En los últimos años la música clásica en las radios porteñas ha quedado tan relegada que paraescuchar la Novena Sinfonía de Beethoven hay que tener una brújula.
Y es que a la desaparición de radios como Municipal (hoy rebautizada como Radio 10) y Clásica FM 97.5 Mhz se suma la reciente despedida de Amadeus 103.7Mhz, que deja a los oyentes sin posibilidad de escuchar Mozart o Bachde manera gratuita.
De las emisoras más conocidas, apenas hay un espacio en la 1190 con América Sinfo, de lunes a domingos por las trasnoches y otra hora semanal en radio Ciudad de Buenos Aires (AM 1110). En el caso de la primera, un programa de domingo; y lasegunda con una FM exclusiva: "Las clases sociales no son como antes, tuteamos al oyente, loincorporamos a escuchar música con nosotros, de otras tradiciones artísticas. Creo que aparece el prejuicio de que la música clásica es parapocos o que no es atractiva y que otras resultan vendibles o poco interesantes para elpúblico; el campo cultural no es para una elite aunque lo haya sido en algún tiempo",explica Pablo Kogan, director de Radio Nacional Clásica.
El 15 de agosto de este año, Daniel Hadad - que era propietario de Amadeus - relanzó la frecuencia y la reconvirtió en una emisora teen llamada TKM ("Te quiero mucho", como en los sms). Recordemos que la 103.7 era de las pocas quereunía algunos requisitos: buena artística, potencia - una generosa antena permitía unatransmisión sin fallas desde San Isidro - y una selección de clásicos transmitiendo las 24horas.
Tras cartón, "cedió" la marca a Adolfo Critto, el titular deradio Cultura Musical que se ubica en el 100.3Mhz e inmediatamente comenzaron los problemas:"Aprincipios de 2009 apareció (en su espacio) una emisora que transmite sin darsonido pero que interfiere. Ese usurpador empezó a transmitir música tecno con una potencia muyalta pero todavía no lo identificaron", contó Critto aPerfil.com.
¿Pero cuántos oyentes seguían estas emisoras? Una vieja voz de Amadeus admite que la radio tenía unos 200 mil oyentes fijos que se disparaban enlos horarios picos, especialmente durante el regreso, de 18 a 20. Como contraste, un avezado en lamateria, ayuda con un dato: "se me ocurre que los oyentes no llegan a 50 mil".
Aunque las épocas cambien y las costumbres se modiquen, miles de oyentes amantes de la clásicase están quedando sin la posibilidad de disfrutar libre y gratuitamente de los grandes compositoresy orquestas de todos los tiempos.






