A 40 años, los secretos del asesinato de Aramburu

El periodista Ceferino Reato viajó a Timote, el lugar donde estuvo cautivo el ex general hasta que fue muerto. Galería de imágenes.

24-08-2026 | 13:26

El sótano donde el primer jefe de Montoneros, Fernando Abal Medina, mató de un balazo al generalPedro Aramburu hace cuarenta años perdió el techo y la puerta y ahora es apenas un hueco casi alaire libre lleno de escombros y de basura, como todo el casco de la estancia “LaCelma”, que parece a punto de derrumbarse. “Cuando entramos al sótano, vimos que habíanlevantado los mosaicos y enseguida nos dimos cuenta de que lo habían enterrado allí”,recuerda Rogelio Róuan, que en 1970 era subcomisario y encabezó la partida que allanó el lugar,ubicado en las afueras de Timote, un pueblo agropecuario de la provincia de Buenos Aires, casi enla frontera con La Pampa. “El cuerpo estaba intacto, envuelto por una manta”, cuentaRóuan. “Fue el hecho más resonante de mi carrera”, agrega, como si hiciera falta.

Intacto, pero no por mucho tiempo. Róuan es una persona aplicada y busca en su biblioteca unacopia del acta que él mismo confeccionó hace cuarenta años. “Habían cubierto su cuerpo concal para que no diera olor y el casero, Blas Acébal, que vivía muy cerca, no sospechara nada raro,y también para que la carne y los huesos se fueran consumiendo hasta desaparecer. Pero llegamos atiempo”, sostiene. Un detalle macabro el de la cal, que fue revelado por primera vez porGabriel García Márquez en 1977, en un artículo basado en una entrevista con Mario Firmenichrealizada luego de un encuentro casual a bordo de un avión, sobre el Océano Atlántico.“Alguien les había dicho a los ejecutores que si enterraban el cuerpo con cincuenta kilos decal viva no quedaría ningún rastro”, comentó el escritor colombiano, luego de que Firmenichle asegurara que Montoneros se encaminaba a una victoria segura contra los militares de la últimadictadura, que generalizaban el método salvaje de las desapariciones. El cuerpo de Aramburu, queestaba amordazado y con las manos atadas a la espalda, fue encontrado un mes y medio después de sumuerte, que ocurrió el 1º de junio de 1970 bien temprano, luego de que Abal Medina, Firmenich y untercer guerrillero cuyo nombre aún no ha sido revelado le comunicaron que el “tribunalrevolucionario” formado por ellos tres lo había condenado a la pena capital por elfusilamiento del general Juan José Valle y los militares y civiles peronistas sublevados el 9 dejunio de 1956, y por el robo del cadáver de Eva Perón. Estos hechos habían ocurrido durante lapresidencia de Aramburu, luego del golpe militar que en 1955 desalojó del gobierno a Juan DomingoPerón.
Aramburu había sido secuestrado tres días antes, el 29 de mayo, cuando el Ejército celebrabasu día y en el primer aniversario del Cordobazo, una revuelta popular que unió a obreros y aestudiantes en la ciudad de Córdoba para protestar contra la dictadura del general Juan CarlosOnganía.
El secuestro de Aramburu, su “juicio revolucionario” y su asesinato(“ajusticiamiento”, según los guerrilleros) fue la manera elegida por Abal Medina,Firmenich y sus compañeros para presentarse como un nuevo grupo guerrillero con el nombre deMontoneros. En un contexto de una enraizada violencia política, donde la muerte de una personavalía tanto como un comunicado de prensa o un acto callejero, los montoneros lograron susobjetivos: la “Operación Pindapoy” o “El Aramburazo” caló hondo entre losperonistas, que identificaban a Aramburu como uno de los símbolos de los “gorilas”, delantiperonismo, a pesar de que en los últimos tiempos se había movido hacia el centro político yauspiciaba un acuerdo con los peronistas.
Durante el “juicio revolucionario”, esa movida de Aramburu hacia el centro fueimpugnada por los jóvenes guerrilleros como un intento de “domesticar” al peronismopara impedir el retorno de Perón, que permanecía en el exilio, en Madrid. Es curioso pero AbalMedina, Firmenich y sus compañeros no conocían a Perón y nunca se habían comunicado con él: laprimera carta que le enviaron fue a principios del año siguiente, cuando se reivindicaron como“sus muchachos peronistas” y le preguntaron si era cierto que la muerte de Aramburuhabía interferido con sus planes políticos, como se rumoreaba. “Estoy completamente deacuerdo y encomio todo lo actuado”, les contestó Perón, también por carta, y calificó elhecho como “una acción deseada por todos los peronistas”. Comenzaba el idilio entrePerón y su “juventud maravillosa”, que se rompería a partir del 25 de mayo de 1973,cuando el peronismo volvió al gobierno y los montoneros se negaron a dejar las armas; por elcontrario, se lanzaron a una abierta competencia con el General por el control del Movimiento y delpaís.

