ESPECTACULOS
Isabel Sarli

La Coca, una dama tímida

20190629_coca_sarli_cedoc_g.jpg
Inmortal. La última producción de Sarli para el Diario PERFIL. La actriz, con sus desnudos, marcó un antes y un después en la historia del cine argentino. Se transformó en una figura insoslayable del erotismo. | Cedoc

Mi relación con Isabel se remonta a cuando Alejandro Romay me pide una superestrella para un especial de Canal Nueve. Yo elijo a Isabel Sarli, me comunico con ella y me dice “televisión no hago”. La seduje durante cuatro meses enviándole obsequios a su casa, hasta que logré que me atendiera. Me preguntó en qué consistía el especial y le dije que era la escena del vals de La viuda alegre.

Recuerdo que la cité a las 14 en Canal Nueve para ensayar, y a las 13.30 me llamaron de vigilancia avisándome que Isabel ya estaba en la puerta. Una verdadera profesional.

Llegó sola, me tomó del brazo y fuimos a la sala de ensayo. El día de grabación estaba todo el periodismo en el estudio: era la primera vez que la Coca hacía televisión.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

A partir de ahí creció una amistad, de llamarnos asiduamente, y conocernos más.

Recuerdo que siempre, aparte de su cachet, pedía electrodomésticos, no porque los necesitase sino porque le gustaba regalarlos.

Luego llega nuestro segundo encuentro profesional, el debut en teatro, junto a Moria Casán, Miguel Angel Cherutti y Nito Artaza, cuando hicimos Tetanic. Se la propuse a Nito, y él jamás creyó que la iba a conseguir. Fue un éxito en Mar del Plata y Buenos Aires.

En esa epoca Isabel había sido estafada con sus ahorros e inclusive los derechos de sus películas. Decide hacer teatro para salvar a su familia, su casa, sus perros y sus amores, sus hijos adoptivos.

Era una mujer seria, extremadamente tímida, pero de alto carácter: no se callaba nada. Vivía hablando de su madre y de Armando Bo. Contaba una anécdota tras otra.

Ella estuvo varias veces enferma cuando filmaba las películas, porque Armando la exponía a nadar desnuda en un lago congelado, o a tirarse en lugares poco limpios (zanjas, etc.) para filmar. Tenía un perfil bajo y creo que nunca tuvo verdadera noción de la inmensa figura que representaba y que seguro continuará representando para los argentinos.

Director y coreógrafo.