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UNIVERSIDADES / tecnología y educación
sábado 12 octubre, 2019

En qué ayuda la práctica de casos en las ciencias de la salud

Preparar al alumno a lo largo de su carrera para que se desempeñe como un buen profesional es uno de los pilares de todo espacio educativo. La simulación como estrategia complementaria a la enseñanza tradicional.

Adela Aguirre

Rigurosidad. Los estudiantes aplican los conocimientos teóricos pero sin los riesgos de una situación real. Esta forma de aprendizaje estrecha vínculos con los docentes. Foto: afp
sábado 12 octubre, 2019

Prepararse para un viaje en el año 2020 es una experiencia radicalmente diferente a la que uno acostumbraba tan solo algunos años atrás. Hoy, gracias al avance de la tecnología y la inteligencia artificial, podemos recorrer las calles de la ciudad que vamos a visitar desde la comodidad de nuestro sillón, calcular las distancias entre nuestro hotel y las atracciones que deseamos recorrer, y conversar en línea con otros viajeros… una experiencia muy similar al viaje, que nos permite aprender sobre el destino que vamos a visitar y recordar por más tiempo el conocimiento adquirido.

Combinación. En la educación, la tecnología vinculada a la simulación también revolucionó la forma de enseñar y aprender, y particularmente en la formación de grado de profesionales de la salud tiene numerosos beneficios.

En primer lugar, es importante destacar que es un complemento de la educación tradicional, ya que en un ámbito de simulación el alumno integra conocimientos teóricos adquiridos previamente para vivir una experiencia emocional y práctica que se asemeja a una situación real, sin los riesgos que esta implica.

En el área de salud es muy frecuente el uso del término burnout referido al sentimiento de tensión, frustración o miedo que un profesional de la salud puede padecer frente al fracaso repetitivo, sea este o no real, en el cuidado de un paciente. Este efecto genera un impacto psíquico en el profesional que puede generar consecuencias físicas como trastornos de la conducta alimentaria, dolor crónico o fatiga, lo cual se traduce en un peor desempeño, alimentando así un círculo vicioso del cual es muy complejo salir.

En este sentido, el uso de estrategias de enseñanza basadas en simulación desde el inicio de la carrera mejora el bienestar del alumno, disminuye la posibilidad de error y permite que incorpore en menor tiempo una habilidad técnica (entrenamiento en un procedimiento específico) o una habilidad no técnica, como manejo de crisis, trabajo en equipo, comunicación entre el equipo y hacia el paciente y su familia, entre otras.

Repetir. ¿Por qué es tan efectiva la simulación en educación? Principalmente porque las prácticas buscan homogeneizar al grupo para que todos los estudiantes vivan la misma oportunidad de aprendizaje. Es decir, se logra amplificar la experiencia porque se puede repetir un mismo escenario infinidad de veces, tanto para el grupo como a nivel individual. En la educación tradicional, el aprendizaje suele ser dispar, condicionado por el grado de motivación y participación que tenga el alumno en una clase magistral, donde la relación con el docente suele ser de 1 a 20 o de 1 a 40. En la simulación, el alumno asume un rol activo para su aprendizaje y la relación con el docente se estrecha, ya que las prácticas suelen ser 1 a 1 o 1 a 5 como máximo. Y en este punto es muy importante destacar que el docente trabaja sobre el error, en lo que se denomina “psicología del aprendizaje”: los fenómenos que ocurren cuando el alumno está aprendiendo y qué aspectos cambian en su forma de pensar luego de ver su desempeño.

Para ello, las prácticas se planifican y desarrollan en un ambiente controlado donde el docente establece los objetivos que se busca alcanzar en dicha experiencia para corroborar en el terreno en qué instancia se encuentra el alumno y pactar o diseñar en conjunto una nueva estrategia para cumplir con el objetivo propuesto. Este es el quid de la cuestión.

En la formación profesional dentro del área de salud se pueden desarrollar estrategias de simulación desde el principio hasta el final de la carrera profesional, tanto en grado como en posgrado, ya que las dinámicas van aumentando su grado de complejidad.

Por poner algunos ejemplos, en el Instituto Universitario Hospital Italiano, los alumnos de grado realizan actividades en su Centro Universitario de Educación basado en Simulación (Cuesim) tales como evaluación ginecológica y toma de PAP, escenarios de emergencias en terapia intensiva en simuladores de distintos grados de fidelidad en la carrera de Medicina, higiene en cama, cuidado de sondas, catéteres y suturas en la Licenciatura en Enfermería, extracción de sangre para Bioquímica, aplicación de drogas en Farmacia, preparación del campo quirúrgico y triage para Instrumentación Quirúrgica y desarrollo de proyectos y simuladores híbridos en Ingeniería Biomédica. También se pueden implementar prácticas de movilización de pacientes en Kinesiología o trabajar en la alimentación parenteral por sonda en Nutrición, así como se forman en habilidades no técnicas en todas las carreras de grado y posgrado tales como: escenarios con paciente simulado, formulación y entrega de indicaciones, comunicación de malas noticias y firma de consentimientos informados.

En estas experiencias, los alumnos no solo aprenden las habilidades técnicas o no técnicas, sino que incorporan, antes de salir al terreno, elementos de protección personal para la manipulación de sustancias peligrosas y cómo posicionarse para realizar determinadas maniobras, lo cual aumenta su seguridad a futuro, disminuyendo la posibilidad del burnout y aumentando la calidad y la seguridad de atención brindada.

Si bien hay múltiples estudios a nivel internacional que dan cuenta del beneficio e impacto positivo que tiene la educación en simulación en la práctica profesional futura, se está trabajando en implementar nuevas estrategias de medición para tener métricas más certeras. Sin embargo, se puede destacar un caso de éxito en el Hospital Italiano de Buenos Aires, en el cual a través de un Programa de Cuidado de Catéteres desarrollado en nuestro Centro de Simulación para todo el personal del Depto. de Enfermería, generó en el primer año la reducción a un tercio de la tasa de infecciones asociadas a esta práctica, generando un beneficio inmediato tanto a nivel asistencial como organizacional.

Todavía hay mucho por recorrer y construir en estas nuevas estrategias de enseñanza, pero es claro que los profesionales del futuro tendrán mejores herramientas y recursos a la hora de enfrentarse con el gran desafío del cuidado de la vida de las personas.

 

Sumar horas

Así como los pilotos deben acreditar “horas de vuelo” antes de tener a cargo un vuelo real, la simulación es una excelente estrategia educativa para la formación de profesionales de la salud, ya que permite sumar horas de entrenamiento antes de realizar una práctica supervisada aportando mayor seguridad al paciente y calidad en las prestaciones médicas.

Los profesionales de la salud desempeñan su actividad en circunstancias cada vez más complejas, con lo cual estas estrategias contribuyen a alcanzar las competencias clínicas y/o quirúrgicas que cada especialidad requiere, aumentando la confianza de los alumnos y disminuyendo el nivel de estrés en la práctica profesional futura.

La metodología de aprendizaje basado en simulación no excluye a ningún estudiante ni graduado de las ciencias de la salud ya que puede aplicarse en diversas disciplinas desde el inicio hasta el final de la carrera profesional, aumentando el grado de complejidad de los procedimientos.

*Médica. Coordinadora Centro Universitario de Educación basado en Simulación, Instituto Universitario Hospital Italiano.


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