lunes 26 de septiembre de 2022
SOCIEDAD julio césar boffano es exsacerdote y gay

“Fue difícil contar que fui abusado, pero sé que mi historia puede ayudar”

Dejó los hábitos cuando se dio cuenta de que vivir su verdad como homosexual no iba en consonancia con su realidad como integrante de la Iglesia Católica. Es sobreviviente de abuso sexual y violación, y revela lo que fue viviendo en un libro que escribió, dice, “para poder intentar colaborar con otros a comenzar el camino de sanar sus heridas”. Por el libro, Boffano recibió “todo tipo de amenazas y presiones”, asegura, pero no desistió.

La escena se adivina privada, secreta. Después de tener relaciones con él, el cardenal tomó de una copa de champagne. Mientras lo hacía, se burlaba de sus creencias sobre el Dios y la Iglesia. Pero el cardenal no sabía que esa escena sería el disparador y el inicio de la larga lucha de Julio César Boffano por su libertad personal. 

Hoy, Boffano ya no es sacerdote, aunque sigue siendo creyente. Es gay, y en su libro Conocerme me hizo libre (Editorial Planeta, por ahora solo editado en papel en Uruguay pero de próxima aparición en el país, donde puede conseguirse en su versión digital) cuenta su experiencia como cura homosexual dentro de la Iglesia, los abusos sexuales y violación de los cuales fue víctima, y el lado más oscuro de la Iglesia: pedofilia, abuso de menores y prostitución. 

La frase que le da título al libro remite al Evangelio de San Juan, según explica: “La verdad os hará libres”. “Vivimos conociéndonos, y la libertad se gana todos los días. Este es un libro sobre mi vida, no contra nadie”, dice a PERFIL, pero es consciente de lo que ha implicado, como ex miembro de una de las instituciones más poderosas y cuestionadas, escribir y publicar su historia. 

Camino. El descreimiento de Boffano en la Iglesia fue un proceso de muchos años, que el autor cuenta en el libro a lo largo de varios capítulos. “Empecé a sentir que era homosexual, como le decíamos en ese momento. Gay vino después. En ese momento la Iglesia decía que ser gay era un pecado, una perversión, y lo sigue diciendo. Me daba culpa no el hecho de tener sexo con hombres, sino el hecho de que formaba parte de una institución a la que le estaba dedicando mi vida, que predicaba algo en lo que yo no creía”, cuenta. 

A pesar de sus reproches contra el mundo eclesiástico, reconoce al día de hoy que en la Iglesia hay “miles de personas maravillosas, que hacen cosas maravillosas”, pero sus críticas apuntan a la jerarquía eclesiástica. 

Hace muchos años que la editora de Editorial Planeta en Uruguay le insistía para escribir su historia. 

En 2017, cuando se encontraba en Roma realizando acompañamiento espiritual a personas Lgbtiq+ cristianas, el ex sacerdote hizo un posteo en su Facebook donde contaba un poco de su experiencia. “¿Viste que te dije que tenés que escribir un libro?”, cuenta que le dijo la editora. 

“Fue difícil, tuve que contar muchos aspectos de mi intimidad, y lo mas difícil fue contar que fui víctima de abuso sexual y violación, y todo lo que me ha implicado ser un sobreviviente. Hay mucho de mí. Además, es difícil para un varón contar esto. Pero también ha servido y ayuda a muchísimas personas con sus propias historias y sus propias heridas. En Argentina todavía no se publicó, se puede comprar online pero no en papel. Aunque están pensando en la posibilidad de publicarlo”, cuenta ahora con entusiasmo. 

Por el libro, Boffano recibió todo tipo de amenazas y presiones. Hubo enojos, pero ninguno que pudiera disuadir a Julio de publicar este libro. “Yo les decía: en vez de enojarse conmigo, guarden ese enojo para pelear por la Iglesia en la que creen. Cuando alguien quiere comunicar que la sociedad se acostumbra a normalizar abusos e hipocresías, pasás a ser el malo, el que no construye, y se la agarran con el mensajero. Igual, si tengo que sacar cuentas, es más la gente que me apoya que la que no”; cuenta con optimismo. También cuenta que mucha gente de la Iglesia le pasa datos e información para que continúe con la difusión de esto, pero siempre de forma privada. “Este tipo de instituciones juega mucho con el miedo”, dice. 

Francisco. Además de contar su historia personal, le dedica un capítulo íntegro al papa Francisco. La figura carismática del actual Sumo Pontífice es saludada por muchos feligreses como un símbolo de cambio y apertura de la institución, un viraje más progresista. 

Muchos cimentan esta perspectiva, sobre todo en hechos como los que se vivieron en los últimos días dentro del Vaticano, cuando Francisco degradó al Opus Dei, meses después de que 43 exreligiosas denunciaran frente a la Santa Sede haber sido víctimas de explotación laboral mientras trabajaban para dicha facción, la más conservadora de las que conforman la Iglesia. 

Para él, estos cambios no son tales: “Hay una idea de que hay cambios. Quienes conocieron a Bergoglio pueden coincidir o no conmigo, pero es un experto en marketing. Es muy bueno desde el punto de vista de la comunicación. Desde aquella frase que dijo: ‘¿Quién soy yo para juzgar a los gays?’, pero inmediatamente después explicó a los periodistas que es una perversión y que eso está clarísimo en el catecismo de la Iglesia. Y eso después no sale. Es muy bueno en hacerse pasar por misericordioso cuando, en definitiva, no lo es tanto. Hace que parezca que hay cosas que están cambiando, pero los cambios profundos en las estructuras se tienen que notar de otra manera”, sentencia Boffano. 

Romper lazos con una institución como la Iglesia, y asumirse homosexual y sobreviviente de violación y abuso, no es algo simple. Pero es posible que historias como las de Boffano reivindiquen la máxima de que “nadie se arrepiente de ser valiente”.

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