Aunque pidió públicas disculpas a su familia por intermedio de la revista People, el empresarioy fanático de las motos Jesse James no obtuvo una sola palabra de perdón de su mujer, la flamanteganadora del Oscar a la mejor actriz, Sandra Bullock. Parece que para ella es demasiada humillaciónhaber sido engañada por su marido con una actriz porno especialista en sexo duro.
Exultante y radiante como nunca se la vio a Bullock el pasado domingo 7, cuando subió alescenario para recibir la primera estatuilla de su irregular carrera. A pocos metros, quien laaplaudía de pie era James.
Pero el hechizo de aquella noche inolvidable duró poco. La semana pasada, Michelle McGee–una ignota modelo y actriz porno cubierta de tatuajes– declaró en una entrevista quehabía mantenido un fogoso romance con el esposo de la actriz. El, lejos de desmentirla, se apresuróa disculparse: “Me merezco todo lo malo que pueda pasarme de ahora en más”.
El rumor de que la actriz de Un sueño posible estaba atravesando una crisis matrimonial comenzó a rondar la mismasemana en la que se alzó con la estatuilla. Y, poco a poco, fueron apareciendo las pruebas:primero, ella abandonó la casa que compartían, y luego faltó a una première en Londres aduciendo“imprevistos personales”.






