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UNIVERSIDADES / Escuela de Comunicación
viernes 29 mayo, 2020

Claudia Piñeiro: "No puedo escribir ficción sobre la pandemia"

La escritora participó del Ciclo de Entrevistas organizado por estudiantes de Periodismo de Perfil. Un repaso por su toda obra literaria. Cómo son sus procesos creativos y sus recomendaciones sobre escritores argentinos.

Entrevista a Claudia Piñeiro Foto: Captura de Pantalla
viernes 29 mayo, 2020

Claudia Piñeiro visitó de forma virtual la Escuela de Comunicación de Editorial Perfil y confesó su inquietud acerca del futuro de la literatura después de la pandemia. También, confesó que le resulta difícil pensar en escribir ficción este momento. "Me gustaría pensar más sobre el mundo después de la cuarentena", aseguró frente a los estudiantes de Periodismo.

La escritora, guionista y dramaturga reveló los procesos que la ayudan a la hora de pensar en sus novelas y realizó un repaso de su producción literaria: recordó Tuya, una de sus primeras obras, y comentó las imágenes que iniciaron el proceso creativo de Catedrales, su última novela policial. "En todos los libros que escribo las historias aparecen como una imagen disparadora que tiene un poco la categoría de los sueños", dijo Piñeiro en el Ciclo de Entrevistas a cargo de Rodrigo Lloret.

¿La cuarentena es digna de un libro? 

—Por supuesto que es digna. Probablemente van a salir dos millones de libros sobre este momento. A mi me gustaría pensar más sobre el mundo después de la cuarentena. Yo escribí muchos textos, sobre esta situación, y trato de hacerlos desde distintos puntos de vista, si no estamos todos escribiendo sobre las mismas cosas. Pero, ¿Qué va a pasar con la ficción después? Yo no lo sé, me inquieta. No puedo escribir ficción sobre la pandemia, justamente, porque no sé cómo va a ser ese mundo donde van a estar esos personajes.  Si yo empiezo a escribir ahora, los personajes ¿usan barbijo o no? ¿Hay distanciamiento social o no? ¿Cómo armo esa historia? Me resulta difícil pensar cuáles van a ser los conflictos del mundo que vendrá. ¿Van a ser los mismos del mundo anterior a la pandemia? Yo espero que no, espero que algo cambie, por lo menos la lista de prioridades a la del mundo anterior. 

En medio de la cuarentena, cuando se habla tanto de la muerte ¿ha cambiado su visión sobre el tema? 

—La cuarentena democratizó mi obsesión. A la gente que andaba menos preocupada por la muerte, ahora, se les puso demasiado cerca la posibilidad de que pueden pasar cosas que trunquen de distinta manera. Por suerte, nosotros estamos en una situación en la cual hay muy pocos muertos. A los de mi generación, nos acercó más a pensar en la finitud de la vida. Uno piensa que se va a morir más viejo y esto te hace pensar que no sabes nunca cuánto hay por delante. El tema de la muerte es una angustia universal que vamos tapando con otras cuestiones, hasta que algo te lo pone en evidencia como esta pandemia.

En los últimos días un grupo de manifestantes protestó por la cuarentena en Plaza de Mayo ¿Qué te pareció?

—Yo estoy a favor de que la gente se manifieste pero se tienen que manifestar dentro de la legalidad. Nosotros estamos en cuarentena. Me parece que transgredieron algunas normas relacionadas con la cuarentena. No comparto en absoluto los reclamos. Me parece a veces de ciencia ficción esos gritos de que se acabe el comunismo, para mi,alejados de la realidad que estamos viviendo. Lo que yo vi está en las antípodas de lo que yo pienso con respecto a la situación del país y lo que yo quisiera para mi país. 

Usted ha mencionado que se debe encontrar una forma de remunerar a un artista más allá de lo que vende, ¿De qué manera se tiene que reinventar la cultura?

—Nosotros lo único que tenemos son los derechos de autor. Hace tiempo se determinó que el escritor debe ganar tal porcentaje del precio de tapa, ronda en el 10%. Ese porcentaje se le paga al escritor mucho más tarde. Nadie te sabe explicar cómo se determinaron  los porcentajes que se distribuyen entre el autor, la librería y el que paga el papel. La respuesta es “siempre fue así”. Mi situación es privilegiada porque yo recibo un anticipo de eso que me van a liquidar después, pero lo pienso a la situación del escritor como trabajador. Somos muy pocos los escritores que recibimos un anticipo lo suficientemente importante como para que se justifique la espera de esos derechos de autor. Hay muchos escritores que reciben un anticipo mínimo,  nada. Algunos no reciben anticipo. A cualquier trabajador cuando entrega su trabajo, se le paga. Habrá que pensar un nuevo paradigma.

¿Siempre existió la Claudia Piñeiro “militante” o apareció en estos años? 

