•LA GUERRA DE LOS DEBILES

A Clarín le falta un De Angeli

Con el kirchnerismo ya perdieron credibilidad hasta los medicamentos. En lugar de producir misericordia, los afectados por el cáncer, o por la plaga del sida, produjeron la oportunidad de encarar negocios magníficamente tenebrosos. Placebos carísimos, para el enfermo estafado. Que se aferraba, científicamente, al tronco de la vida.

23-08-2026 | 11:46

Con el kirchnerismo ya perdieron credibilidad hasta los medicamentos. En lugar de producirmisericordia, los afectados por el cáncer, o por la plaga del sida, produjeron la oportunidad deencarar negocios magníficamente tenebrosos. Placebos carísimos, para el enfermo estafado. Que seaferraba, científicamente, al tronco de la vida.
La problemática trasciende, en su patética banalidad. Deslegitima la campaña electoral de LaElegida. Hacia la presidencia, hoy moralmente devastada. Por responsabilidad,casi exclusiva, de El Elegidor.
Los aportantes estaban vinculados a la voluptuosa monstruosidad. Con los fondos salpicadospor la sospecha, lo que aportaron, en realidad, fueron los argumentos que justifican la“artillería pesada”. Que apunta, con estricta perversidad, hacia los pilares delGobierno debilitado. Por la concatenación de los desastres seriales que aluden a lascorruptelas, que se registran entre las polvaredas de la guerra privada. Con loscontendientes débiles que merecen –los dos– perder. Kirchner y Clarín.
Diariamente, los escasos desinformados pueden, gracias a Clarín, sorprenderse. Laguerra contiene violencia verbal. El recurso recuperado del periodismo despliega –segúnLa Elegida– “artillería pesada”. La pólvora puede llevárselos puestos.Brotan los aviones plácidamente dudosos. Los enriquecimientos dolosamente ilimitados. Losempresarios precipitadamente influyentes, presentados como testaferros. O como meros socios (dealguien incapacitado para tener socios).
Brotan los sobreprecios estremecedores que jalonaron las ceremonias orgiásticas de la obrapública.
De haberlo tratado Clarín, a Kirchner, en el pasado inmediato, con el diez por ciento de ladureza crítica de la actualidad, jamás se hubiera producido la ocupación global del vacío. Elascenso irresistible del débil que provocó la engañosa sensación de hegemonía. La tentación viablede imponerse. De instalarse como un temible mandamás. Un santacrucificador implacable.
La batalla positivamente generó aquello que Sergio De Cecco, el olvidado dramaturgo, llamaba“el gran deschave”. Porque Clarín deschava, demoradamente, la desnudez berreta del ReyVenal.
Sin embargo, las denuncias explícitas de Clarín contienen el despreciable efecto búmeran.Porque autodeschavan, por acumulación, la enorme complacencia del ayer.
Así sobreviva a la ofensiva alucinante de Kirchner, para Clarín, enadelante, nunca será lo mismo. Persiste, pero tajeado. Recortado. Deschavado.Pulverizado en la materia fundamental para el ejercicio del periodismo. La credibilidad.
A través del conflicto Kirchner-Clarín, se asiste al grotesco de la Guerra de los Débiles.Aunque los abundantes distraídos, aún, los crean fuertes. Tristezas de lo poco que hay. Conste queKirchner no es, a propósito, ningún tirano. Ni siquiera es El Dictador Hegemónico.
A lo sumo, cuando mucho, de creerle a Clarín, es  “apenas un delincuente”.Como aquel título clásico, en blanco y negro, que inmortalizara a Oscar Vallicelli.
Conste que Clarín, tampoco, es ningún monopolio temible.
Es apenas un supermercado comunicacional que, a través del ejercicio selectivo de lainformación, persigue la gestación de negocios, crecientemente redituables. Meros subproductoscomerciales.
Pero Clarín –albricias– tiene algo de suerte. Porque ocurre que a Kirchner no loquiere más nadie. Si la sociedad, aún indiferente, descubre, de pronto, que a Kirchner, perder estaguerra, lo afecta, va a inclinarse, probablemente, a favor del supermercado.
Pero necesita, imperiosamente, que se proyecte un relator. Una especie de De Angeli.Que represente la emoción. El valor ausente en la batalla.
De todos modos, resultan admirables, en Kirchner, las demostraciones de fuerza. En plenoesplendor de la debilidad. Por ejemplo amaga, en defensa propia, con la próxima candidaturapresidencial.
Para desorientar a la indolencia de la oposición, le basta con el amague. Que se lo comen,todos, muy pronto. Hasta transformarlo en una candidatura real.

*Extraído de jorgeasisdigital.com.

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