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ELOBSERVADOR / libro
viernes 12 octubre, 2018

Tres notables protagonistas de la historia argentina reciente

Mujeres que dejaron huella presenta el legado de tres referentes del período contemporáneo, para dar visibilidad al aporte femenino en la obtención de derechos sociales fundamentales.

Juntas. Las responsables del libro, con Diana Maffia, que lo prologó. Foto: Grasso
viernes 12 octubre, 2018

Si jugáramos a decir –sin repetir y sin soplar– referentes de la historia argentina, seguramente la mayoría de esos nombres corresponderían a hombres. Esta respuesta tan masculinizada no es casual: tanto los manuales de historia como el inconsciente colectivo, hace rato que vienen dejando de lado un pequeño detalle: referentes femeninas que lucharon por los derechos de todas las argentinas.

Un grupo de mujeres notó esta falencia y decidió publicar un libro donde se rescaten al menos tres figuras femeninas argentinas que hicieron una tarea importante para el goce de derechos actuales. Se trata del e-book Mujeres que dejaron Huella, un trabajo que narra las historias, tanto íntimas como públicas, de la abogada Florentina Gómez Miranda, la cineasta María Luisa Bemberg y la jurista Carmen Argibay.  

PERFIL dialogó con la propulsora del proyecto, la presidenta de la Fundación Global, Graciela Adán, y la periodista Magdalena Cash, quien realizó el trabajo de escritura y producción. El libro tardó más de un año y fue en el marco de GPS Mujer, un espacio de investigación y difusión sobre temáticas de género de la Fundación Global.

—¿Por qué se decidieron por estas tres mujeres?

Adan: Yo me daba cuenta de que había mujeres referentes que tenían cero visibilidad. Entonces presentamos un proyecto de libro al programa Fortalecimiento de Organizaciones de la Sociedad Civil de la Ciudad de Buenos Aires y lo ganamos. Yo había investigado a ocho mujeres, entre ellas a la primera médica argentina, Cecilia Grierson, y a la doctora feminista Alicia Moreau de Justo. Pero, en un momento de reflexión, me pregunté para qué hago esto y me respondí: para darles visibilidad a las mujeres que no eran tan conocidas. Así fue como me decidí por ellas tres.

Cash: María Luisa Bemberg realizó seis películas y dos cortometrajes que denunciaron cómo nuestra sociedad limitaba a la mujer, y a la vez proponían historias de mujeres que se liberaban de estos límites impuestos. Florentina logró la ley de divorcio, la igualdad de los hijos extramatrimoniales, el reconocimiento de derechos a los concubinos, la patria potestad compartida y la ley de cupo. Carmen Argibay, que llegó a ser magistrada de la Corte Suprema, construyó una red de capacitación para jueces y juezas en violencia de género y creó la Oficina de la Mujer. La selección no fue fácil. Teníamos muchísimas mujeres por rescatar. Pero la idea fue que respondiera a la consigna inicial de dar visibilidad a mujeres adelantadas en su tiempo.

—¿Qué las marcó de las protagonistas?

C: Fueron tres mujeres que construyeron las bases de una sociedad más igualitaria. Lo interesante de conocerlas es que uno se sorprende de cuánto les debemos. Por ejemplo, gracias a Florentina hoy podemos elegir usar nuestro apellido de soltera después de casarnos. Me quedo con su perseverancia, de Carmen Argibay, su sentido de lo correcto y de María Luisa, su valentía para rebelarse a los mandatos.

A: A la diputada radical la conocí en vida y sé que fue muy batalladora. Cuando leí sus discursos me di cuenta de que era más de lo que creía. Ella iba décadas adelantada. Sus compañeros hoy te lo dicen. Se casó a los 66 años. Hizo de todo. Pero nadie sabe quién es Florentina. Por aquella época, ella ya había presentado un proyecto de ley del aborto. A Carmen Argibay la conozco a través del legado que dejó con AMJA (Asociación de Mujeres Jueces de Argentina) y Susana Medina, Asociación Internacional de Mujeres Juezas. Por otro lado, la revista Sophia es de la hija de María Luisa Bemberg, y conociéndola a ella propongo incluirla en el libro. Fue una rebelde sin causa. A los 60 agarró la cámara. Tuvo mucha valentía de tomar esta decisión.

