•SU ENTORNO, SUS FALSOS ADULADORES Y LOS CRITICOS ADVENEDIZOS

A Diego se le falta el respeto de una manera cruel

24-08-2026 | 18:04

Si Diego Maradona volviera a ser el técnico de la Selección, habría un motivo de alegría: queJulio Grondona no sería más el presidente ni Carlos Bilardo el mánager. No es esto algo que Diegohaya pedido. Todo lo contrario: en el reportaje que le hizo Fernando Niembro el viernes de lasemana pasada –el único en exclusiva que Maradona dio después de la célebre conferencia deprensa en El Mangrullo– el Diez le tiró un centro a Don Julio, dio a entender que volveríasolo, sin sus ayudantes, y prescindió de mencionar a Bilardo. Señalaba más arriba que Grondona yBilardo no estarían porque ni Grondona ni Bilardo quieren que Diego pase siquiera por la vereda dela calle Viamonte al 1300.

Son tiempos en los que se le falta el respeto a Maradona de una manera cruel. Parece mentiraleer en las redes sociales o escuchar en programas de radio a gente que pide que se quede en Rusiay que no venga más, o que “es un muy mal técnico”, o que “como jugador fue elmejor, como DT el peor”, o que “es mala persona”. Me cuesta creer que muchos deestos tipos sean los mismos que gritaron a morir el gol a los ingleses o hicieron fuerza para quese curara cuando estuvo internado en la Suizo Argentina peleando por su vida. Es difícil creer queno reparen en que el amor por la Selección que tiene Maradona es superior al de cualquiera. Lodemostró como futbolista y como entrenador. Basta con recordar su cara de felicidad en cadareportaje o en cada aparición desde la concentración de Pretoria. Siempre con la sonrisa ancha, lacarcajada fácil y un entusiasmo que generaba envidia. Esto solo debería evitar las enormes faltasde respeto de hinchas desagradecidos que hasta ponían el básquet y el hóckey femenino por delantede Maradona. “Debería aprender de Las Leonas y los basquetbolistas, que aman a lacamiseta”, sugieren otros desde el umbral del ridículo. ¿Quién debe aprender de Las Leonas oel básquet? ¿Maradona? En todo caso, observando a cada uno de los deportistas y su manera derepresentar al deporte argentino (y no a “la Argentina”), uno cae en la cuenta de queaprendieron a querer a los colores viendo a Maradona.

Diego no puede volver a ser el técnico de la Selección. Su llegada generaría disgustos varios.Partamos de la certeza de que Julio Grondona no lo quiere en el cargo. Ya fue publicado en estacolumna el 17 de julio pasado: la oferta fue hecha sin incluir a los colaboradores para queMaradona respondiera negativamente. Fue lo que ocurrió, de hecho. Esta nueva aparición de Diegocandidateándose no es fácil de entender, salvo por el amor de Diego por la Selección y,seguramente, cebado por el apoyo de Néstor Kirchner en la famosa reunión de ambos en Olivos. Desdela razón y por la manera en que fue (y es) destratado por oportunistas personajes mediáticos y porcamaleónicos hinchas que sólo quieren sangre (sobre todo, la de él), sólo debería interrumpir supacífica estadía en su casa de Ezeiza por la oferta de algún equipo importante o para jugarpartidos a beneficio.

Es complicado decir en estas líneas si Maradona tiene o no condiciones para ocupar el cargo deentrenador nacional. El, que es quien mejor jugó al fútbol en la historia de la humanidad, sabe,entiende el juego. Por supuesto, eso no lo hace un gran entrenador. Marcelo Bielsa, por ejemplo,está un par de escalones por encima de Diego en una imaginaria escala de entrenadores, por más quejugó sólo tres partidos en la Primera de Newell’s.

El Mundial ’86 fue consagratorio para el Maradona jugador. El del 2010 fue condenatorio–al menos por ahora– para su futuro como entrenador. El 0-4 con Alemania no fue unresultado cualquiera, sino la culminación de errores tácticos que terminaron en ese scorebochornoso. No fue exagerada la diferencia, es la que había entre ese equipo alemán y ese equipoargentino en ese partido. Su principal defecto como entrenador es lo que él piensa que es unavirtud: su condición de jugadorista. Está muy bien que le dé a Messi un ambiente óptimo y que hablede Tevez o de cualquiera como si ellos (y no él) fueran Maradona. A eso hay que agregarlefundamentos tácticos y estratégicos sólidos. Si el partido se jugara de nuevo, con los mismosesquemas y las mismas ideas de los técnicos, el resultado sería el mismo o parecido.

Podría sonar injusto condenar para siempre a un técnico –a Maradona o a cualquiera–por un partido. Es cierto también que no leyó bien la dinámica que estaba tomando el funcionamientodel equipo ni lo mal que había jugado contra México a pesar del 3-1. Uno tiene la esperanza de quela autocrítica que no hizo públicamente la haya hecho puertas adentro.

Modestamente, lo primero que debe hacer es recomenzar en serio su historia como entrenador,dejar de pensar sólo en la Selección como opción de trabajo. Johan Cruyff y Alfredo Di Stéfano(campeón con River y Boca) demostraron que los fenómenos del fútbol también pueden ser excelentesentrenadores. Y Maradona conoce los fundamentos del juego como nadie porque inventó muchos deellos.

Como primera medida, necesita, debe, diferenciarse del jugador. Le vendría bien más serenidadpara analizar las situaciones de los partidos, las propias y las de los rivales. Otro error en elMundial fue subirse a la ola triunfalista llovida desde los medios y por los hinchas que ahora lotratan como si fuera el peor de todos.

Maradona también necesitaría un cambio fundamental de hombres y de nombres en los principalescargos de la AFA vinculados con la Selección argentina. Precisaría que se fueran los que estánahora, que dicen quererlo y no lo quieren, y que llegue gente que lo quiera, lo respete y le dé ellugar que merece por su historia, que es la mejor historia.

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