jueves 15 de abril del 2021
ESPECTACULOS Bugs Bunny
26-07-2020 05:17

Los 80 años de un ícono cultural moderno

Bugs Bunny cumple por segunda vez 80 años: es el aniversario de A Wild Hare, el corto que definió su personalidad y su potencial como vehículo para artistas como Friz Feleng y Chuck Jones. Nombres como Jonathan Lethem y Jerry Beck definen la importancia del personaje. Noel Blanc, hijo de Mel Blanc, quien hizo la voz original del conejo (y varios Looney Tunes más), cuenta la historia desde adentro.

26-07-2020 05:17

Es fácil comenzar por el codazo más obvio: la mención que Alberto Fernández tuvo sobre Bugs Bunny. Fue el año pasado, antes de su asunción, y una de las frases, además de aducir que Mauricio Macri era fanático, decía: “Los dibujos animados son una gran forma de control social y Bugs Bunny es un gran estafador”. Bugs Bunny, como cualquier núcleo de la cultura popular, sobre todo aquella que interpela primero a la población norteamericana y, segundo, a su ánimo de venta global, es muchas cosas y distintas entre sí. 

Por supuesto, se lo puede leer con una sola lente. Pero desde Superman hasta Patoruzú, los relatos que nacen comerciales son puntos donde se concentran, a veces chocando de frente, otras enojados pero haciendo simbiosis y otras de la mano ciegamente, intereses (de empresas y de Estados), necesidades laborales y gente que cuenta historias. Sin olvidar a aquellos que las reciben. 

Bugs Bunny cumple 80 años gracias a Tex Avery y su A Wild Hare (estrenado un 27 de julio de 1940 en cines, la forma en que se veía animación y para la que se hacía animación durante décadas). Ya existía, pero ahí apareció como lo conocemos. Es famoso que Chuck Jones, director de animación crucial del período clásico del medio, decía que no hacía cortos de conejos y patos, hacía cortos “para Bugs Bunny y el Pato Lucas”. Y desde aquel 1940 hasta los actuales The New Looney Tunes (que hoy y todo julio pueden verse en Boomerang y Cartoon Network), Bugs Bunny ha sido muchas cosas. Como dirá en exclusiva para PERFIL el escritor y guionista Jonathan Lethem, es “un personaje esencial”. Y suma: “Bugs es una especie de ‘ser vivo’ que se ha convertido en una intersección entre diferentes rasgos cruciales de la cultura norteamericana. Entre ellas: sus referencias a Humphrey Bogart, Groucho Marx y Edward G. Robinson y otros aspectos del cine de mediados del siglo pasado (y ahí California, la vida en Hollywood, lugares como Cucamonga), la cultura de la ópera con una base claramente europea y, esto sí es vital, su forma de ser en algún nivel, podría decirse secretamente, judío o negro o gay, también su ser provocador-embaucador, y a eso se suma el haber sido el primer personaje trans construido de forma positiva en la cultura popular del entretenimiento”. 

¿Qué hay de nuevo, viejo? Noel Blanc es el hijo de Mel Blanc. Mel es una leyenda del medio. Era un genio de la actuación oral y fue durante décadas la voz de Bugs Bunny y decenas de personajes de los Looney Tunes. Noel, en exclusiva para PERFIL, se define “casi como un hermano gemelo de Bugs: los dos tenemos 82 años, y tuvimos el mismo padre”. Mel, que interrumpe esta entrevista para salir a la entrada de su hogar en Los Angeles para hablar como Bugs frente a un bus de turistas, dice una verdad: “Lo interesante, y que mi padre nunca imaginó, es que estos personajes siguen vigentes. Las estrellas de cine de aquel entonces apenas sobreviven en algunas memorias. Todos saben quién es Bugs Bunny”. Y agrega: “La comedia de aquel entonces, del período dorado, era inteligente, adulta, y algo que los niños adoraban ver. Pero estaba hecha para todos. A diferencia de la animación hoy. Quiero decir, estaba hecha para que realmente la viera todo el mundo, no solo para gustar a determinado público. Se veía en el cine, por ende, tenía que hablarles a chicos y adultos por igual. Sin importar si les gustaban los cartoons o no. Era inteligente, humanista y con un humor universal”.

