La seguidilla asusta. En poco más de medio mes se sobrepasaron, y por mucho, los promedios históricos de lluviaspara febrero en varias zonas del país, lo que lleva a eventos extremos e inusuales como eltrágico desprendimiento de tierra y barro de Comodoro Rivadavia o la increíble y selectiva inundación de ciertosbarrios de la Ciudad de Buenos Aires dos veces en unamisma semana casualmente los más propensos a anegarse por cuestiones deinfraestructura, hecho que la dejó a un paso de romper el récord de lluvias para este mes. Ytodavía faltan nueve días para que finalice.
Según el Servicio Meteorológico Nacional, hay excesos de lluvias también en Entre Ríos, todo elnoreste y el sur de Buenos Aires, buena parte de Santa Fe, Córdoba, La Rioja y el este de Salta. Elalerta meteorológico de ayer por lluvias fuertes estaba destinado a buena parte de la provincia deBuenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y centro y sur de Santa Fe.
Por qué. Aunque a la hora de buscar responsables el villano preferido es el cambio climático global, el fenómeno es tan general que meteorólogos yespecialistas en clima prefieren explicaciones de orden un poco más práctico. En concreto, seapunta entonces al fenómeno de El Niño que cambia la circulación atmósferica global a partir deun calentamiento puntual del Océano Pacífico a la altura de los trópicos y a una elevación detemperaturas en el Océano Atlántico.
La secuencia sería así: Que el Atlántico esté más caliente implica una mayor evaporacióny, por los vientos que vienen hacia la costa oriental de América del Sur, llega más cantidad devapor al continente. En la medida en que haya más disponibilidad de vapor es probable una mayorfrecuencia de lluvias que, además, tendrán mayor intensidad, aseguró Roberto De Ruyverg,experto en Ciencias de la Atmósfera del INTA.





