Los rumores se reproducían como gremlins, como conejos, como mensajes en Twitter. Que no, quesí, “que ahora vienen todos”. Hasta que él, nada menos que un beatle (monarquía si lashay), se mandó un videíto: “Ho-la. Argentinos. I’m coming to Argentino (y bueh, seráSir pero el castellano no lo maneja), Buenos Aires in november to spend springtime with my friends.So come and see us at Estadio River Plate. Let’s rock the house, dude, come on!”.
Y cerraba, después de puntear Lady Madonna en el pianazo que tenía enfrente (el que no tocó parael mismo clip pero con destino de promocionar los shows en Brasil: ¡Ñaca Ñaca!), con un “OhYeah! Hola!”-Artinog. Noviembre. River Plate. Dos pulgares arriba de Sir Paul y arrancaba lamaratón por conseguir una entrada “para ir a ver Paul” (más la ola de delirios avelocidad Twitter: de que la entrada mínima saldría lo que el producto bruto de Namibia). Catalina,Facebook, preventas, teléfonos y páginas sobrepasadas. Paul McCartney y el Up and Coming Tour es ELevento melómano del nuevo milenio. Y está agotadísimo, obvio. ¿Cuánto salió? Dicen que dosmillones. Verdes.
Ahí está, de hecho, Paul, con más de 68, a días de volver a pisar suelo argentino después dehaberles cumplido el sueño del pibe a los argentinos con su visita en diciembre del ’93 y,más reciente, escapar de unos fanáticos enfervorizados en México de quienes lo rescató la policía.De Porto Alegre a Buenos Aires, el 10 y 11 de noviembre, generaciones volverán a escuchar aMcCartney en el Monumental. Es más, si la lista no se mueve un tema de los que viene haciendo desdeel 28 de marzo, cuando el gran pueblo vea a la leyenda viva sonarán los acordes de Venus and Mars /Rock Show, temas de Wings. El primer latido fuerte, al menos en sentido beatle, viene con All myloving, clásico de With The Beatles, segundo y mejor álbum de los fabulosos cuatro.
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