POLITICA
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Larreta tiende puentes con el Congreso para resistir la ofensiva K

El jefe de Gobierno porteño profundiza sus contactos con los referentes legislativos de Juntos por el Cambio. En simultáneo, estudia más ajustes en los números de la Ciudad.

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Proyección. Dentro de JxC, algunos dirigentes como Elisa Carrió creen que es la mejor carta electoral. | NA.

“Queremos cerrar el año ya. Entre la ofensiva del oficialismo, el Presupuesto y la pandemia reina una tensa calma cotidiana”. Uno de los principales asesores de Horacio Rodríguez Larreta lo define sin rodeos: el laberinto en el que hoy está metido el jefe de Gobierno porteño aún no encontró una salida clara entre la ofensiva oficialista y la crisis económica.

Es más: el escenario que prevé será de un ajuste mayor al que ya ensayó para 2021 en el proyecto de Presupuesto que envió a la Legislatura porteña. La crisis se profundizará si es que no sale un fallo de la Corte antes que termine el año que frene la quita de fondos de coparticipación tras un decreto presidencial que lo bajó intempestivamente de 3,5% a 2,32%. Había buenas señales a comienzo de este mes, pero se nublaron hace varios días ya.

En ese marco, el centro del tiempo del jefe comunal se dividió entre planillas de Excel para orientar los recortes y la suba de impuestos (Ingresos Grutos para Leliqs y operaciones de títulos y 1,2% de cada resumen de tarjeta de crédito) y, por el otro lado, una fuerte presencia en el Congreso.

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En este contexto, el Frente de Todos reactivó un proyecto, con media sanción del Senado, por el cual, tras el decreto presidencial se establece una nueva baja a 1,4% y una compensación de $24.000 millones por el traspaso de la Federal. En la Ciudad calculan que es más del doble. De hecho, el viernes en el debate en comisión en Diputados el larretista Álvaro González le espetó al FdT: “Siquiera pueden explicar cómo llegaron a ese número, no trajeron ni una planilla”.

Por ello, Larreta cruzó mensajes con su amigo Sergio Massa. El tigrense no estaba al tanto de la movida y, aunque no se trata de un proyecto suyo, lo alertó que no puede frenar una iniciativa del oficialismo al que pertenece. González y el jefe del bloque del PRO, Cristian Ritondo, venían informándolo sobre la marcha de la movida K.

En la semana ya el jefe de Gobierno se hizo lugar para reunirse con el radical Mario Negri en La Biela –donde tiene más aire que Pizza Cero, a metros de su casa– y también, esta vez en un bar sobre Avenida Libertador cerca de la embajada de EE.UU. con el también cordobés Luis Juez.

Con el jefe del interbloque de JxC, además del café, intercambiaron visiones del futuro de JxC y allí ya aventuraron lo complejo que resulta frenar una iniciativa oficialista. Por su lado, Juez le reiteró su apoyo para 2023 y le adelantó que buscará ser gobernador, tras bajarse de esa carrera en 2015 y 2019 a pedido de Cambiemos. Cree que Larreta es el mejor gestor del país y, acaso, la mejor opción que tendrá JxC. Larreta lo sumó al encuentro a Eduardo Macchiavelli, secretario del PRO, quien acumula resistencias internas semana a semana en el partido.

No descuidar sus relaciones políticas personales sigue siendo una máxima. En los tiempos en los que no estuvo mirando planillas de cálculo, fue a visitar a Mauricio Macri a Olivos. La relación fue entre cordial y muy buena. Los ojos larretistas siempre ven la mitad del vaso lleno. Fue hace poco más de una semana y allí repasaron el trabajo partidario del PRO, charlaron de Santa Fe y Córdoba con preocupación por las disidencias internas, y sobre la situación económica general. Macri sigue con su idea de ser el gran mentor de la oposición.

También aprovechó el pedido de los abogados de Cristina Kirchner contra Elisa Carrió para defenderla públicamente. “Lilita” ya lo defiende como si fuera propio: lo ve como el hombre clave para sostener el futuro de JxC. Y la llave para que sus siete diputados nacionales renueven el año que viene.

De todas maneras, ante la ofensiva K, Larreta va a esperar para una nueva movida política. Primero: si tiene consenso la ley que le vuelve a poder los fondos desde Nación. Y una eventual nueva presentación judicial. Por lo pronto, dedicó el 80% de su vida al ajuste que viene. “Otro se pone a llorar frente a la Rosada”, lo defienden en su entorno. Lo ayudaron el ministro de Hacienda, Martín Mura, cuyo  perfil bajo es inversamente proporcional a su influencia, y el jefe de Gabinete, Felipe Miguel.

Si el ajuste avanza habrá una renegociación masiva de contratos. Ya se planea uno o dos días menos de recolección de residuos; un menor mantenimiento de parques y plazas, demoras en bacheo y veredas, y prácticamente no habrá obras públicas, una bandera larretista. Solo el 0,3% será para inversión en obras. Había superado el 20% tiempo atrás.

Dado que el 50% del Presupuesto porteño son salarios, si sale la ley del Congreso el impacto será del 10% de los fondos pero, dado que no se puede tocar el sueldo de policías, docentes o médicos, será en concreto del 20%. Y la pandemia económica no ayuda: la mitad de los porteños tiene deuda de ABL y seis de cada diez de Patentes. La crisis golpea a Larreta por todos los flancos.