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ESPECTACULOS / Luis Novaresio
sábado 22 febrero, 2020

"No hay voluntad de desactivar la grieta"

El conductor vuelve con todo: acaba de debutar en la segunda mañana radial de La Red con Novaresio 910 y el 2 de marzo toma las riendas de Animales sueltos por América. Define al periodismo local como “narciso” y sostiene que volvería a preguntarle lo mismo a Cristina Fernández.

Juan Manuel Dominguez

Pasión. El rosarino define como su gran amor en el periodismo a la radio. Resalta tanto a los locutores de su ciudad natal y sus esfuerzos como la valentía de su querida Magdalena Ruiz Guiñazú. Foto: Cuarterolo
sábado 22 febrero, 2020

El pasado lunes, el periodista Luis Novaresio, debutó con Novaresio 910 en La Red, su regreso después de años en ese horario en su Rosario natal a la famosa segunda mañana, de 9 a 12. El programa, el mismo Novaresio, lo define como “algo que fluyó un montón. En la segunda mañana tenés la ventaja y la desventaja de que no se trata solo de la agenda dura de temas, sino que hay que animarse con otras cuestiones.” Y el 2 de marzo se pondrá al frente, junto con Jonatan Viale, de Animales sueltos, por América TV, reemplazando a Alejandro Fantino en un rol que cumplió por algunas semanas anteriormente y que se sumaba a su show Luis Novaresio Entrevista.

A la hora de hablar de Animales…, que este año incorpora a Beatriz Sarlo y a Jorge Asís, Novaresio sostiene: “Es bastante pedante lo que voy a decir, pero como todavía no arranqué puedo decirlo: Animales sueltos es la propuesta más interesante de análisis político de la televisión abierta. Es un programa con todo lo que debe tener, que es el debate de altísima discusión, y el mano a mano, que es lo que a mí me gusta. Y este año, con el inicio de un nuevo gobierno como es el de Alberto: ¡bingo! Es un gran momento para hacer Animales.”

—¿Cómo viviste esta primera semana con el programa en la radio?

—Este programa nació vivo. Hay programas que nacen vivos y hay programas que nacen muertos. Este programa nació vivo. La mesa fluyó un muchísimo. Lo mejor es que la mesa ayudó un montón.

—¿Qué es necesario a la hora de hablar desde un medio de política en Argentina en este momento y frente a ese nuevo escenario?

—La lógica de Twitter que imperó en el debate político de los medios ya pasó. Esta cosa de los 140 caracteres, la réplica enfurecida y más la discusión para ganar la peleíta dialéctica que la discusión. Me parece que hoy hay un público que reclama una reflexión más profunda y más de escuchar. Esa es mi sensación. Y si no fuera así, a mí me gusta más esto: escuchar ideas, compartir con gente distinta y poder hacer eso ahora me deja muy contento.

—¿Cuál creés que es la herida que necesita suturar rápidamente el periodismo en Argentina para funcionar mejor?

—El narcisismo. Estamos muy narcisos. Estamos muy autorreferenciales. Nos importa escucharnos antes que escuchar la voz del otro. Me parece que somos muy narcisos. Hemos perdido, y me pongo primero en la línea, un concepto instrumental de nuestro trabajo. En donde la primera persona del singular… ¿Te acordás cuando en la facultad estaba mal vista la primera persona del singular? Nos olvidamos de esa regla básica. Nos olvidamos que poder contar –Walsh decía que los hechos nunca te traicionan–. No hay que traicionar a los hechos por el yo. Estamos con una egolatría importante.

—¿Con quién te gustaría puntualmente hablar de Argentina en este momento?

—Los políticos: a todos. Tengo muchas ganas de escuchar a los que se fueron con capacidad de decisión, como María Eugenia Vidal, como Mauricio Macri, me encantaría escucharlo a Dujovne, pero preguntarle qué cree que hizo a partir de lo que hizo, a Prat-Gay. Me parece que es un año muy interesante para entrevistar.

—¿Qué rol entonces jugó en ese sentido el periodismo en esos años, si querés hasta en los últimos 14 y en la famosa grieta? ¿Cómo se altera la idea del periodismo partidista que domina el imaginario general?