El conejo reactivo. El experto Jerry Beck, un nombre crucial en la curación y conocimiento de los dibujos animados en general pero principalmente de Estados Unidos, suma su visión del ícono: “Bugs Bunny representa el espíritu de la libertad y de la independencia. También representa la ecuación ‘inteligencia vence a violencia física’. Es un héroe que básicamente se preocupa por su bienestar, y eso es algo con lo que cualquiera se puede identificar. Siendo un personaje animado, como ‘conejo’, trasciende ideas y límites como pueden ser la raza y, considerando su vestirse seguido de mujer, trasciende incluso la idea de género. Cualquiera y quien quiera puede identificarse con él”. 

Aparece entonces la idea de alguien que puede representar una identidad universal, algo que incluso fue en sus cortos contra las construcciones de género y sexuales de la época. En el documental Disclosure: ser trans más allá de la pantalla se muestra la construcción a lo largo de la historia del cine de lo trans, y se celebra la importancia de ver a Bugs Bunny trans. La historiadora Susan Stryker dice: “Crecí en los 60 y vi muchos programadas de televisión y películas, y la única representación positiva que vi de algo transfemenino fue Bugs Bunny. Cuando Bugs Bunny se vestía de chica era una mujer atractiva y poderosa”. 

Hay algo cierto en aquello que decía el presidente y que dice Lethem: Bugs es un embaucador. Pero lo cierto es que lo es cuando vienen a molestarlo. En casi todos sus cortos, Bugs está haciendo su vida, y ya sea un cazador, la civilización, un artista que odia lo popular, un político, los nazis, los bullies, alguien que quiere cocinarlo, y así la lista, vienen a molestarlo. Y él reacciona como solo Bugs Bunny puede reaccionar: siendo más lúcido que sus enemigos, aquellos que creen en el ridículo o en la dominación por encima de otros. Y su herramienta, su lujo, su virtud son la inteligencia y la libertad. En torno a esto, Beck sostiene: “Bugs representa el individualismo de Estados Unidos y sus ciudadanos. Todos queremos una ‘madriguera’ que podamos definir como nuestro hogar, donde nadie ni nada nos molesta ni amenaza la mera existencia de ese rincón. Y si eso sucede, nos defendemos. Eso es Estados Unidos y eso es Bugs Bunny”. 

Y ahí aparecen todas las líneas que definen a Bugs: el individualismo (que puede ser leído, como todo, de ambas formas), su ser norteamericano como concentración de virtudes y excesos (hay cortos pedidos por el gobierno en la Segunda Guerra Mundial y muchos con figuras que hoy se consideran racistas) y su ser embajador de la inteligencia por encima de mensajes unilaterales. Pero, sobre todo Bugs, hablemos de la futura Space Jam 2, los nuevos cortos o los clásicos, es una destilación de lo mejor de muchos creadores, las paradojas de la industria cultural y ese actor que nosotros conocemos como, por supuesto, Bugs Bunny. 

 

UNA CHARLA CON EL HERMANO DE BUGS

Noel Blanc, como ya dijimos, es el hijo de la leyenda: Mel Blanc, voz y alma de personajes clásicos de los Looney Tunes. Entre ellos, claro, Bugs. Noel, que también es un gran actor, como su padre, habló con PERFIL y contó cómo, incluso a sus 5 años, papá Mel le decía que tenía que aprender la voz de Bugs, para “mantener el negocio familiar, ya que vos harás esas voces cuando yo no esté aquí”.  

—¿Cuánto de tu papá sentís que hay, en Bugs Bunny?

—Todo. Cada vez que hacía de Bugs, o de Lucas, o de Porky, se convertía en esos personajes. Literalmente, eh: lo veías en la cabina de grabación y su cuerpo se movía símil el Looney Tunes que estuviera interpretando. Podías apagar el sonido de la sala, y saber a quién estaba haciendo. Así de fuerte era su pasión. Su favorito era Bugs. Y Bugs es un travieso, de la misma forma que mi padre lo era desde el secundario, donde lo retaban por las voces locas que hacía. Era un hermoso ser humano, como Bugs Bunny es un hermoso conejo. Iba a hospitales a hacerles la voz a niños, firmaba autógrafos sin parar y fue un hermoso padre.

—¿Alguna vez te pudo hablar de su vínculo personal con los personajes?

—Los amaba, pero no podía pensarlos como algo tan grande. Bugs tiene mi misma edad. Pero yo nunca pude ser tan bueno como mi padre. El era un maestro del arte de la actuación. Nadie nunca fue como Mel Blanc. Su rango, su habilidad física, Tenía oído perfecto, obvio, y hasta podía memorizar un diálogo en otro idioma, sonando perfecto.

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