Detalles. La “Operación Pindapoy” fue narrada en detalle por Firmenichy Norma Arrostito en septiembre de 1974 en la revista partidaria La causa peronista. “Toda la‘organización’ éramos 12 personas, entre los de Buenos Aires y los de Córdoba. En eloperativo jugamos diez”, reveló Arrostito, la única mujer del grupo fundador. SalvoArrostito, todos estaban formados en el catolicismo y algunos, como Abal Medina, provenían de laderecha nacionalista. Tanto era así que el comunicado número 4, en el que anunciaron la muerte deAramburu, finalizó: “Que Dios Nuestro Señor se apiade de su alma. ¡Perón o Muerte! ¡Viva laPatria!”.
Eran muy jóvenes: Abal Medina tenía 23 años y Firmenich, 22, como Carlos Gustavo Ramus, unode los dos hijos de los dueños de “La Celma”, el lugar de cautiverio de Aramburu.“Los Iribarren, que era el apellido de la madre de Ramus, tenían varios campos en la zona; lamamá de Carlos se llamaba Zelmira Iribarren y de allí viene el nombre ‘LaCelma’”, explica Héctor Fraile, el delegado municipal de Timote. Los Ramus vivían enBuenos Aires y tenían a “La Celma” como una casa de fin de semana, aunque tambiénexplotaban las 70 hectáreas que rodeaban al casco. Carlos era muy conocido en el pueblo, y tambiénAbal Medina, Firmenich y Arrostito. “Era un muchacho buenísimo; los padres eran de ideologíaconservadora, pero él salió peronista y de izquierda”, dice Róuan, que ahora tiene 80 años.
Tanto Fraile como Róuan recuerdan que Arrostito solía pasear por las calles de Timote en lavolanta de los padres de Ramus, un carro de dos ruedas tirado por una yegua tordilla. “Lecuento una anécdota –se anima Róuan–: unos ocho días antes del secuestro de Aramburu,Firmenich estuvo por acá y fue a Carlos Tejedor, que es la ciudad más importante de la zona, a 18kilómetros de Timote; entró a la sucursal del Banco Provincia y vio un montón de policías.‘¡La mierda que hay policías!’, dijo. ‘No, es que recibimos un aviso de asalto albanco’, le contestó un sargento”. Y agrega: “El operativo estuvo muy bienplanificado: si algo salía mal y debían escapar a las apuradas, tenían hasta un avión particularesperándolos en Tejedor”.
Timote tiene 500 habitantes que ahora viven de la soja y de las vacas, y está ubicado a casi500 kilómetros de la Capital Federal, un camino que Ramus, Abal Medina, Firmenich, el guerrillerocuyo nombre aún no se conoce y Aramburu recorrieron en una camioneta Jeep Gladiator 380. Aramburuiba atrás, en un cobertizo disimulado con fardos de pasto, custodiado por Abal Medina y elmontonero desconocido. Ramus iba adelante, manejando, junto a Firmenich, que seguía vestido depolicía, el disfraz que usó durante todo el secuestro del general y ex dictador. Lo habíansorprendido en su propio departamento, en el Barrio Norte porteño, dos de los secuestradores, AbalMedina y Emilio Maza, que estaban vestidos de militares y llegaron con la excusa de ofrecerlecustodia. Tardaron en llegar a Timote ocho horas porque tomaron por caminos alternativos, detierra, para evitar cualquier encuentro con la policía y los militares que, cuando trascendió lanoticia del secuestro, salieron a patrullar las calles y los caminos de todo el país.