— Fui cuidada en el ambiente del miedo pero de no matar las ideas. A partir de ahí, en algunas causas que me interesaban, comencé a participar, pero nunca en la manera en que participe en los últimos años. Me parece que se conjugaron dos cosas, una causa que me interesaba y mis características personales. Cuando se publicó  “Tuya” (2005), ya hablaba del aborto y el rol de la mujer, que está casi todos los libros que escribí. Es decir, antes de 2018, cuando se abrió un canal en el cual me pidieron participar por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito y antes que me pidan que vaya a Diputados. Siempre fui “la loca” en los grupos a los que pertenecía, esa era mi militancia en un punto. 

Claudia Piñeiro en el Ciclo de Entrevista

¿Cuál fue su formación?

—Yo estudié guión, dramaturgia y literatura. Siempre por caminos alternativos, porque yo no fui a la Facultad de Letras. Cuando tenía que estudiar en el año 1968,  se cerraron las carreras humanísticas y entré a Ciencias Económicas. Mis maestros fueron, María Inés Andrés (guión) y en dramaturgia, mi maestro es Mauricio Kartun. Es un gran maestro, uno de los mejores que he tenido, tiene generosidad para transmitir lo que sabe. Lo reconozco como fundador de esa parte de mi escritura, la dramaturgia. En literatura Guillermo Saccomanno, mi gran maestro del que aprendí mucho, no solamente con respecto a leer y escribir, sino también a lo que es ser escritor.                         

Sobre la novela “Tuya”, ¿cómo la imaginó?

—Fue el primer libro que escribí y publiqué. En todos los libros que escribo las historias aparecen como una imagen disparadora de algo que uno leyó o vio en una película, vivió o le contaron. Uno va mezclando todo eso, casi inconscientemente como en los sueños. Y cuando empiezo a tirar del hilo,  aparecen cuestiones que viviste y por las que uno inventa a partir de mezclar otros elementos. En el caso de Tuya en particular, es el monólogo interior de una mujer que va contando acerca de la infidelidad de su marido y cómo lo descubrió. Tapa una circunstancia accidental por la cual él termina matando accidentalmente a la amante. Hay un sólo capítulo de la novela que está escrito en tercera persona, todo lo demás es la cabeza. 

¿Qué te llevó a escribir Catedrales?

—En este caso, la imagen disparadora es una joven que está muy angustiada, en la Iglesia, esperando un reparo que no encuentra. Tiene mucho que ver con lo que fue finalmente la ilustración de tapa de la novela. La sensación que tenía era que ese reparo no llegaba, no se encontraba. Yo todavía no sabía por qué, ni quién era, ni nada. Después, apreció, en esa imagen, otra chica que la acompañaba, una estatua que se cae y en la novela es la estatua del arcángel Gabriel que golpea a la amiga. En el medio, hay seis personajes que tienen posturas diferentes con respecto a la religión. Por ejemplo, Alfredo, el padre, es muy pensante, estudia mucha ciencia, sería una persona que podría llegar a decir que no cree en Dios. Sin embargo, él necesita seguir teniendo la esperanza de que algo haya. 

Respecto a tu novela estrella “Las Viudas de los jueves”, ¿Es cierto que el libro no tenía título y que hay varios títulos alternativos de la novela?

—A veces, las novelas que escribo tienen el mismo título de Word que tuvo desde el principio.  La "Viuda de Los Jueves" tenía un título de Word que era “El Muro”, pero ese año ganó el Premio Nobel Doris Lessing y apareció en su listado de libros “El Muro”.  Me pareció que tenía que buscar otro. Después, le había puesto “Altos de la cascada”, quería que no hubiera ningún country con el nombre de la novela, pero había. Cuando llegué al final, recordé que alguien me dijo el titulo siempre está en el texto y entonces me acostumbre a que cuando no encuentro el titulo, releo y marcó frases dentro del texto que pueden servir. Así hice un listado de 58 frases, una era “La Viuda de los jueves”.

¿Qué nuevos escritores argentinos nos puede recomendar? 

—Hay una cantidad extraordinaria de escritores argentinos, por ejemplo, "Cometierra" de Dolores Reyes, nombrado mejor texto de 2019. Otras autoras: Samanta Schweblin, Mariana Enriquez, Ariana Harwicz, Gabriela Cabezón Cámara, Belén López Peiró, Cynthia Edul y Natalia Zito. Una gran cantidad de autoras ganan premios afuera. De los escritores varones, podría ser Pedro Mairall, Sergio Olguín o Guillermo Martínez.

¿Quiere agregar algo para cerrar la entrevista?

—Hay una novela mía, Betibú, que transcurre en el ambiente del periodismo. En la historia, el periodista viejo, el consejo que le da al periodista joven es que lea ficción. Que lea. Me gustaría recomendarles eso. Porque para ser periodista también hay que leer ficción, les dejo el mismo consejo que le dejó Jaime Brena a “el pibe” de policiales. 
 

Melody Blanco y Mariana Salcedo
Estudiantes de primer año de la Escuela de Comunicación de Editorial Perfil


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