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Caperucitas: “Nunca decidimos hacernos under”

Con una particular versión, Bertuccelli, Flechner y Llinás vuelven al teatro, luego de convocar a Javier Daulte. Actuación en la calle Corrientes.

13-10-2026 | 12:30

El orden de llegada coincide con el rol que cada una asume en la obra. Valeria Bertuccelli, laCaperucita de la historia, juguetea con su campera blanca en la puerta del teatro, al ritmo delindeciso clima porteño que alterna viento y humedad. “¿No vino nadie?”, pregunta enotro lado apurada Alejandra Flechner, mamá en la ficción y enseguida se disculpa por el comentario.Se ve que no quiere hacer la nota sola. Verónica Llinás, abuela de la obra, pasa directamente pormaquillaje antes de la charla. No hay situación profesional similar a priori. Ninguna simultáneacon muchachas de carácter. Se sabe de antemano que la talentosa actriz de Un novio para mi mujer estal como la dupla de sus inicios en el Rojas, señorita “Nervio”, de pura cepa. Ni quehablar de las ex Gambas al Ajillo. Mejor acallar cualquier preconcepto.

—¿Qué cosas les disparó hacer “Caperucita”?

LLINAS: En principio, cómo plantear la magia de un cuento en el teatro, cuando los recursos sonescasos, si se compara con el cine.

BERTUCCELLI: La primera reacción frente a Javier (Daulte) fue “ohh”, enseguidaexplicó: “Yo me pregunto por qué una mujer que tiene agonizando a su madre, sabiendo que estáa punto de morirse, manda en su lugar a su hija, que tiene que recorrer un bosque peligroso dondeindefectiblemente se cruzará con el lobo. Con esa idea, entendí que Caperucita se convertía enmiles de cosas, no sólo sobre mujeres. Que es esto que debemos cruzar para convertirnos en quienessomos.

FLECHNER: Es un viaje de iniciación, una niña que se lanza al “mundo bosque” sinnadie que la ataje ni la proteja y ver cómo sale de eso.

Sumo cuidado. Para cada definición. No fue el director de Baraka quien las convocó sino todolo contrario. “Queríamos hacer algo juntas y con vos”, informaron. “Al principionos costó porque queríamos ser las tres bellezas de la costa”, agrega Llinás, al tiempo queAlejandra amplía enunciando la clásica trilogía escatológica. Bertuccelli se convenció:“Quería hacer teatro sin llegar a eso de ‘nosotros los actores...’ (con tonosolemne), es que si algo no me gusta mucho me aburro y Javier hace que desde un delirio surja larealidad más absoluta, una tragedia que a la vez es inevitablemente cómica. “Además, agregaFlechner, no siempre trabajás con tanta profundidad”. “En mi caso, fue complicado haceruna abuela sin recurrir a ningún elemento externo, eso por momentos te da inseguridad” .“Igual, se trata de una cadena generacional No es la abuela de Tweety”, aclaraAlejandra.

—¿Qué opinan del teatro de género?

F: No hay nada nuevo, Brujas es un ejemplo. Me parece una pelotudez clasificarlo de estamanera.

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