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ESPECTACULOS / Nancy Duplaa
viernes 20 julio, 2018

“Prefiero no hacer personajes torturados”

La protagonista de 100 días para enamorarse, la ficción más exitosa del año, asegura que pone más energía en su familia que en su carrera profesional, y que no precisa demasiada presencia en pantalla.

Alejandro Lingenti

Sincera. Cree que parte del éxito de la tira radica en la poca oferta de ficciones en pantalla. Foto: Aballay

Hace unos días, Nancy Dupláa apareció en un capítulo de 100 días para enamorarse con un pañuelo verde atado en la muñeca izquierda y el asunto se convirtió muy rápido en trending topic en Twitter. No fue casual, obviamente: “Que salga la ley de interrupción voluntaria del embarazo sería un gol de media cancha –afirma la actriz–. Es un tema clave de salud pública y de justicia social. No podemos perder la oportunidad de hacer lo que ya hicieron otros grandes países del mundo. Ni nos enteramos de los dramas que sufre la gente más pobre porque eso no aparece mucho en lo medios”. Dupláa viene militando la causa desde hace rato y seguramente se puso contenta con la repercusión en una red social que empezó a usar hace poquito y de la que, asegura, todavía entiende “poco y nada”.

Para ella, de todos modos, “lo verdadero, lo que te hace bien, lo que te llena el corazón y te expande está en otro lado”. Dice que le cuesta engancharse con la dinámica de las redes sociales y que las usa más que nada para informarse. “Hago muy pocos comentarios –aclara–. Me interesa analizar este fenómeno de la posverdad... Ya no importa tanto la verdad, que está muy vapuleada, sino lo que se cuenta en los medios y las redes sociales. A mí me atacaron con mentiras espantosas, por ejemplo. Pero no me engancho con eso. Observo y analizo”.

En sus espaciadas intervenciones en redes, Dupláa también ha mostrado buen humor: se divierte en público con los retoques a su figura cuando aparece en la tapa de las revistas y trata de vivir relajadamente su relación con la prensa. “Creo que hay cosas que me pasan porque tengo la espalda suficiente como para bancármelas. Si hago una nota para un tipo de revista y retocan las fotos, no armo un escándalo, mejor me entrego a eso y juego. No me importa demasiado”.

También vive con tranquilidad el éxito de 100 días para enamorarse, la tira de la franja prime time que es clave desde hace un tiempo para que Telefe lidere la audiencia de la televisión abierta argentina. “La verdad es que estamos en un momento en el que no hay mucha oferta de programas entretenidos para toda la familia –razona Dupláa–. Pero esta historia no solo es distendida y amable. También te hace pensar y emocionar. Cuando un libro reúne todas esas características, tenés mucho terreno ganado de entrada”.

En 100 días para enamorarse aparecen reflejadas muchas problemáticas de la actualidad: además del aborto, la identidad sexual, la obesidad, las relaciones familiares en un nuevo contexto y las oscilaciones en el mundo del trabajo. Dupláa recuerda que cuando Pablo Culell le habló por primera vez del proyecto, ella le dijo: “Tienen que hacerlo, es una muy linda historia”. Después volvieron a llamarla, pero para que encabezara el elenco, con una compañera de lujo como Carla Peterson. “Ese fue un ingrediente importante –sostiene–. Con Carla hoy tengo una relación intensa y muy divertida. Cuando tenés un vínculo de confianza, de camaradería, de armonía con tus compañeros, todo sale mejor. Con el paso del tiempo, además, nosotras nos hicimos muy confidentes. Eso no siempre se da”.

El espíritu colectivo es para la actriz una de las claves para que un programa rinda bien: “Suelo priorizar eso –argumenta Dupláa–. Los trabajos me tienen que resultar placenteros. Si son personajes demasiado torturados, prefiero no hacerlos. Porque la actuación no es lo primero en mi vida. No lo digo peyorativamente, pero está en otra escala que las cosas que más me importan, como mi familia, mis afectos. Tengo más energía puesta ahí. La exposición también me inquieta bastante, y mi trabajo como actriz lo trae aparejado. Y además pasa que me gusta el trabajo que hacemos para las obras que producimos desde que Pablo abrió la oficina. Así que no necesito estar todo el tiempo en pantalla”.

