La poesía también atraviesa las transformaciones culturales, sociales y lingüísticas de una época marcada por cambios profundos. En +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, la poeta y ensayista Cecilia Elsa Collazo explicó cómo experimenta desde la escritura ese escenario contemporáneo.
Consultada por Osvaldo Quiroga sobre cómo vive la poesía este momento, respondió de manera directa: “Creo que en carne viva”. Para Collazo, frente a una época que definió como “brutal” y “descarnada”, escribir permite atravesar aquello que impacta y conmueve.
“La escritura nos sirve para atravesarlo”
La autora planteó que la poesía no necesariamente ofrece respuestas frente a las transformaciones del presente. Su función puede estar, precisamente, en acompañar ese tránsito e intentar llegar más allá de lo evidente.
“La escritura nos sirve, es así, tratamos con la escritura de, bueno, de atravesarlo, de ir un poco más allá”, explicó. En ese movimiento, la palabra funciona como una herramienta para relacionarse con experiencias que muchas veces resultan difíciles de comprender.
Una poética que busca “bordear el vacío”
Collazo reconoció que definir la propia escritura resulta especialmente complejo. “Es difícil poder hablar de la poética de uno”, afirmó, y señaló que muchas veces son los lectores u otros escritores quienes pueden identificar mejor aquello que atraviesa una obra.
Sin embargo, encontró una expresión para aproximarse a su trabajo: “bordear el vacío”. Desde una mirada influenciada por el pensamiento de Jacques Lacan, la poeta entiende la escritura como un movimiento alrededor de aquello que todavía no encuentra una formulación definitiva.
“Decir sobre lo que no tiene nombre”
Para Collazo, quienes escriben poesía intentan trabajar precisamente con aquello que escapa al lenguaje. “Quienes escribimos poesía tratamos de poder hacer con eso”, sostuvo al explicar esa búsqueda.
El desafío consiste en “poder decir sobre eso, decir sobre lo que no tiene nombre”. La poesía aparece entonces como una aproximación constante a aquello que no puede expresarse completamente, pero que reclama algún tipo de palabra.
Un “parapeto ante la muerte”
En esa búsqueda, la muerte ocupa un lugar central dentro de su reflexión. Collazo no plantea que la escritura pueda ofrecer una respuesta definitiva frente a ella, sino que permite construir una forma simbólica de enfrentar aquello que permanece fuera de nuestro control.
“Poder hacer, digamos, un parapeto ante la muerte”, definió. Su poética queda así atravesada por una escritura que no pretende eliminar el vacío, sino rodearlo, interrogarlo y encontrar palabras para permanecer frente a aquello que todavía no tiene nombre.