El eslogan es que Buenos Aires respira cine. Y hay bocanadas de celuloide refrescante, porsupuesto. Pero en general, son asfixiantes. Saber cómo sobrellevar paciencias estremecidas no esuna característica menor del cinéfilo promedio en un
festival.
Hubo 220.000 espectadores el año pasado y otro tanto proyectado para este año hasta eldomingo 5 de abril, cuando termine la exhibición de las 350 películas del 11° del Buenos AiresFestival Internacional de Cine Independiente (BAFICI). Una paciencia bien disciplinada es la“raison de vivre” fundamental del cinéfilo snob.
Y es vital porque, dentro del BAFICI, directores como Jean Eustache pueden agotar funcionesnocturnas para películas como “Le Père Noël a les yeux bleus” (1966) tan rápido comoClint Eastwood agota afuera entradas para “Gran Torino”. (Dentro del BAFICI haría faltauna aclaración: Clint Eastwood es ese director norteamericano que filmaba insensibles westernshollywoodenses). A Niko von Glasow (49) tampoco le va mal. Es un director alemán al que le faltanlos brazos. Lo cuenta durante los 84 minutos de su documental “NoBody´s Perfect”(2008).
240 segundos. No hay presentación y todo está filmado apenas con dos cámaras.Obvias razones de presupuesto que enfatizan la atmósfera testimonial. Tercera escena: dos hombrescon malformaciones congénitas conversan en alemán. Uno es abogado y el otro es el director. Losplanos son siempre cortos y a la cara. La cámara se mueve y no necesariamente hacia el que habla.Seguir lo que dicen es complicado: primero hay un subtítulo en inglés; debajo, otro subtítulo encastellano. Que el documental sea en
colores es uno de esos detalles que se agradecen. No hay música ni maquillaje. Con frialdad,discuten por qué no se suicidaron por no tener brazos normales. Y por qué entonces podrían posardesnudos para un calendario. Unos ininterrumpidos 240 segundos de video digital durante los que seoye cómo el público traga saliva y respira profundo.
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*Redactor de Noticias.




