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Se avecina un ‘tsunami político’ por el Lava Jato que podría derribar a Temer

Esta semana se conocerían las delaciones premiadas de Odebrecht, que se sabe que mencionan varias veces al presidente. Si el gobierno cayera, habría elecciones indirectas.

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Fora. Los “arrepentidos” hablan de Temer, que soporta la presión popular y la sombra de la figura de Lula. | AP y AFP
Se avecina en Brasil un tsunami capaz de arrasar con toda la clase política y poner en jaque al gobierno del impopular Michel Temer: en los próximos días se publicarán las delaciones de ejecutivos de Odebrecht que mencionan al presidente y a su entorno.
    Nadie sabe con exactitud cuándo se levantará el secreto de sumario sobre las 77 confesiones de los “arrepentidos” de Odebrecht que según especulaciones periodísticas podrán se publicadas este mes, incluso la semana entrante.

Estrés. Lo que se observa en Brasilia es un cierto estrés político aumentado esta semana, especialmente en el Palacio del Planalto, síntoma de que la publicación de las delaciones premiadas se acerca: en particular las que mencionan 43 veces a Temer, como anticiparon los medios que tuvieron acceso a esos papeles.
   Ayer, la radio CBN informó que los abogados de Temer intentarán anular las delaciones ante la Justicia por varias razones, una de ellas su filtración. La que trascendió es la del ex director de Asuntos Institucionales de Odebrecht, Claudio Melo Filho, quien tenía a su cargo el pago de sobornos y el financiamiento ilegal de campañas.
En su delación premiada ante los fiscales del Lava Jato Melo Filho acusó a Temer de negociar “directa y personalmente” el aporte de dinero.
La presión popular hace muy difícil anular esas delaciones, dijo el jurista Luciano Pereira. “Hay un ambiente en la sociedad que quiere justicia, y ese clima de opinión será tenido en cuenta por jueces y fiscales”, advirtió.
   El Lava Jato ya golpeó al PT del ex presidente Lula da Silva, procesado en cinco causas. Otros altos dirigentes petistas están presos, como Jose Dirceu o Antonio Palocci.
   Se especula que las nuevas delaciones también arrasarán con el Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), de Temer, cuyo mandato concluye el 31 de diciembre de 2018.
El ministro jefe de gabinete, Eliseu Padilha, del PMDB, puede ser la próxima víctima del Lava Jato, que ya se cobró varios ministros en lo que va de la gestión Temer.
    Padilha fue acusado de gestionar el pago de aquel dinero acordado supuestamente por Temer y Odebrecht en 2014, por un amigo y ex asesor de Temer, José Yunes.
Curiosamente, esa acusación fue expresada por alguien como Yunes, del riñón de Temer, ya que es su amigo y fue su asesor especial. Yunes  reconoció su indignación con el ministro Padilha, a quien le imputó ser un manipulador y haberlo usado de “mula” para el pago de dinero sucio.
El diputado Glauber Braga, del izquierdista Partido Socialismo y Libertad, pidió ayer “un careo entre Yunes, Padilha y Temer, porque hay muchas cosas oscuras. Estamos ante un gobierno que hace agua, y esto se va a agravar con las delaciones”.
De alguna forma, el diputado Braga coincide con el pronóstico formulado por Carlos Fernando dos Santos Lima, procurador que actúa en la causa Lava Jato junto al famoso juez anticorrupción Sergio Moro.
    Para el procurador, en Brasil se avecina un “tsunami desatado por las delaciones porque la corrupción atraviesa a toda la clase política… y a todos los partidos”.

Elecciones. Ante la crisis ética  que vive el país, Folha de São Paulo sugirió esta semana que se convoque a elecciones.
    Si Temer fuera condenado, algo que parece improbable pero no se descarta, podría haber elecciones.
En esa hipótesis, lo más factible es que los comicios sean indirectos, a través de un colegio electoral formado en el Congreso.