lunes 26 de septiembre de 2022
ESPECTACULOS Ana Piterbarg y Laura Bruno

Los cuentos que suenan

Dos mujeres del mundo del cine hablan de su última creación: el podcast titulado Nadie es inocente. Cuentan cómo fue trabajar durante el encierro y la libertad que les dio la literatura. La selección de relatos que hacen a su obra.

14-11-2021 03:11

Desde fines de octubre y sin fecha de vencimiento se pueden escuchar en la plataforma Cont.ar los seis podcast, creados durante la pandemia y que tienen como objetivo dar a conocer a escritores nacionales a través de sus cuentos negros, fantásticos y/o policiales. Con el título de Nadie es inocente fueron producidos por Contenidos Públicos S.E, Los Andes Cine y el apoyo de la Biblioteca Nacional. 

Ana Piterbarg, directora que debutó en 2012 con el film Todos tenemos un plan, protagonizada por Viggo Mortensen y la productora Laura Bruno de Los Andes Cine, de quien fue la idea, relatan el proceso que llevó cada historia. 

Son en total seis episodios (ver Recuadro) a los que se le suma después de oír el cuento una entrevista a cada escritor o escritora a cargo del periodista Ricardo “Patán” Ragendorfer, donde se descubren detalles inéditos de la creación. Los reportajes fueron filmados en el subsuelo de la Biblioteca Nacional. Hay que subrayar que a este material se accede de manera gratuita desde la plataforma Cont.ar, solo hay que inscribirse. 

—¿Cómo surgió la idea?

BRUNO: Desde muy chica leo mucha literatura y al principio de la pandemia me dediqué aún más a leer. Descubrí al caminar muchos podcast que luego se transformaron en ficciones para varias plataformas. Como vengo del cine me resultaba atrapante este mundo. Primero pensé en novelas, pero sentí que era más complejo, después apareció la idea de los cuentos. Ahí surgió armar un equipo. Lo convoqué a Ricardo Romero para que hiciera la adaptación de los textos, ya que además de escritor es guionista y conoce mucho la línea de los policiales. Cuando se lo propuse lo aceptó enseguida. Con Ana nos conocíamos de antes, habíamos filmado en Bariloche. Así fui tejiendo voluntades. No conocía a Ricardo “Patán” Ragendorfer, pero cuando le conté la idea enseguida aceptó.

PITERBARG: Durante la pandemia a Laura se le ocurrió esta idea y me sumé. Hace muchos años tuve un programa de radio y amo ese medio. Haciendo cine descubrí todo lo que es la postproducción de sonido, que es un trabajo muy artesanal y creativo. Se sabe poco en general, pero es muy laborioso, ya que hay que construir prácticamente todo lo que se escucha en una película. En mi segundo film –Alptraum– trabajé con un creador rosarino que vive en Amsterdam, Claudio Baroni, quien hace música experimental y toca instrumentos de manera no tradicional.

—¿Qué relación tiene el podcast con el radioteatro?

P: Es como una revisión, casi un regreso, pero con la nueva tecnología que tenemos hoy. Desde hace casi cien años que la pasamos viendo, mirando, ahora hay un retorno a volver a prestar atención a lo que se escucha. 

B: Cuando me dicen que es un radioteatro les subrayo que tiene otro trabajo con el material sonoro. Buscamos la inmersión para quien lo escucha, con planos diferentes, para que dé la sensación de distintos espacios. 

—¿Cómo se dirige a los actores?     

P: No siempre grabamos a todos juntos, por la pandemia. Intentamos que cuando interactuaban sí estuvieran juntos. Las grabaciones fueron en los estudios de sonido, donde solo admitían a tres personas. Ensayamos por zoom, ya que todos los actores tenían agendas ajustadas, pero fue divertido al no estar pendiente de una cámara. Tuvimos mucha libertad, lo más difícil fue cómo reemplazar los gestos de la actuación en lo sonoro. Nos metimos con materiales oscuros y personajes complejos. 

—¿Cuánto tiempo llevó cada capítulo?

B: Creo que cada postproducción fue de dos semanas. Lo menos estresante fue que en medio de la pandemia era más fácil trabajar individualmente con los actores, con distancia. Fue más accesible poder hacerlo. Con Cristina Banegas que tuvo un papel muy protagónico estuvimos casi todo el día, con otros tres horas… Con El sátiro de la bicicleta que tiene tres actores principales los grabamos en un día. Las voces secundarias las agregábamos después, incluso Ana y yo hicimos de extras…

P: Lo que lleva más trabajo es la edición.

—¿Fue difícil elegir estos cuentos y a estos escritores?

B: Todo lo conversamos mucho con Ricardo (Romero). Teníamos muy en mente respetar el espíritu de la narración y buscamos que no tuvieran final abierto. Armamos duplas: policiales y fantásticos. Trajimos a una autora, Melina Torres, desde Rosario, para entrevistarla, pero a Mariana Enríquez y a Samanta Schweblin se la hicimos vía zoom, la primera por el tema de la pandemia y la segunda está viviendo en Berlín. Quisimos que las historias no se repitieran y que sucederían en otros ámbitos.

 

Todos los episodios 

Son seis episodios de treinta minutos cada uno, al que sigue una entrevista que dura solo diez. Cada viernes de noviembre suben a la plataforma Cont.ar dos nuevas ficciones. Así se pueden escuchar: La virgen de la tosquera de Mariana Enríquez, con Pilar Gamboa, Elisa Carricajo, Valeria Correa, Paula Pichersky e Ignacio Pozzi. El sátiro de la bicicleta de Horacio Convertini, con Gabriel “Puma” Goity, Diego Velázquez e Iván Hochman. El cazador de ratas de Kike Ferrari con Sofía Gala Castiglione, Fabián Arenillas y Peto Menahem. El alma va a venir de Melina Torres, con Alejandra Flechner, Lautaro Delgado, Gonzalo Urtizberea, Guillermo Pfening, Carlos Santamaría, Agustín Vásquez y Manuel Callau. El loco de la Panamericana de Osvaldo Aguirre, con Romina Escobar, Payuca, Alma Catira Sánchez, José Mehrez, Agustín Vásquez y Sergio Boris. La respiración cavernaria de Samanta Schweblin, con Cristina Banegas, Ana Celentano, Manuel Callau y Juan Tupac Soler.

Reflexiona Ana Pierbarg: “Cuesta mucho hacer cine. Mi marido, Luis Arancibia es director de fotografía y siempre la producción es el tema más complicado. Soy selectiva para embarcarme en proyectos”. Afirma quien debutó como directora de la mano de Viggo Mortensen. “Fue un comienzo con la vara muy alta. El mejor compañero de rodaje, sin dudas. Se compromete con el proyecto. Me acompañó en todo su proceso, sabiendo que era mi primera película, fue incluso coproductor. Nos metimos juntos a cambiar el guión, a ensayar…es un ser humano maravilloso”.

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