La salsa se baila y la única manera de hacerlo es de pie”. La frase de Marc Anthony resumió la propuesta de su presentación del miércoles 28 de octubre en el Movistar Arena: un recorrido por sus éxitos, con baile, baladas y participación del público. Ante un estadio con entradas agotadas, el cantante estadounidense de ascendencia puertorriqueña abrió sus dos fechas en Buenos Aires, dentro de su gira internacional y con producción de Fénix Entertainment Group.
La noche comenzó pasadas las 21.10, cuando las pantallas proyectaron un montaje en blanco y negro con imágenes de su trayectoria. Fragmentos de “Ahora quién” y “La gozadera” acompañaron esa introducción audiovisual, mientras los 15 músicos de su banda ocupaban sus lugares. El repaso por videoclips y actuaciones preparó la entrada del cantante, que eligió “Pa’lla voy” para iniciar el concierto.
Desde ese primer tema buscó involucrar a las tribunas. Levantó los brazos, pidió más volumen y recibió una respuesta que acompañaría buena parte del espectáculo. Después llegó “Valió la pena”, reconocida desde los primeros acordes, mientras Anthony recorría el escenario y se acercaba a los distintos sectores del recinto. Las canciones convivieron con indicaciones, gestos y desafíos para que los espectadores también se hicieran escuchar.
“Y hubo alguien”, “Hasta ayer” y “Flor pálida” ampliaron el recorrido durante el primer tramo. La selección pasó por canciones de diferentes etapas sin perder continuidad: el baile del intérprete, los desplazamientos por el escenario y las invitaciones a cantar mantuvieron el intercambio con la audiencia. En ese bloque, los coros del público fueron una parte constante de la presentación.
Durante “Volando entre tus brazos”, el encuentro tomó una forma más personal. Una seguidora de las primeras filas le entregó un almohadón estampado y Anthony lo abrazó frente a los asistentes antes de dárselo a un integrante de su equipo. El regalo interrumpió por un momento la dinámica del recital y sumó una escena de cercanía a una primera parte dominada por las canciones y el movimiento.
Detrás de ese repertorio aparece una carrera que encontró en la salsa su principal plataforma internacional. Nacido en Nueva York, Anthony comenzó cantando freestyle en inglés antes de publicar "Otra nota en 1993", junto con el productor Sergio George. Después llegaron Todo a su tiempo y Contra la corriente. En el Movistar Arena, los temas de distintas épocas permitieron reconocer ese recorrido sin que el concierto quedara limitado a una sola etapa.
El primer cambio marcado de clima llegó después de unos 45 minutos, con “Abrázame muy fuerte”. La balada abrió un segmento más pausado, en el que parte del público volvió a sus asientos y los celulares siguieron registrando la actuación. Tras la sucesión de temas bailables, la interpretación desplazó el centro de atención hacia el costado romántico de su repertorio.
Ese tramo continuó con “Almohada” y “¿Y cómo es él?”, la canción de José Luis Perales que Anthony incorporó a su discografía. Las versiones extendieron la pausa y dieron espacio a otro registro del cantante. El contraste entre ambos bloques organizó el espectáculo: a la energía de la primera parte le siguió un pasaje de baladas antes del regreso a la salsa.
Anthony preparó ese regreso con una competencia entre las tribunas para comprobar cuál respondía con más fuerza. “Qué precio tiene el cielo” recuperó el pulso bailable y volvió a poner en movimiento al estadio. La convocatoria a levantar las manos funcionó como otra señal de una dinámica que se sostuvo durante la noche: el cantante proponía una respuesta y los asistentes la devolvían con voces, palmas y brazos en alto.
Con “Te conozco bien”, el público volvió a acompañar la interpretación desde las gradas. Luego fue el turno de “Mala”, con imágenes de su videoclip en las pantallas, y de “Parecen viernes”. Antes de esta última, Anthony pidió que los espectadores se levantaran para bailar y volvió a reclamar una participación más sonora. Los intercambios entre canciones formaron parte del desarrollo del show.
La primera salida del escenario dejó las luces bajas y un pedido de otra canción desde las tribunas. El cantante regresó para interpretar “Tu amor me hace bien”, acompañado por las palmas de los asistentes. En ese tramo final se detuvo en el centro del escenario para observar al público y escuchar sus voces, antes de realizar uno de los gestos más celebrados de la presentación.
Marc Anthony se recostó boca abajo y besó el escenario, una imagen que provocó una nueva reacción del estadio. Después de otro pedido de los seguidores, llegó “Vivir mi vida”, elegida para cerrar el concierto. Publicada en 2013 e inspirada en “C’est la vie”, del argelino Khaled, la canción llevó la despedida nuevamente al terreno del baile, después del pasaje romántico y los sucesivos regresos a la salsa.
El final lo encontró con dos banderas entregadas por sus fanáticos: una argentina y otra que combinaba sus colores con los de Puerto Rico. Con ellas se despidió tras completar la primera presentación de esta visita, la novena al país según la crónica de Clarín. El encuentro tendrá continuidad este jueves 29 de octubre en el Movistar Arena, con una segunda función incorporada después de agotarse las entradas para la noche del miércoles.
.










