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ESPECTACULOS / Entrevista
miércoles 3 octubre, 2018

Entrevista a Jimena Barón y Rodrigo Romero antes del estreno de "El Potro"

El debutante actor cordobés que interpreta a “El potro” Rodrigo en la película admite que se verán escenas muy fuertes porque el músico vivió con intensidad.

Jimena Barón y Rodrigo Romero protagonizan “El potro”. Foto: Cedoc
miércoles 3 octubre, 2018

Rodrigo Romero es un verdadero hallazgo de la directora Lorena Muñoz (Gilda, no me arrepiento de este amor). El parecido con su tocayo Rodrigo Alejandro Bueno es sorprendente y solo lo separan 10 centímetros de diferencia entre el cantante nacido en Córdoba capital (medía 1.79) y el joven de 29 años nacido en Río IV que, sin los vicios de declaraciones de cassette de alguien del medio, reconoce con sonrisa tímida: “soy la versión copetín de El Potro”. Pero Rodrigo Romero es mucho más que alguien parecido al ídolo cuartetero. Sin formación artística, Romero canta, baila, enciende la pantalla grande con escenas de sexo, se deprime, realmente resucitará Rodrigo en “El Potro, lo mejor del amor” a partir del jueves 4 de octubre. “Acá se humaniza al ídolo con escenas muy fuertes”, advierte.

Si algo le faltaba a la construcción de la biopic de “El Potro” era que Romero idolatraba a Rodrigo y cuando lo encontró anotándose en el casting desempeñaba trabajos de albañilería en una obra en construcción. “No tomo magnitud de lo que me está pasando”, dice el debutante que de pronto pasó a estar al frente de un largometraje y teniendo un amor fugaz real con Jimena Barón, su compañera de la película quien caracteriza a Marixa Balli. “Yo creo que van a ser muy crueles con él, porque es muy talentoso y a la gente le da bronca que un pibe albañil salga con una linda mina, que la rompa en una película. Esas cosas en el medio se pagan muy caro”, confiesa Barón a Perfil.

—¿Cómo fue el proceso de composición de sus personajes?

Romero: —Lo compusimos con la coach María Laura Berch, me entrenó en Buenos Aires desde febrero hasta mayo que iniciamos el rodaje. Hacíamos una construcción de un Rodrigo de los 17 a 27 años. Con el canto soy bastante afinado y tratábamos de llevar mi voz a lo más grave porque Rodrigo la tenía más raspada.

Barón: —Me junté con Marixa y fue muy amorosa conmigo. Me contó cosas súper íntimas, y que cuando íbamos a filmar me acordaba. Ella me dijo que se veían y terminaban estando juntos. Se pudría todo por más que estén peleados. Para mí fue un trabajo zarpadísimo, hice dos escenas de sexo por primera vez, y más allá de mi libertad física en Instagram, fue un súper desafío que pudimos resolverlas muy bien.

—Rodrigo, ¿cómo fue grabar la escena de la orgía?

R: —Soy caradura negro, no sentía vergüenza de nada, estaba muy relajado. Lorena me iba marcando movimiento por movimiento, los gestos. Son escenas crudas, fuertes, y se me cruzaba por la cabeza de decir “chabón, mira lo que estás haciendo”. Era una mezcla de sensaciones.

—Jimena, ¿te hubiera gustado conocer a “El Potro”?

B: —¡Ay sí! Más después de las cosas que me contó Marixa. Me quedé sin palabras. No creo que hubiese hablado tanto si lo conocíamos (se ríe). Me parece una bestia, esa figura del chabón, me gustan los chabones, y por eso me gustó Ro: bien chabón, un albañil, y le dije “vení para acá”. Me vuelven loca. Un pibe plantado. No me interesa si es alto o petiso, me gustan los chabones y Rodrigo Bueno era flor de chabón.

—Se verá un Rodrigo por momentos desbordado con el ofrecimiento de drogas acechándolo y quien cedió los derechos y dio el aval fue el hijo de Rodrigo, Ramiro Bueno. ¿Creen que esta versión despertará polémica en la familia, Beatriz Olave, Ulises Bueno, y también en el público?

B: —Si, yo creo que se va a armar quilombo porque es muy fuerte. Es entendible. Nosotros hablamos que si estuviéramos en el lugar de Ulises y de su mamá, no nos gustaría que hagan una película de mi hijo, porque no está más, porque debe ser algo muy personal, muy íntimo. Si no gusta hay que respetarlos 100 % y pretender que a la mamá que perdió su hijo y al hermano le encante me parece excesivo, medio injusto.

R: —La adicción o consumo nunca se ve en la película. Sabemos igual que despertará amores y odios. Sabemos que Rodrigo vivió al palo, a 220, llevó una vida muy intensa. Pero la hicimos con mucho respeto y amor sin caer en la imitación.

