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UNIVERSIDADES / llamado de atencion
domingo 10 marzo, 2019

Deserción escolar, un problema que aumenta en la educación superior

El abandono de las aulas es una preocupación histórica. Falta de orientación vocacional, inquietud por la situación laboral y desarticulación con la secundaria, como los principales factores.

Claudia Evangelista

Expectativas. Los jóvenes ingresan todos los años con mucho entusiasmo. Pero el estímulo se va perdiendo en el camino y con el tiempo son pocos los que se reciben. Foto: cedoc
domingo 10 marzo, 2019

Este artículo pretende simplemente ser una invitación a reflexionar y debatir entre directivos y docentes sobre cómo puede cada uno desde su lugar contribuir a mejorar la retención de los alumnos en las instituciones, ya que por nuestra experiencia sabemos que obtener un título posiciona favorablemente a los jóvenes y adultos para su acceso al mercado laboral. Para quienes trabajamos en el nivel superior de la enseñanza, el abandono escolar es una preocupación permanente ya que más de la mitad de los estudiantes no logran finalizar sus estudios. (...)

Hace más de veinte años que trabajo como secretaria en un instituto de nivel superior. La mayoría de los jóvenes que se inscriben en las carreras de Informática (Analista de Sistemas y Tecnicatura Superior en Redes Informáticas) ya ha pasado por un proceso de elección del establecimiento y de la carrera, en el que influye también la cercanía de su domicilio o del lugar de trabajo, entre otros motivos. Cada vez que trato con uno de ellos me conmueven el entusiasmo y las expectativas que tienen al ingresar, que se plasman en comentarios como estos: “Hace mucho que no estudio, vengo con todas las pilas...”. “Quiero conseguir trabajo, esta carrera me gusta y además tiene mucha salida laboral...”. “Ya estoy en el tema pero necesito el título para ascender de categoría en mi trabajo, por eso decidí...”.

Me planteo qué es lo que sucede con todas esas ilusiones que se van desvaneciendo a lo largo de la cursada provocando el posterior abandono de la carrera, situación que es vivida en ocasiones como un fracaso personal por no haber logrado la meta proyectada.

¿Por qué me interesa detenerme en la problemática del desgranamiento escolar? Porque creo en la educación como condición básica para que todos los individuos tengan igualdad de oportunidades. Porque creo que para hacer frente a esta problemática es imprescindible la presencia de un adulto que pueda guiar y sostener al alumno. Ese adulto es el docente. (...)

El aprendizaje es un proceso de cambio dinámico y complejo que involucra a la persona en su totalidad (inteligencia, pensamiento, emociones) en un tiempo y un espacio en el que interactúa con el medio y con otros sujetos. La docencia es una actividad profesional que implica comprender a las personas en situación de aprendizaje e intervenir para que este se produzca de la mejor manera posible, optimizando las capacidades de cada individuo y favoreciendo su acceso al conocimiento.

Los jóvenes tienen “el derecho a un maestro que os presente los aprendizajes como si fueran retos –decía Janusz Korczak (1976)–, como conquistas de uno mismo y como el medio de creer y acceder progresivamente a nuevos derechos y nuevos deberes”. (...)

Formación superior. Algunos factores que intervienen en el abandono de los estudios son los siguientes:

◆ La situación laboral: los docentes como también los alumnos (...) reconocen el factor trabajo, ya sea por exceso o por falta de este, como uno de los elementos decisivos en el abandono de los estudios. (...)

◆ La orientación vocacional: tenemos una deuda con los adolescentes en cuanto a ayudarlos a descubrir su vocación. No todas las instituciones de nivel medio cuentan con la experiencia de un equipo para abordar este tema.

◆ La desarticulación con el nivel medio: algunos alumnos no creen adecuada la formación brindada por la institución de nivel medio a la que asistieron, ya sea por los escasos conocimientos impartidos, que no les permiten afrontar bien una carrera superior, o porque la orientación de los estudios de la escuela es distinta a la de la carrera elegida. En una charla con los alumnos de primer año, entre los motivos de la elección de la carrera terciaria dijeron que el fracaso en ese nivel se debía a no poder seguir el ritmo de los estudios por los horarios (algunas materias se superponían con el horario de trabajo), o por conocimientos insuficientes para continuar, entre otros. (...) Si bien los docentes consideran que, indudablemente, una buena formación en la escuela contribuye a que la carrera sea más llevadera, en general no lo ven como un factor determinante para el abandono.

◆ Valoración del estudio: los alumnos destacan la importancia del estudio como trampolín para un mejor trabajo y mejor salario.

◆ El tiempo dedicado al estudio y otros intereses: los alumnos consideran que un factor importante de la deserción es la falta de vocación y de entusiasmo por aprender. (...)

Por cada alumno que no podemos retener necesitamos analizar el diseño curricular, la organización, la calidad docente, la gestión del equipo directivo. El problema tiene causas internas y externas a la institución; por lo tanto, la solución no se encuentra enteramente a nuestro alcance. Sin embargo, confío en que algunas medidas internas puedan reducir el desgranamiento, modificar prejuicios respecto de los jóvenes (tantas veces considerados desinteresados y no comprometidos) y promover la práctica reflexiva entre docentes.

El desafío es ¿cómo lograrlo? Como decimos los docentes: “Desde el discurso es fácil, pero hay que estar en el aula con los alumnos”. Sin embargo, algunas actitudes, como no perder la capacidad de cuestionamiento, la reflexión continua sobre nuestra práctica, el repensar posibilidades pedagógicas y, sobre todo, el diálogo constante podrían “ayudarnos para ayudarlos” a permanecer y concluir una carrera.

Calidad en la formación de profesionales

El objetivo principal de las instituciones de educación superior es cumplir con la tarea de dirigir con calidad la formación de profesionales no universitarios, un desafío que los docentes de estos institutos enfrentan día a día. Las primeras instituciones de educación técnica profesional en la Argentina, aún existentes, fueron fundadas en el siglo XIX. Desde entonces han sido reconocidas por su prestigio, que ha permitido cubrir los requerimientos de personal calificado a grandes, medianas y pequeñas empresas. Sin embargo, la importancia dada por las políticas de Estado a esta orientación educativa tuvo altibajos durante el siglo XX.

En la década de 1990 la educación técnica pública retrocedió, a la vez que aumentaba la oferta del sector educativo de gestión privada. En los últimos años, Argentina se ha caracterizado por haber experimentado un crecimiento muy significativo en la matrícula inicial de esta modalidad, de las más elevadas de América Latina.

Aun así, tanto las instituciones públicas como las privadas enfrentan un problema común: la deserción –considerada esta como la interrupción voluntaria e involuntaria de los estudios en forma definitiva–, y en ambos casos la mayor cantidad de alumnos que abandonan se registra en el primer año de la carrera. (...)

*Autora de Crítica y transformación escolar, Eduntref (fragmento).


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