La abuela abría la puertita de la jaula, metía la mano con el dedo índice estirado para que él trepara, lo sacaba, se lo ponía en el hombro, el loro se acercaba a su oreja y le picoteaba el pelo.
Selva Almada
Corazón, que es mi gato menor, ya tiene cinco años y es un señor barrigón. Observo a la gatita y me asombra verle ya todos los gestos de los gatos adultos.
Una melancolía espesa se entremezclaba con las nubes lívidas que lo envolvían todo con cierto aire de misterio.
Alejandro Bellotti
Es un plano abierto, el retrato fragmentado de un episodio de felicidad espontánea. Al fondo del encuadre se imprime la estampa firme del Club Mar del Plata.