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UNIVERSIDADES / en busca de la igualdad
domingo 11 noviembre, 2018

Qué lugar ocupan las mujeres en las ciencias sociales

En los últimos años, la agenda femenina ha ido tomando una mayor visibilización en las decisiones y creciente reconocimiento académico. La importancia de las políticas públicas en este sentido.

Superación. Según el Instituto de Estadística de la Unesco, solo el 29% de los puestos científicos de investigadores está ocupado por mujeres. Foto: shutterstock

¿Se puede pensar a las ciencias sociales con perspectiva de género? Fue la pregunta que reunió a distintas investigadoras del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam). Como parte de los festejos por los veinte años de su creación, Mariana Heredia, socióloga, Marina Franco, historiadora, Natalia Gavazzo, antropóloga y Vanesa Vázquez Laba, socióloga a cargo de la Dirección de Género y Diversidad Sexual de la Unsam, reflexionaron desde distintas disciplinas sobre el lugar que ocupan las mujeres hoy en las ciencias sociales.

En diciembre del 2017, el Instituto de Estadística de la Unesco mostró que solo el 29% de los puestos científicos de investigadores son ocupados por mujeres, un número que deja en evidencia la poca representación femenina en este campo. Incluso en los programas académicos abunda literatura sobre autores masculinos, mientras que la mirada femenina sobre lo social permaneció en penumbras por largo tiempo.

En el campo de la sociología, por caso, los problemas juzgados más candentes y las formas de abordarlo en la esfera pública estuvieron dominados por varones con una retórica categórica, mientras las mujeres se asociaban a temáticas como la familia, el género y la infancia. Estas dos tradiciones marcaron la normalización de la universidad. "Mientras ellas tendieron a ocuparse de temas concretos y empíricamente fundados, ellos, con algunas excepciones, dominaron en las materias teóricas o vinculadas con la coyuntura política. Hasta entrados los 90, las plumas y las voces masculinas siguieron siendo mayoritarias en los programas de las materias, las mesas de cierre de los congresos, las intervenciones en los medios", reflexiona Heredia.

Los avances en igualdad de género son palpables, pero el desafío es sostener lo logrado

Sin embargo, y como parte del trabajo de los movimientos feministas en los últimos años, se observan cambios en torno a la mirada feminista en las ciencias en general y en las sociales en particular, donde, las mujeres hemos ido ocupando espacios importantes de toma de decisiones, visibilidad y reconocimiento intelectual. Para Franco, ese cambio ha sido lento, paulatino y solo se verifica –con límites– para las generaciones más jóvenes de mujeres. “A su vez, ese cambio está en íntima relación con el crecimiento del sistema de ciencia y técnica en las últimas décadas (y que ahora está siendo brutalmente desmantelado). Porque, efectivamente, ese crecimiento de la presencia femenina también depende de políticas y sistemas institucionales transparentes, reglados y meritocráticos que democratizan el acceso a los recursos y las oportunidades”, opina.

Para Vázquez Laba, el crecimiento de la cantidad de mujeres investigadoras fue de la mano de una política pública que permitió la sanción de protocolos de acción en casos de violencia de género, que no solo visibilizan un problema hasta ahora desatendido sino que suponen garantías concretas para mujeres en situaciones especialmente vulnerables". Por un lado, hemos logrado mayor participación de mujeres formadas en teorías de género en los programas de grado y posgrado de las universidades; por otro lado, se incrementaron los proyectos de investigación relacionados a estos temas y ya tenemos un caudal importante de tesis vinculadas a las desigualdades de género en distintas disciplinas y, por supuesto, todas las políticas institucionales que se vienen llevando a cabo en las universidades relacionadas con la violencia de género, pero también en planes de igualdad”, explica.

La reflexividad respecto a nuestra condición de mujeres en un entorno altamente competitivo, dejó de ser una opción y comenzó a visibilizarse en debates entre colegas de distintos orígenes nacionales, étnicos, etarios y religiosos, afirma Gavazzo. De hecho, “el crecimiento de la reflexión en torno al género puede notarse en los congresos de ciencias sociales –y especialmente de antropología– que hasta hace unos años ofrecía alguna que otra mesa sobre la temática, y en los que ahora abundan los debates en donde el género se cruza con numerosas variables, grupos y problemáticas de diversa índole”.

Algunos datos son elocuentes: durante 2016, en el Conicet el 60% de los becarios e investigadores asistentes, el 53,6% de los adjuntos y el 48,7% de los independientes eran mujeres, pero esa proporción bajaba sustancialmente en las categorías de investigador principal y superior, alcanzando solo el 39 y 25,8%, respectivamente.

¿Es posible la igualdad de género en la academia? Como otros movimientos sociales que denunciaron la desigualdad y la opresión, el feminismo fue un interlocutor desafiante para las ciencias sociales. Para Heredia, no hay duda de que la mirada feminista “desafió con nuevas preguntas, convocó en la identificación y la lucha contra las de-sigualdades de género, exigió desplegar una comprensión más profunda y compleja del mundo en que vivimos”, reflexiona.

Para Vázquez Laba, entonces, no alcanza con identificar las desigualdades de género en los diferentes campos sociales sino que es necesario llevar la discusión a terreno epistemológico y metodológico para revisar las formas en que construimos el conocimiento social, el cual durante muchas décadas ha sido dominado por el conocimiento blanco, burgués, masculino y colonial.

Los avances en materia de igualdad de género son palpables, pero aún quedan materias pendientes, y en espacial el desafío de sostener lo logrado. "Las luchas han producido transformaciones importantes pero aún falta muchísimo por hacer, porque el sistema científico y académico sigue atravesado por formas, prácticas y representaciones fuertemente patriarcales del trabajo intelectual", agrega Franco.

En ese sentido, como reflexionan las investigadoras del Idaes aún llama la atención que las mujeres ocupen espacios destacados y reconocidos en los más diversos ámbitos y la academia no es excepción. "El hecho de que debamos resaltar la presencia de las mujeres en distintas disciplinas científicas para discutir la desigualdad de género es una muestra de cuán lejos estamos de lograr la superación de esa sorpresa", reflexiona Gavazzo.

*Docente de Introducción a la sociología. Investigadora Idaes. Unsam.


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