El cerebro humano goza de gran plasticidad neuronal y, a pesar de la inevitable muerte de neuronas producida por el paso de los años, encuentra nuevos caminos para continuar con sus funciones, si es siempre estimulado.
Aunque algunas neuronas mueran, las restantes se reorganizan para suplir las funciones de aquéllas. Pero para ello es necesario mantenerlas en actividad y somos nosotros quienes debemos ayudar en esa tarea.







