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UNIVERSIDADES / calidad educativa
sábado 22 junio, 2019

Cómo ayudan las prácticas profesionales en la formación

La importancia de que los alumnos puedan aplicar sus conocimientos en el mundo del trabajo a través de pasantías y experiencias fuera del aula. Los desafíos de docentes y del ámbito académico.

Claudia Cortez

Semillero. Las organizaciones abren sus espacios para que los jóvenes apliquen la teoría y, en la práctica, afronten las problemáticas reales de lo laboral. Foto: Shutterstock

Aunque el concepto de “aprender haciendo” ya casi no tiene cuestionamientos en el ámbito educativo, su aplicación práctica sigue siendo un gran desafío. El objetivo de vincular al estudiante universitario con los diferentes escenarios laborales en los cuales tendrá que desempeñarse una vez graduado obliga a las universidades a establecer un diálogo profundo y permanente con diferentes actores de la sociedad. Esta relación constitutiva de las universidades con su entorno es más sólida y perdurable cuando existe un mutuo beneficio y el mundo del trabajo profesional así lo percibe.

Prácticas. Las organizaciones públicas y privadas que abren espacios de prácticas profesionales, pasantías u otras actividades formativas colaboran como “semillero” de jóvenes con los conocimientos y habilidades requeridos. No menos importante es el buen posicionamiento de estas organizaciones entre el alumnado que ya ha realizado alguna práctica. Suele convertirse en un objetivo soñado poder trabajar en ellas, pasan a ser empresas atractivas para jóvenes talentosos y en general terminan siendo todas ellas altamente valoradas. Además, son numerosos los casos de alumnos que son contratados luego de realizar alguna práctica o pasantía.

En la formación tradicional de varias profesiones, la práctica forma parte del plan de estudios y existe, por lo tanto, la obligatoriedad de realizarlas y aprobarlas para obtener el correspondiente título universitario. No obstante, en muchas otras carreras universitarias en las que no existe tal contenido práctico curricular se incorpora como método insustituible a la hora de lograr objetivos de enseñanza-aprendizaje.

A los alumnos, la observación participante, el probar y comprobar los aciertos y errores de sus acciones, respirar el clima del ámbito laboral, afrontar temores, inseguridades, vivenciar y escuchar sin intermediarios las problemáticas reales, no solo les permite formarse sino que también retroalimenta en el aula las teorías aprendidas y los debates, e incrementa la participación y la escucha activa de quienes realizaron la práctica. Estas son las experiencias que le permiten al estudiante acercarse a la realidad y a las diferentes problemáticas que deberá afrontar, desarrollando nuevas capacidades, destrezas y habilidades.

No siempre la teoría aprendida en el aula coincide con aquello que los alumnos experimentan en el mundo real. Esas diferencias –algunas veces hasta prácticas antagónicas– originan un gran círculo virtuoso que nutre la formación y fomenta la discusión y la contrastación.

Compromiso. Frente a estas situaciones es clave el compromiso de los docentes, si lo propuesto en la bibliografía es superador de lo realizado en el mundo real, incentivando la proactividad, el espíritu crítico y el deseo de mejorar el quehacer profesional con nuevas actividades.

Por el contrario, en algunos ámbitos disciplinares el devenir y los permanentes cambios son de tan alta velocidad que las teorías encontradas en libros y manuales quedan retrasadas frente al mundo profesional. También en estas situaciones el compromiso de docentes y de la totalidad del ámbito académico es indispensable, ya sea produciendo o incorporando constantemente conocimientos actualizados como fomentando en los alumnos una actitud de alerta para la permanente actualización.

En ambos casos, las prácticas profesionales colaboran en el proceso formativo de nuevos profesionales solo si están articuladas y gestionadas. Por ello es necesario canalizar efectivamente las prácticas, preparando a los estudiantes antes, durante y después de realizadas. También  incorporando en el dictado de las materias diferentes tópicos de avanzada, novedosas prácticas, el estate of the art correspondiente, lo último en materia de innovación.

No es posible concebir calidad académica sin generación de nuevos conocimientos, y docentes con capacidad y tiempo para dedicarle a la investigación. En este sentido, y sin excluir la tecnología en los métodos utilizados en la educación superior, vuelve a ser importante instalar y conservar la antigua relación maestro-aprendices en la formación de investigadores, incorporando alumnos en los equipos de diferentes proyectos de investigación y de actividades científico-técnicas. Esta práctica frecuente en determinadas ciencias como biología, física o química, se debería fomentar más en ciencias sociales, proyectuales y económicas, acercando a los alumnos a problemáticas reales.

Una manera adicional de transitar el camino del concepto teórico al mundo real es la presencia en el aula de expositores destacados, expertos en el hacer de cada disciplina, que comunican en forma directa su propia experiencia y responden a las inquietudes de los alumnos. Es fácilmente observable el entusiasmo que originan en los estudiantes estos expertos cuando trasmiten no solo sus conocimientos y experiencia sino la pasión por su trabajo.

Asimismo, otro dispositivo didáctico muy enriquecedor es la utilización de estudios de casos reales, actuales y con problemáticas locales, que permiten una aproximación de los estudiantes a escenarios probables. Lamentablemente, no se cuenta con abundantes casos con las mencionadas características en la gran mayoría de los ámbitos disciplinares en nuestro país. Si bien existen casotecas en casi la totalidad de las carreras universitarias, en varias de ellas son escasas. Esto lleva a que los alumnos conozcan profundamente casos de estudios originados en contextos socioculturales y económicos ajenos al propio y solo superficialmente los nacionales o regionales.

Para revertir esta realidad y mejorar las prácticas de los alumnos universitarios argentinos, es preciso trabajar en conjunto y sistemáticamente, por un lado, con las organizaciones públicas y privadas, con y sin fines de lucro, de productos, de servicios, grandes, medianas y pequeñas empresas, y por otro, la universidad con sus alumnos, docentes y directivos. De la teoría a la práctica, de lo ideal a lo real, incrementar y mejorar las prácticas profesionales en busca de graduados que estén realmente preparados para afrontar escenarios exigentes y cambiantes.

*Decana de la Facultad de Comunicación de la UADE.

 

 


 

Aprender haciendo

Los primeros indicios sobre el surgimiento de nuevas profesiones asoman en el mundo del trabajo real y concreto. Por eso, el contacto directo e inmediato de los estudiantes con el ámbito laboral es el camino más rápido y eficiente hacia las profesiones del futuro. Funciones que, además, están llamadas a ejercerse en un mercado que demanda competencias internacionales.

La serie “Go! Vive a tu manera”, producida por Netflix y rodada en el Campus de UADE (entre otras locaciones) es un caso testigo donde se cruza el arte con los negocios y forma gestores integrales de entretenimiento audiovisual y en vivo con visión empresarial. La universidad recibió a jugadores de la industria y prestigio en una producción en la que los estudiantes hicieron sus prácticas durante el rodaje junto a actores, técnicos y productores, haciendo muy concreto el objetivo de aprender haciendo.n

Jose Crettaz, Director de la Licenciatura en Gestión de Medios y Entretenimiento de UADE.


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