—¿Y vos Jimena con tantos años en el medio cómo te cuidas de las drogas y de los amigos del campeón?

B: —Jamás me tuve que cuidar. Nunca me ofrecieron. Tal vez porque se me ve muy sana. Soy una mina que no podría estar en una fiesta con gente drogándose, no me cabe para nada, me genera mucha impresión. Sí me emborracho bastante, yo soy manija de que tomo alcohol, salgo, me quedo bailando hasta las 9 de la mañana, pero desde un lugar más inocentón.

AMOR REAL

Durante el rodaje que comenzó en mayo, Rodrigo Romero y Jimena Barón tuvieron un amor de mucho fuego y pasión que finalizó hace poco en excelentes términos. “Fue la película de mi película.

Jimena era una chica que me gustaba de antes, era la bomba que uno miraba por la tele. Fue único lo que vivimos juntos, intenso, fugaz e inolvidable”, cuenta Romero. “Fuimos sinceros y pusimos un freno. No queríamos que se mezclaran las cosas así él puede disfrutar este momento. Pensando en que sale la película y en vez de hablar de su desempeño se hable del beso que me di en Bailando por un sueño”, suma la cantante de 31 años.

Rodrigo Romero tiene tres hijos en Rio IV, Rubí (8) de su primer matrimonio, y Ryan (5) y Romeo (1) de su segunda relación que duró seis años. “En Río IV hice de todo, compraba y vendía autos, laburaba de lo que había, y cuando quedé en el casting estaba trabajando de peón de albañil en unos departamentos con mis primos”, revela. El debutante actor hizo hasta sexto grado porque en séptimo lo echaron del colegio. “Tenía más promedio que el abanderado, pero el travieso no era ejemplo”.

Jimena Barón es muy compinche de su hijo Morrison Osvaldo (4). “Tenemos una relación de megasinceridad y de libertad. Por ahí me dice que no quiere acompañarme porque se aburre y se queda con Mary, que es la chica que me ayuda y lo cuida. Me tocó el mejor hijo del mundo”, remarca la actriz y dice que no cuenta con el apoyo de su ex Daniel Osvaldo. “El prioriza su vida. Me encantaría tener otra relación con él pero por ahora no se puede. Hay que fijarse antes de disparar, tampoco me puedo quejar, me tengo que hacer cargo”.

De Riquelme al “Poliamor”

A Rodrigo Romero lo persigue el espíritu de Rodrigo Alejandro Bueno. La producción le alquiló un departamento de dos ambientes a la vuelta de El Corralón, el restaurante preferido de “El Potro” donde cenó por última vez la noche del 24 de junio cuando perdió la vida. “El día que fui no había lugar. Voy a ir con alguien especial, con mi mamá Fanny ahora que viene para el estreno”, dice Romero quien vio a Rodrigo en diciembre del 99 en un show que dio en un club de Rio IV cuando tenía 12 años. “Pagué 8 pesos la entrada”, recuerda. Romero es fanático de la música de Ulises Bueno. “Lo conocí este año en Río IV, subí a cantar un tema con él, pero no me preguntó nada por la película”. Mientras espera el estreno del film, ya piensa en empezar a estudiar actuación y cuenta que comenzó a escribir sus canciones de cuarteto. Hincha de Boca y de Belgrano de Córdoba dice que “sueño con conocer a Juan Román Riquelme”.

Jimena Barón suspira tras su performance caliente en el “Aquadance” de Showmatch. “Me re veo en la final del Bailando, estamos muy manijas, siendo inteligentes y matándonos para poder lograrlo. Quiero ganar”, no titubea la cantante y actriz que conoce del plato mediático por el que ya pasó en 2011. “Soy otra persona. En 2011 me hicieron descubrir mi pantera interior y ahora soy una depredadora y no me importa absolutamente nada. Me engancha en un momento donde no me hago mambo por el afuera y mi herramienta es la sinceridad brutal, contesto todo lo que me preguntan, me da fiaca armar un personaje. Y la gente me banca que no tenga el personaje para la tele”, dice Barón.

¿Banca el poliamor? “Banco los permitidos, no me cabería que mi pareja esté enamorado de otra persona, pero comprendo que las distancias largas, un viaje, años de relación, claramente tiene que haber permitidos con elegancia, que no se filtre nada o que te vean chapando a una mina en un boliche porque se termina por groncho”. La Barón cantante prepara el concierto para el 21 de octubre donde cerrará el La Tonta Tour y luego se meterá a grabar el segundo disco del que ya tiene escrita tres canciones, el diseño de la tapa, y el corte del que hará videoclip.


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