Cristóbal López y su aventura como banquero se encamina a terminar. Luego de que el Banco Central decidiera suspender las operaciones del banco Finansur el último jueves, ya hay posibles compradores interesados en quedarse con la entidad dedicada a los préstamos para pymes, en un entorno que incluye también el aún indefinido desembarco del financista Ignacio Rosner.
Finansur también se encuentra en la nebulosa de la presunta venta del Grupo Indalo al financista de OP Investments, que anunció hace tres semanas un acuerdo de compra que incluye también medios de comunicación y aún espera la aprobación de la Justicia donde Indalo fue denunciado por la AFIP y tiene los bienes inhibidos.
Rosner había informado la compra al Banco Central y hace tres días el ente que preside Federico Sturzenegger le pidió más información sobre el origen de los fondos y su solvencia. Rosner no llegó a responder.
El jueves el BCRA suspendió en forma preventiva un banco que venía viendo caer sus depósitos desde que se conoció el escándalo de la presunta defraudación de Indalo al Estado mediante la retención ilegal de impuestos por $ 8000 millones.
Además, buena parte de su actividad provenía de las cuentas sueldo de los empleados del resto del Grupo, por lo que la situación se agravó. El accionista venía cubriendo las necesidades financieras cada vez con más dificultad. Con la suspensión, el BCRA le dio al Finansur hasta el 21 de noviembre para presentar una serie de informes de solvencia, y en especial, posibles socios o compradores. Entre los interesados están el banco chino Citric, el grupo financiero Pegasus Brasil (que no está vinculado con el ex fondo del funcionario Mario Quintana) y la familia Fiorito, que supo controlar el banco Quilmes. El grueso de las propuestas incluye comprar el 100% del banco, que pertenece en un 70% a Indalo (López o Rosner) y el resto a los originales dueños, la familia Sánchez Córdova.
El sueño banquero de López había empezado en 2012, apenas un año después del 54% que había sacado Cristina Kirchner y que animaba a todo el entorno del poder a buscar nuevos negocios. Así, a pesar de que todas las regulaciones del mundo lo desaconsejan, López, controlante de salas de juego vía Casino Club, entraba con su holding multinegocios en el mundo financiero, aunque debería pasar tres años para que el Central aún kirchnerista se lo aprobara. La gestión de Marcó del Pont no lo hizo. La de Juan Carlos Fábrega, tampoco. Alejandro Vanoli, en 2015, le dio el ok tras un informe favorable de la UIF.
López le había pagado más de $120 millones a la familia Sánchez Córdova, que quedaría a cargo del management, al menos hasta que en febrero de este año desembarcara un viejo conocido de la City, todavía hoy en funciones y a cargo de buscar interesados: el ex jefe del Central, Martín Redrado.