domingo 20 de junio de 2021
ESPECTACULOS Adrián Suar y Marcos Carnevale
06-09-2020 04:30

Los enamorados del arte popular

Desde hace décadas, ambos han forjado con sus series, su cine y su teatro juntos (y por separado) relatos comerciales cruciales para el imaginario nacional. Hoy estrenan Corazón loco por Netflix y hablan sobre la crisis, sobre Polka, su vínculo y el futuro de la ficción.

06-09-2020 04:30

Si yo la estrenaba el 19 de marzo, y me agarra la pandemia una semana después, hubiese perdido todo” dice Adrián Suar, habla sobre Corazón loco, su nueva aventura en el cine junto a Marcos Carnevale, el director de Elsa y Fred y pieza crucial de la vida creativa de Polka. “Dramedia”, le dice Carnevale. Adrián Suar y Marcos Carnevale han sido cruciales a la hora del imaginario popular, de las series y producciones que definen “lo popular”. Hoy, Corazón loco, que atrasó su estreno justo una semana antes del comienzo de la cuarentena, llega el 9 de septiembre a Netflix. Y Polka vive un momento crucial, de reconfiguración, de crisis generada por el parate de los rodajes y de la cuarentena. Entonces, este film esta historia de un bígamo, interpretado por el mismo Suar, a quién sus dos esposas descubren (interpretadas por Gabriela Toscano y Soledad Villamil), se convirtió en un paso más de una dupla que, contra viento y marea, crea y lo viene haciendo desde hace años.  

—¿Por qué contar esta historia tan particular?

MARCOS CARNEVALE: Primero, la atención del bígamo es un personaje sumamente interesante. Cuando craneanos la historia (con Adrián de co-autor e intérprete) nos interesaba todo lo que esto podía generar como situaciones en nuestra idiosincrasia. Acá generaba comedia disparatada. Y después, tirar sobre la mesa si se puede amar a más de una persona. Hoy estamos hablando mucho de esto, del poliamor, y condenamos mucho al que ama a más de uno o incluso a más de dos.

ADRIAN SUAR: Cuando pensamos situaciones para la comedia, que quedaba servida, queríamos generar enredos, y un bígamo entra perfecto. Lo que nos angeló bien la película es que en un momento muta al thriller acomedidado.

—Considerando la actual crisis y las noticias en torno a Polka ¿cómo ven lo que han construido todos estos años en términos de relatos populares del imaginario nacional?

S: Con el tiempo se va a tomar un redimensión de lo que construyó Polka en la Argentina en materia de ficción. Es una vuelta muy fuerte. Sobre todo por lo que generó, el cambio en varios sentidos: de condiciones de trabajo, los actores, la cantidad de programas que hicimos (histórico: 77 programas en 25 años es mucho).

C: El futuro se esta definiendo. Es un proceso muy complejo. Más allá del destino de Polka, mi relación de 20 años es con Adrián. Ese vínculo excede a cualquier empresa y cualquier logotipo. Eso esta, y va a seguir estando. En todos este proceso de Polka, seguimos hablando. Seguimos generando proyectos, sean Polka o no. Nuestra relación sigue. Polka entró el proceso que entraron muchas empresas argentinas. Era de por sí un caso inusual la cantidad de empleados, la cantidad de producción. En un momento aparece el límite, y el límite te obliga a hacer cambios.

—Ahora llegan a Netflix, como estreno, sin pasar por las salas: ¿qué dice ese estreno sobre todo lo que ha pasado?

S: Tanto Patagonik como yo que somos los productores no lo recuperábamos más todo lo puesto si estrenábamos y comenzaba la cuarentena. No haberla estrenado fue haber tenido la “suerte” de postergarla hasta agosto. Después no. Netflix ya había comprado una parte de la película, para tener la segunda ventana de estreno, y yo la verdad que le quiero agradecer. La verdad es que nos salvo gran parte de lo que pusimos.

C: Mi sentimiento actual es de felicidad y expectativa. Mi sentimiento primario fue de una enorme desilusión. Estábamos a una semana de estrenar en casi 500 salas. Y de pronto ocurrió lo que ocurrió. Después fue de alivio, porque por suerte no la estrenamos. Podríamos haberla estrenado y a la semana cerraba todo. Después fue de espera, y la pandemia se fue extendiendo, y apareció la gran noticia de estrenar en Netflix, en 190 países. Estoy entendiendo que entramos en un proceso de cambio muy profundo. Hay un advenimiento muy grande de plataformas nuevas, de maneras de producir. En el ámbito del espectáculo sin ninguna duda, pero eso fue solo acelerar tiempos.

—A partir entonces de este nuevo escenario ¿cómo tenemos que cuidar nuestra ficción entonces, sea desde lo privado y de lo público?

