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UNIVERSIDADES / estudio continuo
domingo 17 marzo, 2019

Los desafíos de elegir una carrera para ‘toda la vida’

Mitos y verdades de la orientación vocacional en la educación superior. La difícil decisión de un joven que tiene que optar por su futuro profesional cuando sólo tiene 17 años.

Magdalena Fielder / Julieta Beistegui

Ranking. Entre las orientaciones más consultadas figuran la licenciatura en Nutrición, las relacionadas con Música y Canto, Gastronomía y las tradicionales, entre otras. Foto: cedoc

La palabra vocación, “vocatio” en latín, refiere a la inclinación o al interés que tiene una persona para dedicarse a un trabajo o a una determinada forma de vida.  En contrario a lo que socialmente se cree, no es un don ni algo innato. La vocación se trabaja y aunque muchos no lo crean, es una búsqueda personal que puede aparecer después de años de transitar distintas experiencias, incluso en la vejez.

Hace no tanto tiempo en una familia de abogados o de médicos, sus opciones eran únicamente seguir esos caminos porque había que continuar con el legado familiar, no se podía pensar en una profesión distinta. Y digo profesión porque si la decisión viene de afuera, dista mucho de ser “vocación” estrictamente dicha. En este mismo escenario, era disparatado imaginar que alguno de sus miembros dijera que quería ser artista, docente o incluso arquitecto (profesión mejor “posicionada” que las recién mencionadas en los ojos de las personas con dichas creencias).

Más allá de esto, que no siempre se daba, la elección era para toda la vida , como si fuera un tatuaje indeleble imposible de revertir.

Hoy a los jóvenes les cuesta mucho “encontrar su vocación”. Y eso les genera mucha presión a la hora de elegir. Por un lado, porque sienten que tienen que decidir hoy lo que van a hacer el resto de sus vidas. Y eso es erróneo. Incluso, es demasiado pedirles que a los 17/18 años puedan tener todos los fundamentos para proyectar una vida (laboral), que desconocen. Y por eso, nos gusta en vez de buscar la vocación alentarlos a pensar en un “proyecto de vida”, donde entran en juego los sueños, las prioridades, los hobbies, sus intereses, su personalidad, sus habilidades y las posibilidades del contexto.

Afortunadamente la sociedad actual cambió con respecto a unos años atrás. La vocación como tal, entró en un cambio de paradigma. Existen nuevos conceptos como el de diseño de carrera, que avalan que los jóvenes, e incluso los no tan jóvenes, puedan crear caminos que hace no tanto eran impensados.

Existen médicos trabajando en tecnología, ingenieros que dan charlas motivacionales y psicólogos que lideran equipos en multinacionales. Los estudios iniciales no definen el trabajo para toda la vida, brindan herramientas para desarrollar trabajos de modo más natural. Se puede estudiar una carrera y terminar trabajando de algo completamente diferente.

La vocación reúne anhelos, inspira, concuerda con gustos, intereses y aptitudes de las personas. Parece demasiado, y así lo es. Por esto mismo es que no puede ser impartida desde afuera ni dictada por otros. Se descubre en el camino, y éste cobra sentido cuando finalmente es descubierto.

Es importante mencionar que en oportunidades la carrera profesional y la vocación están disociadas. Hay contadores cuya vocación es tener una familia y eligen dicha profesión para tener un sustento económico, y/o ingenieros cuya vocación es la música, pero no la llevan al ámbito laboral.

El proceso de descubrimiento de la vocación es particular en cada persona, cada uno transita su camino y es así como debe ser.

Elegir hoy es mucho más difícil que elegir hace diez o 15 años, donde se elegía entre unas pocas carreras para toda la vida. Las causas:

La oferta académica se duplicó en los últimos diez años. Esto significa que tienen muchas más opciones a la hora de evaluar y elegir.

Aumentaron las posibles salidas laborales para las carreras tradicionales. Una carrera universitaria o terciaria puede llevar a caminos impensados. Antes, el campo laboral estaba bastante más definido y acotado, era más lineal.

Por otro lado, y tal vez el más relevante en este fenómeno, los jóvenes están expuestos a tantos estímulos (en gran parte debido al acceso a la tecnología), que saben cocinar, bailar, sacar fotos entre otras tantas cosas, lo cual hace que tengan múltiples habilidades e intereses, dificultando así la elección por una carrera específica.

No es que la palabra vocación haya perdido sentido, sino que se fue transformando y acomodando a las nuevas generaciones y contextos sociales y culturales. El mensaje importante para trasladarle a nuestros futuros profesionales es que si sienten que “No nacieron con la vocación”, como se solía decir antes, de ser o hacer algo, no tienen un problema. La motivación es el primer paso para todo lo que vendrá: definir qué cosas los motivan, cuáles son sus prioridades e incluso hacerlo por etapas. Así irán definiendo su carrera y proyecto de vida.

Al principio, puede parecer que esos múltiples intereses y definición poco clara de la vocación, es un problema, pero con el tiempo se van a conectar los puntos y se podrá entender cómo todas esas cosas que se estudian, en realidad pueden hacer de una carrera profesional algo mucho mejor de lo que pensamos y eso llevarnos a encontrar la vocación. Lo importante, es nunca dejar de formarse.

Más estímulos

Los chicos de hoy, están expuestos a estímulos, a muchos más que los adultos de hoy a su edad y eso impacta directo en sus intereses.

Dentro de las siete carreras más consultadas durante el 2018, según la muestra de nuestro test, fue la Licenciatura en Nutrición. Perfiles para carreras de nutrición aparecen mucho más en poblaciones jóvenes. Tiene sentido, pensando en la movida de los últimos años en lo que es la conciencia del cuidado de la salud, la alimentación saludable e incluso las nuevas salidas laborales a nutricionistas y entrenadores que la tecnología ha promovido (en jóvenes egresados hace no más de cuatro años y próximos a recibirse, nutrición aparece dentro de las diez carreras con mayor cantidad de perfiles afines, en el caso de poblaciones más adultas, a partir del puesto 17).

De la misma forma, las carreras relacionadas con la Música y el Canto aparecen más en los poblaciones más jóvenes. Gastronomía es otro caso que está muy presente y tiene sentido también debido a la gran exposición tanto en redes, como en programas televisivos sobre concursos, que hayan disparado este interés.

A estos jóvenes también les interesan las tradicionales carreras “blandas” de Psicología, Trabajo Social, Psicopedagogía o Medicina y Abogacía.

●El interés por múltiples carreras, se ve también en una tendencia creciente en querer buscar carreras de tres años o menos. Si bien las carreras universitarias siguen teniendo mucho más prestigio, ya un 25% manifiesta interés en carreras más cortas y esto tiene que ver con sus planes de empezar y terminar una carrera más rápido, que les permita

trabajar de lo que estudiaron (más del 74% quieren o deben estudiar y trabajar al mismo tiempo), pero también para seguir probando otros rumbos y no quedarse con una sola elección.

*Lic. en Psicopedagogía. Orientadora de Viaedu.
**Cofundadora de Viaedu.


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