Los efectos de esos niveles de exposición de los que habla Dupláa también entran en juego cuando decide manifestar sus opiniones políticas: “Puede traer problemas, claro, pero cuando tenés una vocación, argumentos y convicciones, podés andar más liviano por la vida. No te ponés tan tenso porque otro no piensa como vos. Me he distanciado de alguna gente porque pensábamos casi lo opuesto, pero los años traen cierto aplomo y hoy trato de vivir más tranquila”.

Su apoyo al kirchnerismo sigue firme, nunca ha montado estrategias para ocultarlo. Desde su perspectiva, “hubo durante doce años una serie de valores a los que se apostaba y que hoy están desapareciendo: generar trabajo, incluir en el sistema a gente que no tenía nada y empezó a tener algo: derechos, palabra, opinión, estudios universitarios... Todo eso hace que un país se enriquezca, y pasó durante el kirchnerismo. Ahora lo borraron de un plumazo. Sube la nafta, suben tarifas, suben todos los precios, y lo único que no sube es el salario de los que laburan. Veo fábricas que cierran y medios de comunicación que le dan lugar a un solo discurso. Esa es la Argentina que no teníamos y que empezamos a tener. Confío en la lucha popular, de todas maneras. Hay una construcción en el inconsciente colectivo que ya empieza a emerger”.

En ese sentido, Dupláa entiende que una parte del éxito de 100 días para enamorarse es resultado de una coyuntura difícil: “Con la veta de la comedia te evadís un poco de los problemas –resalta–, pero la historia tiene también una gran dosis de realidad: ves la diaria de una piba que viaja en colectivo, que tiene problemas para llegar a fin de mes con la plata que gana... Lo que le debe pasar a la mayor parte de la gente que ve la tira. Yo hablo desde una posición cómoda, a mí el laburo nunca me faltó, siempre tuve mucha suerte. Pero creo que vale la pena que los actores nos juntemos para reclamar,

como en la marcha contra el acuerdo con el FMI. Es un gremio donde no estan fácil que nos pogamos de acuerdo, pero cuando estamos juntos, como en la pelea por derechos de propiedad intelectual que hoy lleva adelante Sagai, logramos cosas. La unión y la confianza son fundamentales”.

 

La fama y la culpa

Nancy Dupláa tiene la misma edad que su pareja, Pablo Echarri (48 años). El vínculo que los une empezó hace 18 y, revela ella, hoy está más sólido que nunca. Hace poco la actriz contó en Pampita online, el programa de Telefe conducido por la famosa modelo que fue levantado hace unos días, que la terapia de pareja fue importante en los momentos más difíciles, “cuando todo empieza a achancharse un poco”. Fue una entrevista en la que hizo unas cuantas confesiones relacionadas con su intimidad, muchas de ellas con un tono claramente lúdico (“uso lencería. Hay algunos disfraces puntuales: la enfermera, la maestra, la masajista...”). Pero también sabe que la prensa más sensacionalista siempre está al acecho: “Me importa muy poco lo que dicen, ya estoy grande, adquirí mucha seguridad y tengo una gran familia. Pablo es una gran pareja, aporta contención y seriedad cuando hay que soportar algún embate”, dice. “Yo soy bastante especial, un caso raro –agrega–. No tengo nada de narcisismo, soy muy poco vanidosa, sé laburar en equipo... Tengo mis inseguridades, pero las fui limando con el tiempo. Me costó aprender a disfrutar de que me vaya bien. Siempre me he peleado mucho con la fama, como si me costara más el éxito que el fracaso. Hay que saber aprovechar lo que la fama puede darte sin que te tome la vida por completo”.


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