C: Esta habiendo movimientos telúricos en ese sentido, de público conocimiento. Se escuchan voces que hay que cambiar algunas cosas, algunas leyes en relaciones a los autores, a los actores, al modo de trabajar. Tenemos una modalidad, un poco vetusta ya. La nueva realidad nos están obligando a cambiar todo eso. Yo cuando empecé a hacer cine tenía al Incaa y a algún mecenas. Hoy existen más posibilidades. Las plataformas no existían, y eso muestra que ahora hay miradas internacionales. Lo local entonces se debe cambiar desde lo institucional y desde lo privado. Creo va a ser para mejor, pero tenemos que cambiar nuestra mirada.

S: Tiene que haber política de estado ,políticas  culturales, respecto a la ficción. Yo no estoy de acuerdo que el Estado financie económicamente poniendo plata a las cosas que podrían hacer los privados. En todo caso, deberían hacer una línea de ficción, de cosas, de temáticas, que tengan ganas de ver o que profundicen otras cosas que la ficción no lo hace. Pero para hacer ficciones que hacen los privados que el Estado se ocupe de otras cosas.

Ahora, políticas culturales con la ficción de determinados temas que quiera comunicar y ficcionalizarla, eso sí estoy de acuerdo. Y después políticas culturales que creo deberían salir, como bajar el 5% a las exportaciones que te cobran cuando exportas una ficción. Eso te mata. Te golpea la rentabilidad. La industria del conocimiento: en el senado esta parado un proyecto para incentivar a la ficción, que se la ayuda a determinadas cosas. La ficción es una industria muy chiquita, que genera costos altos pero rentabilidades muy chicas. La ficción es, salvo en los países más desarrollados, es muy poquito. Cualquier cosa es una hoja al viento, cualquier cosa que te vas de más estas al borde volcar. Pasa que el que no sabe eso, no sabe lo que es. Se habla mucho desde la fantasía, un desconocimiento y una ignorancia que me llama la atención. Así es el país: hablamos de lo que no sabemos con una seguridad que da miedo.

—¿Qué extrañan mucho en estos meses?

C: Estoy desesperado por filmar. Estoy como un perro que quiere salir a pasear. Estaba por filmar con Guillermo Francella, Granizo, a principio de abril. Es una película que ahora paso al primer semestre del año que viene. Primero me lo tome con calma, después me empecé a inquietar, y Adrián también, y en el medio del lio de Polka y de la pandemia, nos pusimos a crear. Y en este tiempo, desarrollamos dos series. 

S: Iba a estrenar una obra de teatro en mayo con Diego Peretti, paso a marzo. Extraño ir a la cancha de Boca. Extraño ese folclore, la gente, el abrazo. Ya va a volver. 
 

 

UN PERSONAJE COMPLEJO

—Adrián ¿cómo te sentís hoy en la comedia, en “Corazón loco”, considerando que siempre uno sabe que esta viendo una película tuya como actor?

SUAR: Trato de mejorar. Si bien hay un estilo mío, que no lo puedo evitar, con lo bueno y lo malo de eso, mi manera de hablar, mi manera de hacer reír, con mis armas genuinas... siempre trato de mejorar los vicios. A mi me encanta la comedia.

CARNEVALE: Yo lo vi muy conectado acá, salió de la zona de comfort.

S: Me atraía que el personaje podía ser desagradable, que tenía que tamizarlo mi naturaleza. Sabía que la gente iba a ver una comedia. Acá somos muy caretas, enseguida arrancamos diciendo “¿qué? ¿un bígamo? ¿qué en este momento? ¡No se puede hacer humor con…!” Y yo estoy en las antípodas de la careteada, de lo que es políticamente correcto, de moda. Ahora  viste que todos tratamos bien a las mujeres. Yo siempre he tratado bien a las mujeres, tengo un vínculo de toda a vida, bien, normal o regular, no me hago el copado ahora para que no me juzguen. El arte, bueno, malo o regular, puede contar lo que se le canta, no puede estar limitado por el contexto actual. O legitimado. A mi no me gusta que me legitimen.

C: La película no merece el juico de “porque es bígamo, es una película machista”. La película muestra y no baja línea nunca, y de eso nos ocupamos. En la mitad de la película, las mujeres toman el poder de la película y ellas manejan la mirada.

—Adrián ¿qué estas descubriendo de vos en este momento tan complicado?

S: Paso por varios estados, hoy por hoy: aprendizaje. Entendimiento. No es algo fácil vivir una reestructuración de una productora, o, en el caso de que sea, de un posible cierre de productora. No es fácil para los empleados, para mí, ni para los actores, que siempre tuvieron acá una fuente de trabajo, de expectativa.