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ESPECTACULOS / Cambios
sábado 1 septiembre, 2018

La política cultural porteña necesita evolucionar

El arte le hace bien a una comunidad, sobre todo si sus miembros lo practican.

Patricio Orozco

VITAL. El autor, especialista en adaptar la obra de Shakespeare, analiza las políticas culturales del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Foto: Perfil

 

En el estudio del Consorcio Dana, neurocientíficos cognitivos de siete universidades líderes de Estados Unidos estudiaron las relaciones causales entre el entrenamiento artístico y la capacidad del cerebro para aprender en otros dominios cognitivos. El impacto del estudio de las artes en el cerebro fue el tema abordado, y los resultados arrojados dieron información útil para padres, estudiantes, educadores, neurocientíficos y legisladores, a la hora de tomar decisiones personales, institucionales y políticas.

Algunas de las conclusiones que dejó el estudio fueron:

1. Un interés en una obra de arte conduce a un alto estado de motivación que produce la atención sostenida necesaria para mejorar el rendimiento y el entrenamiento de la atención que conduce a la mejora en otros dominios de la cognición.

2. Existen vínculos específicos entre los altos niveles de formación musical y la capacidad de manipular información, tanto en la memoria operativa como a largo plazo; estos enlaces se extienden más allá del dominio de la formación musical.

3. En los niños, parece haber vínculos específicos entre la práctica de la música y las habilidades en la representación geométrica, la adquisición de la lectura y el aprendizaje de secuencia.

4. La capacitación en la actuación conduce a la mejora de la memoria a través del aprendizaje de habilidades para manipular la información semántica.

5. El camino de la mediación entre el entrenamiento en arte y el rendimiento cognitivo pasa por cambios en la motivación, que conducen a cambios en el enfoque atencional. Es este cambio en el enfoque atencional el que aumenta el rendimiento en una variedad de tareas cognitivas, porque la mayoría de las tareas cognitivas requieren el tipo de control cognitivo que se necesita para superar las respuestas prepotentes cuando hay conflicto presente en el entorno.

6. Aprender a bailar por observación efectiva está estrechamente relacionado con el aprendizaje mediante la práctica física, tanto en el nivel de logro como en los sustratos neuronales que respaldan la organización de acciones complejas. El aprendizaje observacional efectivo puede transferirse a otras habilidades cognitivas.

7. Aprender a dibujar puede agregar sinapsis a los neurotransmisores. Esto significa que los recuerdos y experiencias almacenados en el cerebro pueden volverse más fuertes, más vivos y de más fácil acceso.

8. Los artistas son mejores observadores y exhiben mejor memoria que los no artistas.

Hasta aquí, algunas de las conclusiones del estudio realizado hacen que nos planteemos algunas preguntas. ¿Qué importancia se le da a la formación artística de los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires? ¿Cuál debería ser el objetivo central de la política cultural porteña en este sentido?

La práctica de una actividad artística nos conecta como sociedad, nos obliga a trabajar con nuestra intimidad, nuestros deseos y temores; ansiedades y anhelos. El proceso de creación y expresión es sumamente enriquecedor. Inaugura un espacio de comunión en el que nos podemos sentir identificados los unos con los otros, en el que podemos intercambiar nuestros sentimientos e ideas conociendo diferentes puntos de vista sobre un mismo hecho.

La práctica de una actividad artística nos conecta como sociedad, nos obliga a trabajar con nuestra intimidad, nuestros deseos y temores; ansiedades y anhelos.

En lo personal, desde el trabajo realizado con la Fundación Romeo, he visto de primera mano cómo la formación artística puede modificar positivamente a los miembros de una comunidad cuyos vínculos eran prácticamente inexistentes. Cómo padres e hijos pudieron establecer una mejor comunicación. Cómo el trabajo en torno a un proyecto común generó acercamientos y fortaleció lazos entre familias.

Es por esto que me pregunto: ¿cuál es el porcentaje del presupuesto del Ministerio de Cultura porteño destinado a la formación artística de los vecinos y cuál se destina a los efectos de que sean meros espectadores? En este sentido, ¿con qué criterio mide la Ciudad el impacto de eventos y festivales?

Con una política cultural que tenga un plan a largo plazo enfocado en cuatro pilares: estimular, facilitar, promocionar y exportar, y con la mejor utilización del presupuesto asignado a ciertas actividades que se desarrollan por inercia, se podría incentivar aun más la práctica artística en los vecinos potenciando todos los beneficios que anteriormente se detallaron.

Correr al vecino de un rol pasivo y hacerlo practicante es el desafío. Están más que probados los resultados.

 

*Presidente de la Fundación Romeo.
Director del Festival Shakespeare BA, donde más de 200 colegios de todo el país participan en diferentes áreas: Plástica, Música, Teatro, Cortometraje.  
Director de Hamlet, de William Shakespeare,
Los viernes y sábados a las 22 en el Centro Cultural de la Cooperación.


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