Llevaba el pelo recogido, una campera con capucha estampada con estrellas de color fucsia, unjean gastado, y un par de zapatillas impecables, de esas que cuestan cerca de 500 pesos. Noocultaba su rostro con un pasamontañas. Y ni siquiera se había tomado el trabajo de quitarse losdos piercing negros que lucía en los dos extremos de su labio. De su hombro no colgaba una carterasino una escopeta Itaka Maverick 12/70 como las que usa la Bonaerense.
Dalma Luna, la joven detenida este martes después de haber asaltado la sucursal Villa Maipú delProvincia, no tenía la apariencia de una experta en el uso de armas, pero igual cumplió su funcióncon sorprendentes signos de frialdad. La ladrona de bancos más joven del país acababa de cometer elsegundo golpe en apenas doce días, aunque no demoraría mucho tiempo en caer detenida por primeravez en su corta vida.




