domingo 22 de mayo de 2022
OPINIóN opinión
12-03-2022 23:55

¿La última palabra la tendrán las armas?

12-03-2022 23:55

Las primeras discusiones de alto nivel entre Rusia y Ucrania en Turquía reavivaron una esperanza fugaz para una solución negociada, pero analistas estiman que las armas tendrán la última palabra en la resolución del conflicto.

Auspiciadas por el ministro turco de Exteriores Mevlüt Cavusoglu, las dos horas de negociación el jueves entre los cancilleres de Rusia y Ucrania, Serguéi Lavrov y Dmytro Kuleba, terminaron sin avances más allá de la disposición de ambos a seguir el diálogo.

Nadie esperaba un “milagro”, pero “hacía falta empezar”, dijo en Antalya el ministro turco, citando la perspectiva de una cumbre presidencial entre el ruso Vladimir Putin y el ucraniano Volodimir Zelenski.

Ayer, Zelenski destacó un cambio de “enfoque” de Rusia durante las últimas negociaciones y aseguró que Moscú ya no se limitaba a “dar ultimátums”. De hecho, dijo que se sentía “feliz de recibir una señal de Rusia” después de que el líder ruso dijera que había visto “pasos positivos” en las negocaciones.

En una visita a Rumania, la vicepresidenta estadounidense Kamala Harris lamentó que el presidente ruso “no muestra ninguna señal de implicarse en una diplomacia seria”.

Tras más de dos semanas de guerra sin que Moscú haya traducido su superioridad militar en una ventaja significativa, “ni Rusia ni Ucrania están actualmente listas para el compromiso”, afirma Oleg Ignatov, analista para Rusia en la firma International Crisis Group.

“Los dos campos consideran el escenario militar como el escenario principal: Ucrania no está perdiendo la guerra y Rusia no está ganándola”, resume. “En esta situación, los combates continuarán” y “todo dependerá de lo que pase en el terreno”, augura.

En un contexto en el que incluso causa controversia la apertura de corredores humanitarios, “es difícil discutir una resolución del conflicto, la que sea, ni siquiera un alto el fuego”, señala Natia Seskuria, investigadora georgiana del Royal United Services Institute de Londres.

“En esta situación, Rusia intenta alcanzar sus objetivos máximos en Ucrania y si consigue forzar a los ucranianos a aceptar sus términos en la mesa de negociaciones, obtendrá lo que quiere. Pero de otra forma, la guerra continuará”, opina.

“Excluir a los Occidentales”.  “Hay mucha mitología sobre la diplomacia, pero la diplomacia no es jamás una alternativa al equilibrio de fuerzas”, indica Michel Duclos, antiguo embajador de Francia en Siria. Rusia muestra “una concepción de la diplomacia que consiste en hacer ceder al otro y eso es una diplomacia de ultimátum”, afirma. “Estamos en una fase en la que los rusos dan una de cal y una de arena, pero siguen en el planteamiento del ultimátum”, añade.

Desde el punto de vista de Rusia, las negociaciones como las ocurridas en Antalya buscan “llegar a la moral de los ucranianos, crear un poco de confusión a la vez para el mundo y para los ucranianos”, estima el exdiplomático.

Para Natia Seskuria, Rusia, cuyo canciller aseguró en Antalya que no han atacado Ucrania, trata también de convencer a su opinión pública de que no hay alternativas al uso de la fuerza. “Rusia busca un pretexto para poder decir que ha intentado la diplomacia pero que la diplomacia ha fracasado porque Ucrania rechazó sus exigencias” y “justificar así futuras acciones militares”, estima esta experta.

Aun así, este tipo de encuentros permite a ambas partes calibrar sus fuerzas, apunta Oleg Ignatov. “Ucrania espera poder frenar la operación militar rusa por medios diplomáticos”, mientras que Rusia “quiere entender cuál es la posición ucraniana”. 

Cumplen una “función de test”, coincide Michel Duclos. “Los ucranianos necesitan saber exactamente dónde están los rusos”, explica.

Incluso es factible que Moscú instaure un formato de negociaciones comparable al proceso de Astaná ideado para Siria, que reunía a Rusia, Irán y Turquía, tres potencias implicadas de forma más o menos directa en el conflicto, explica el ex embajador francés.

A ojos de Moscú, esta fórmula tendría “la ventaja de dar la impresión que hay un proceso de paz y además excluiría a los occidentales”, opina.

*AFP