—En el libro incluyen entrevistas a familiares y amigos de las protagonistas, ¿cómo fue esa investigación?

C: La investigación empezó por conocer sus orígenes familiares, a través de amigos y parientes, para mostrar cómo su vida profesional convivió y se vio enriquecida por su vida familiar y sus amistades. Su vida fue mucho más que su trabajo, su obra. También dejaron un importante legado en sus familias.

—Luego de terminar el libro, ¿cuál fue la reflexión o conclusión?

C: Una forma de construir nuestra autoestima como mujeres es conocer a quienes nos antecedieron, las dificultades que sortearon y la pasión con la que abrieron camino para todas. Hay un mensaje que tiene que ver con que se puede, que sus biografías nos inspiraran, y para eso era importante contarlas humanas y no como diosas.

A: La verdad es que una hoy hace porque antes otras nos ayudaron a sembrar. Si yo no hubiera tenido a amigas guías antes de siquiera pensaría en hacer este libro, no hubiera llegado hasta ellas. Es la demostración de un camino recorrido.

 

Florentina, María Luisa y Carmen

María Florencia Gómez Miranda (14 de febrero de 1912-1º de agosto de 2011). Abogada, docente y política argentina. Diputada nacional por la UCR y luchadora por los derechos de la mujer, se destacó durante la aprobación de las leyes de patria potestad compartida y de divorcio.

Era la menor de seis hermanos: dos varones y cuatro mujeres. Sus hermanas la vestían -y trataban- como a una muñeca: era la mimada de la casa. Vivían del otro lado del Arroyo Tapalqué, domicilio que no solo entorpecía cualquier diligencia, sino que además implicaba un estigma: “Yo vivía detrás del arroyo, que era como una descalificación”, decía Florentina. Como diputada nacional, recordaría estos primeros años de escasez en uno de sus discursos: “No me digan a mí que el vínculo matrimonial puede destruirse debido a causas económicas. Recuerdo momentos tremendos de mi vida familiar, que ocurrieron durante mis años jóvenes. Sin embargo, mi padre y mi madre jamás tuvieron discrepancias con respecto a su unidad matrimonial”.

María Luisa Bemberg (14 de abril de 1922-7 de mayo de 1995). Directora de cine y guionista. Activista feminista y fundadora de la Unión Feminista Argentina. Su película “Camila” compitió en los Oscar.

Nació en el seno de una familia acomodada, hija de Otto Eduardo Bemberg, un ingeniero industrial que ejercía la presidencia de la Cervecería Argentina Quilmes, de la Estancia Santa Rosa y del Banco de Crédito Industrial Argentino. Su madre, Sofía Elena Bengolea, era conocida por su belleza y alcurnia. Cuando sus hermanos varones cumplieron 18 años, fueron a estudiar primero a Suiza y luego a Estados Unidos, donde se doctoraron en Harvard. María Luisa empezó a sentir en carne propia las injusticias para las mujeres en un mundo desigual. Yo no decía que era feminista. Era una palabra que no conocía. Yo decía “sufragista” porque la palabra feminista era algo muy inusual. Supongo que lo decía en relación a mis hermanos que recibían una educación absolutamente diferente de la que recibíamos mis hermanas y yo. Yo quería hacer cosas diferentes y me decían “No, porque sos mujer”. Y eso era definitivo. No se admitía discusión.

Carmen Argibay (15 de junio de 1939- 10 de mayo de 2014). Ministra de la Corte Suprema de Justicia de Argentina. Feminista y defensora de los derechos de las mujeres, tomó posición a favor de la despenalización del aborto. Ganadora del Premio Konex.

Carmen María Argibay Carlé nació el 15 de junio de 1939 en el barrio de Belgrano, en la Ciudad de Buenos Aires. La familia Argibay pasó sus años en el barrio de Recoleta, que siempre estuvo colmado de música. Además de ir a conciertos, los jóvenes de la familia hacían guitarreadas de folclore y cantaban en francés. En sus ratos libres, Carmen entretenía a su familia con largos chistes, que contaba sin omitir el mínimo detalle. Su hermana menor, Mónica, recuerda: “Era muy alegre, pero también muy reservada. Cariñosa pero hermética. Ella no contaba sus cosas y tampoco se metía en la vida de los demás. Siempre estaba sonriente y era muy divertida. Le encantaban las zarzuelas, las picardías”.


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