—No creo que se vaya a de-sactivar porque no hay voluntad ni entre los políticos ni entre los periodistas para hacerlo. Entre los políticos, porque creo que se entendió el éxito que tuvo Néstor Kirchner, quien fue el autor de esta idea (si bien, claro, el antagonismo o las grietas, las posiciones dogmáticas, existieron desde siempre). Néstor entendió que exacerbándola en un contexto de crisis era una buena forma de construir poder. Néstor vio en el antagonismo un modo de construir poder. Cristina lo llevó al paroxismo y Macri también. Macri no solo no vino a cerrar la grieta, sino que vino a aumentarla y a tratar de usarla en su provecho. De hecho, su última elección funcionó así. ¿No? Era Macri o el terror. Por el lado del periodismo encontró un negocio. En el sentido de concentrar el público en una lógica de Facebook, algo que escuché por ahí. La lógica del “megustismo” en lo que se dice.

—En un aspecto personal, ¿cómo sos vos a la hora de tu compromiso como periodista a la hora de castigarte?

—Ahora muchísimo menos. No te voy a negar que me llevó bastante tiempo de análisis. La grieta me debe unos cuantos pesos de análisis. Cuando vos podés entender que, primero, el insulto califica al insultante no al insultado, ahí diste un gran paso. Cuando podés darte cuenta que ese tipo de calificaciones que no tienen que ver con el fondo, sino con la forma, y si vos estás convencido de la forma… Yo trato de usar cada vez más el “a mí me parece”, el “deduzco tal cosa”, me gusta decir que no estoy tan seguro de tantas cosas. Si yo lo planteo como hipótesis, el insulto forma parte de algo a lo que no le doy valor.

—¿Te gustaría volver a entrevistar a Cristina Fernández de Kirchner?

—Muchísimo, claro, ¿a quién no? La hemos pedido miles de veces.

—¿Cuál sería la principal pregunta hoy?

—Seguro que la última sería la misma que le hice en aquella oportunidad que valió de memes hasta una remera que me regalaron, cuando yo le pregunté si me había dicho la verdad y me dijo en cuatro tonos distintos: “Vos sabés que sí”. Esa volvería hacerla, aunque sé que le molestó y casi la ofendió la pregunta. Sigo creyendo que hay dos grandes aspectos. Uno es su historia personal, de su fortuna personal, su trayectoria personal, y otro el funcional, que no logro desentrañar. ¿Ella está convencida de lo que dice o dice eso porque le ha permitido un ascendente político como el que tiene?

—¿Le harías esa pregunta a Macri?

—Sí, claro, por supuesto, la misma. A Macri le diría si tomó nota de la enorme desilusión que provocó y la pérdida de una oportunidad histórica que tuvo.

—Desde tu experiencia ¿cuál creés es la característica que define a la política quizás a diferencias de otras políticas, o si hasta esta idea, por lo universal de la política, es imposible?

—Creo que los políticos argentinos de hoy... algunos, con perdón de la generalización y esto va a hacer que muchos entrevistados no me levanten el teléfono, pero bueno, yo creo que son muy mediocres. Mediocres de una formación paupérrima, de una ambición desmedida y de algo que es muy llamativo: una ausencia de preocupación por el prójimo sostenida. Y es un combo difícil, porque eso puede dar como consecuencia un país con el 50% de pobreza.

 

Las historias que se cuentan

“La radio” dice Luis Novaresio cuando se le pregunta por su primer amor en el periodismo, incluso antes de ejercerlo y sigue: “Mi anhelo, mi deseo, por ponerlo en términos psicoanalíticos, del periodismo fue la radio. En mi casa se leía muchísimo, se veía mucha tele, pero la radio fue una conexión de muchos deseos. Me parecía muy envidiable que alguien contara historias. Yo creo que el periodismo es contar historias, aunque sea una información dura, hay que saber contarla como si fuera una historia. La radio sigue siendo esa conexión.”

—¿Cuál es la historia que querés contar entonces?

—Me seducen las historias personales, porque alguien llegó hasta ahí y cómo fue su historia para llegar hasta ahí. Soy una persona sumamente curiosa y me da mucha inquietud conocer el porqué de alguien. Cuando te dicen que sus abuelos son de España, yo quiero saber de qué lugar de España son. Bucear en esas cosas te permite entender las cosas del presente de esa persona.

—¿Qué pensás del proyecto de ley para eliminar las prisiones preventivas por corrupción y establecer límites al periodismo de investigación en estas causas, presentado por el bloque del Frente de Todos?

—El proyecto es un disparate jurídico, propio de un burro que jamás pasó por la Facultad de Derecho, hasta la propia Graciana Peñafort, la directora general de Asuntos Jurídicos de la Cámara alta del Senado y kirchnerista militante dijo que no tenía ningún sentido. Es una sobreactuación más papista que el Papa.


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