miércoles 28 de septiembre de 2022
OPINIóN Rol de la escuela

Lógica democrática

14-11-2021 02:05

Las elecciones representan ese momento en el que elegimos representantes y delegamos nuestro poder en otros a través de nuestro voto. Así descripto pareciera ser un acto sencillo, un procedimiento de transferencia sin mayores conflictos. Pero es en verdad una acción compleja, una gran responsabilidad que invita a abrir múltiples preguntas. En muchos casos se trata de hacer balances, de evaluar el camino transitado, de contrastar expectativas y resultados. De elegir volver a apostar, o bien barajar y dar de nuevo.

Estamos parados en el punto preciso de nuestro ciclo vital democrático en el que en los medios de comunicación se van acumulando los minutos de propaganda con las caras y las voces de las y los distintos candidatos. A veces pareciera que los eslóganes se confunden, que no dicen nada nuevo, que ya sabemos exactamente qué va a proponer cada quien. Pero parte de la responsabilidad ciudadana es traer ese ruido de fondo al primer plano, escuchar con detenimiento, preguntarnos: ¿quiénes nos representan?, ¿nos representan genuinamente?, ¿es la composición de nuestro elenco de representantes verdaderamente representativa en términos de la diversidad que encontramos al interior de la sociedad?, ¿quiénes son esos pocos que toman las decisiones que afectan la vida en común de todos?

En el año 2012 todos los jóvenes argentinos de entre 16 y 18 años se convirtieron en titulares por opción del derecho al voto. La sanción de la ley magnificó la urgencia de que las y los adolescentes comprendieran el funcionamiento del sistema democrático y, como consecuencia, la necesidad de que la escuela pudiera hacerse cargo de la provisión de esa información, especialmente a aquellos que se encuentran en los últimos años de su trayecto formativo.

No obstante, la preparación para la vida democrática había estado siempre dentro de la agenda escolar. Más tarde o más temprano ese momento de elegir llegaría, y es deber de la escuela formar ciudadanas y ciudadanos que estén en plenas condiciones de ejercer su derecho como electores.

Pero esa formación ciudadana va mucho más allá de aquellas instancias específicas estipuladas en el calendario electoral. Por un lado, resulta cada vez más evidente que para sostener la salud democrática es necesario contar con una participación activa y cotidiana de la población en los asuntos públicos. Por otro lado, este ejercicio periódico es el que puede otorgar las mejores herramientas para el cuarto oscuro.

En este sentido, la escuela puede brindar una formación transversal que permita a cada estudiante ir apropiándose de la lógica democrática, tomando como punto de partida su propia trayectoria escolar. Así, se los puede invitar, por ejemplo, a generar espacios para expresar sus opiniones y escuchar a sus pares, a ponerse de acuerdo respecto de temas que hacen a la convivencia escolar, y a desplegar estrategias que permitan resolver cuestiones áulicas.

Esta preparación les permitirá entender a las instancias de participación no como la excepción sino como la regla, y allanará el camino para que en el futuro puedan cumplir su rol dentro de la vida democrática de manera continua y sostenida, buscando activamente distintos espacios de participación. También les permitirá contar con los recursos necesarios para alzar su voz cuando lo crean necesario y, fundamentalmente, animarse a ser protagonistas de la vida electoral cuando no se vean representados.

*Directora ejecutiva de Enseñá por Argentina.

Producción periodística: Silvina L. Márquez.

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