La elección de una canción de Leonardo Favio para un nuevo trabajo literario fue prácticamente inmediata para Héctor Sánchez. El periodista fue convocado para participar de la colección Historia Social de la Canción, impulsada junto a Mariano Suárez y Sergio Arbolella, con la propuesta de reconstruir una canción dentro del contexto en el que apareció.
“El asunto es elegir un tema, una canción, y contar la historia de esa canción, contextualizarla en el momento que salió y toda la historia”, explicó Sánchez en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil. Según relató, tardó apenas unos segundos en decidir que quería trabajar sobre Favio.
Del prejuicio al reconocimiento cultural
Sánchez recordó que durante años determinados sectores de la intelectualidad argentina miraron con cierto prejuicio a artistas populares como Sandro y Leonardo Favio. Con el tiempo, consideró, ambos terminaron recibiendo una legitimación cultural que el público ya les había otorgado mucho antes.
“Después de una vez no sabemos cuándo, la intelectualidad argentina les dio el pase, les dio luz verde, y autorizó culturalmente a grandes como Sandro, como Leonardo Favio”, afirmó. Para Sánchez, las canciones del artista ya pertenecían a una memoria compartida: “En un cumpleaños la empiezan a cantar y la cantan todos”.
“Favio es un tipo tocado por la magia”
La admiración de Sánchez no se limita a la música, sino que alcanza especialmente a la obra cinematográfica de Favio. “Favio es un tipo tocado por la magia, un tipo que hacía cine y lo hacía como nadie”, aseguró.
Durante la conversación con Osvaldo Quiroga, repasó títulos como El romance del Aniceto y la Francisca, El dependiente y Crónica de un niño solo. “Las tres películas en blanco y negro marcan una época. Para mí lo mejor”, sostuvo sobre aquella primera etapa de su filmografía.
La exigencia detrás de “Juan Moreira”
El diálogo también avanzó hacia la etapa en color y hacia Juan Moreira, otra de las películas que Sánchez destacó dentro de la trayectoria del director. Allí recordó particularmente la exigencia que implicó filmar la escena de la muerte del protagonista.
“16 veces hizo esa toma”, relató Sánchez al referirse a las dificultades técnicas que obligaron a repetirla. La anécdota aparece para el periodista como una muestra del nivel de precisión con el que Favio buscaba construir cada una de sus imágenes.
Un vínculo personal con Leonardo Favio
Sánchez también tuvo la posibilidad de conocer personalmente al artista y recordó que Favio escuchaba su programa de radio en Madres. Incluso cuando se comunicaba con el ciclo, prefería no salir al aire y mantenerse simplemente como oyente.
Ese recuerdo personal terminó reforzando una admiración que ya existía desde mucho antes. La elección de Favio para Historia Social de la Canción reúne así música, cine y memoria alrededor de un artista que, para Sánchez, terminó formando parte inseparable de la cultura popular argentina.