los operativos de Prefectura tras la muerte de Rafael Nahuel.
En Formosa, según un documento del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) titulado “El reclamo de los miembros de la comunidad qom La Primavera: responsabilidades estatales y respuestas políticas”, todo comenzó en 1940. Según un decreto del gobierno nacional, 5 mil hectáreas, una superficie equivalente a un país entero como Costa Rica, le pertenecen a La Primavera. Once años después, el mismo Estado usurpó parte de esas tierras a la comunidad para crear un parque nacional, el Río Pilcomayo, que incluye la única laguna del lugar, la Blanca. Mientras tanto, distintas “familias de criollos” fueron ocupando parte de los terrenos.
En 1985, con una ley provincial se le otorgó un título comunitario a la comunidad. Pero debían conformar una asociación civil. Como ya venían perdiendo muchos terrenos, aceptaron el acuerdo. Así, de 5 mil pasaron a 3.300 hectáreas. Pero en 2007 se complejizó todo aún más: una familia, los Celía,  les querían vender parte de sus terrenos a la Universidad Nacional de Formosa. “Es un problema muy, muy complejo. Entonces, la comunidad reclama tierras históricas”, sintetiza la antropóloga Lorena Cardin.

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