Una vez en Timote, bordearon el pueblo y entraron directamente a “La Celma”.Ramus se encargó de distraer al casero, “el Vasco” Acébal, quien siempre juró que nuncavio nada raro durante los tres días que duró todo. Pero Timote es un pueblo pequeño y el casoAramburu sigue siendo uno de los temas preferidos de conversación: muchos aseguran que “elVasco” Acébal sabía más de lo que decía. En todo caso, él ya no puede aclarar las dudas:apareció muerto un mes después del hallazgo del cadáver de Aramburu, desnudo, sobre la loza de unapileta. Los médicos certificaron que había fallecido por un paro cardíaco no traumático, una muertenatural que no convence a los timotenses.
Ramus y sus compañeros ya habían utilizado la casa de “La Celma” para esconder enun cajón varias armas “expropiadas” en Córdoba, que también fueron encontradas por lapolicía, una muestra de que no esperaban que ese lugar fuera descubierto.
—¿Y, comisario Róuan, cómo fue que los descubrieron?
—En la zona ya se comentaba que a Aramburu lo habían matado y que estaba enterrado enTimote. Luego, nos llegó el dato de Santa Fe sobre la actividad comercial de Ramus y de Firmenich,que traían ganado de esa zona a Timote. Así, que se empezó a trabajar y llegamos a “LaCelma”. Fui con un policía de Carlos Tejedor y con el encargado del destacamento de Timote.Llegamos como a las 2 de la mañana, estaba lloviendo. Cavamos y lo encontramos: tenía una corbataoscura con una traba, camisa, pantalón, saco y zapatos negros, con cordones. También llevaba elanillo de casado. Como a las 8 llegó una delegación de la División Cuatrerismo de Pehuajó, cuatropolicías que se quisieron hacer cargo del operativo. Hubo ahí una discusión, una peleíta, porquenosotros no los dejamos y se fueron. Luego, llegó el ministro del Interior, que era el generalCáceres Monié, con el jefe de la Policía Federal, que nos felicitaron y se llevaron el cuerpo. Parael médico de la policía, lo mataron directamente en la fosa; él siempre sostuvo eso, por elrecorrido de la bala.
Ramus y Firmenich compraban ganado vacuno en el norte de Santa Fe y lo traían a Timote, dondelos revendían a un precio mejor, en los remates del consignatario Pedro de Duhalde.
Fraile, el delegado municipal, cuenta que los timotenses elaboraron un proyecto para reciclarel casco de “La Celma” y convertirlo en un Museo de la Memoria, porque “esto yaes historia”. Pero los timotenses no tienen muchas esperanzas de que el gobierno bonaerenseautorice el reciclado: mientras las hectáreas que pertenecían a los Ramus Iribarren ya fueronvendidas, el casco fue expropiado por el Ministerio de Educación de la provincia, que al parecer notiene interés en tomar una decisión que podría reabrir heridas que no han cerrado.
Cinco años atrás, cuando Timote cumplió cien años, los vecinos cambiaron el nombre de laúnica plaza del pueblo, que estaba dedicada a Aramburu desde 1980, y lo sustituyeron por el de untimotense que murió en la Guerra de Malvinas, Roberto Aldo Bordoy. Las siete placas, el disco debronce y una plancha de cemento que homenajeaban a Aramburu fueron llevados a la delegaciónmunicipal, donde permanecen en custodia.
Todo indica que habrá que esperar algunos años más para el reciclaje de “LaCelma”: los argentinos recién estamos haciendo las paces con los descendientes del caciquePincén, uno de los símbolos de la expulsión de los indios de Timote y sus alrededores. Pincén murióhace 132 años.

*Enviado especial a Timote.
Producción: Laura Gambale.

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